Moverse entre miles de personas ya supone un desafío para cualquier sistema autónomo. Hacerlo mientras se transporta basura en la estación ferroviaria más transitada del mundo eleva todavía más la dificultad. Eso es precisamente lo que está poniendo a prueba Tokio en Shinjuku , donde tres robots recolectores comenzaron a desplazarse por los corredores subterráneos para ayudar al personal encargado de la limpieza. Por la estación pasan diariamente alrededor de 2,7 millones de pasajeros, una cantidad que genera una demanda constante sobre los pocos puntos de recolección disponibles.
Tres robots recorren los pasillos de Shinjuku Los dispositivos tienen algo más de un metro de altura y avanzan a aproximadamente 20 centímetros por segundo. Su misión consiste en desplazarse entre los puntos de recolección, recoger los residuos y transportarlos hasta los trabajadores encargados posteriormente de retirarlos. La velocidad reducida no es una limitación accidental. Los robots deben convivir con un flujo constante de pasajeros, evitar obstáculos y desplazarse sin interferir con las personas que atraviesan los corredores.
El objetivo principal del piloto es precisamente comprobar si pueden hacerlo de manera autónoma y segura en un entorno de altísima densidad. La prueba permanecerá activa hasta finales de noviembre. © ETV Bharat Youtube Los contenedores se vacían más de diez veces al día La zona utilizada para el experimento cuenta con dos plantas sobre la superficie y una extensa red de espacios subterráneos. A pesar del enorme número de personas que pasan por allí, solo existen siete puntos de recolección de basura y reciclaje dentro del área administrada por el operador participante. Esto obliga al personal de limpieza a vaciar los contenedores repetidamente.
En algunos casos, la operación debe realizarse más de diez veces durante una misma jornada. La intención no es eliminar completamente la intervención humana , sino automatizar uno de los desplazamientos más repetitivos del proceso. Japón tiene cada vez menos papeleras públicas La situación también está relacionada con una particularidad del transporte japonés. Durante las últimas décadas, muchas estaciones redujeron considerablemente el número de papeleras disponibles por razones relacionadas con seguridad y mantenimiento.
Como consecuencia, es habitual que los propios pasajeros japoneses conserven sus residuos hasta encontrar un lugar adecuado donde desecharlos o incluso los lleven de regreso a casa. Para muchos turistas extranjeros, en cambio, la ausencia de papeleras suele resultar sorprendente. En una estación como Shinjuku , esa combinación de pocos contenedores y millones de usuarios concentra grandes cantidades de residuos en puntos concretos. Un laboratorio extremo para los robots autónomos Shinjuku no es únicamente una estación de tren.
El complejo conecta servicios ferroviarios, metro, espacios comerciales y una enorme red de corredores peatonales, por lo que constituye uno de los entornos urbanos más complejos en los que probar un robot autónomo. Los dispositivos deben reaccionar constantemente ante personas que cambian de dirección, grupos detenidos, equipaje y otros obstáculos impredecibles. Si funcionan allí, la tecnología podría tener aplicaciones en muchos otros espacios públicos. La automatización responde también a un problema laboral Japón lleva años afrontando una reducción de su población activa, una situación que está acelerando la adopción de robots en sectores tradicionalmente dependientes del trabajo manual.
La limpieza y mantenimiento de grandes infraestructuras es uno de ellos. Por ahora, el experimento de Shinjuku sigue siendo únicamente una prueba y el operador no ha confirmado que vaya a llevar los robots a otras estaciones. Pero el piloto permitirá responder una cuestión mucho más amplia: si una máquina puede desplazarse de forma segura y útil entre millones de personas, algunas de las tareas más repetitivas de las grandes ciudades podrían empezar a automatizarse sin necesidad de aislar a los robots del público. Fuente: Infobae.