A dos años del martirio del líder del Movimiento de Resistencia Islámica del Líbano (Hezbolá), Seyed Hasan Nasralá, su voz sigue resonando con más fuerza que nunca. Nasralá demostró en 2000 y 2006 que un movimiento cohesionado puede derrotar a un enemigo tecnológicamente superior. Su legado marcó el camino hacia el fin de la era de la impunidad de Occidente. La paz en Asia Occidental solo llegará cuando se desmantelen las bases, se levanten las sanciones y se respete la soberanía.
Nasralá ya trazó la ruta y los países de la región ya la están recorriendo. Los analistas internacionales Iván Carrazco y Daniel Lobato abordan el tema en una entrevista con HispanTV . kmd/rba