En esta experiencia inmersiva de la CDMX sentirás literalmente que se siente hacer un viaje al Mictlán; celebra así el Día de Muertos

En esta experiencia inmersiva de la CDMX sentirás literalmente que se siente hacer un viaje al Mictlán; celebra así el Día de Muertos

LOS40 México Actualidad En esta experiencia inmersiva de la CDMX sentirás literalmente que se siente hacer un viaje al Mictlán; celebra así el Día de Muertos En esta experiencia inmersiva podrás convertir los nueve niveles del Mictlán en un recorrido de luces, sonidos, aromas, personajes y símbolos que también funcionan como una inesperada conversación con la propia vida Experiencia inversiva viaje al mictlán / Guillermo Aparicio Viviana Hernández Bran Licenciada en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón, UNAM. Creadora de contenido escrito y digital en Los40 México, El Eco de LOS40 y W Radio. Activa en Radiópolis desde 2021. Creada : 28/09/2026 - 16:06 GMT-6 Añadir LOS40 en Google Antes de entrar a la experiencia inmersiva “Un viaje al Mictlán” no sabía exactamente qué esperaba encontrar.

Quizá una sucesión de escenarios inspirados en la muerte , algunas calaveras, luces y tecnología . Lo que no imaginaba era salir pensando en mi propia vida. Porque el Mictlán , dentro de la cosmovisión mexica, no era simplemente un infierno al que iban los muertos. Las fuentes mexicas describen un largo tránsito hacia el lugar gobernado por Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl , en el que las almas debían atravesar distintos espacios y enfrentarse a pruebas antes de alcanzar el descanso.

El número nueve aparece de manera consistente, aunque los nombres, las características y el orden de los niveles presentan variaciones entre fuentes como el Códice Vaticano A y el Códice Florentino . La propuesta de Fantasy Lab toma esa tradición y la convierte en una experiencia contemporánea: arte digital, iluminación, escenografía, sonidos, aromas, cartonería, body paint y elementos artesanales se encuentran para construir una interpretación del viaje de los muertos. Lo más interesante de esto es que no necesitas creer en otra vida para que el recorrido te haga pensar en esta. View this post on Instagram El Mictlán no era el final: era un camino En la visión mexica, la muerte no puede entenderse únicamente como una ruptura.

El destino de una persona después de morir dependía, entre otras cosas, de la manera en que había muerto; para quienes tenían una muerte considerada común, el camino conducía hacia el Mictlán , asociado con el norte y gobernado por los señores de la muerte. La historia del Xoloitzcuintle el guardián del umbral entre la vida y la muerte y su simbolismo en el Día de Muertos Las fuentes coloniales registraron distintas versiones de este viaje. En una de ellas aparecen montañas que chocan, caminos de obsidiana, vientos que cortan, flechas, animales y aguas oscuras. En el Códice Vaticano A, por ejemplo, los nueve espacios aparecen como el paso del agua, las montañas que se juntan, la montaña de cuchillos, el viento de obsidiana, el lugar donde tremolan las banderas, el lugar donde se flecha a la gente, donde se comen los corazones, el lugar de la muerte de obsidiana y, finalmente, el Mictlán.

La experiencia de Fantasy Lab retoma esos motivos y los reorganiza desde el lenguaje del arte inmersivo. No pretende ser una reproducción histórica exacta, sino una interpretación contemporánea de una tradición que sigue formando parte del imaginario mexicano. Fernando del Valle, integrante del equipo creativo, explicó durante la presentación de esta tercera edición que el proyecto parte precisamente de esa idea: representar el recorrido que emprenden las almas después de la muerte a través de nueve niveles, entendidos también como un proceso de entrega, transformación y regreso a la totalidad. Fernanda Quijas, directora de operaciones y parte del equipo de diseño, contó que para construir esta nueva versión tuvieron que convertirse, de alguna manera, en escultores y pintores: trabajar con cambios audiovisuales, escenografía, fibra de vidrio, tapetes de aserrín y cartoneros que participan en proyectos tradicionales de la Ciudad de México.

El resultado mezcla técnicas contemporáneas con oficios que llevan generaciones contando historias. Y entonces comienza el viaje. ¿Qué es el Mictlán? / Guillermo Aparicio Ampliar ¿Qué es el Mictlán? / Guillermo Aparicio Cerrar Itzcuintlán: el perro que decide si puede acompañarte La primera puerta conduce hacia Itzcuintlán , el territorio asociado con los perros y con el paso entre el mundo de los vivos y el de los muertos. En distintas narraciones sobre el viaje al Mictlán aparece un perro como acompañante para cruzar las aguas. La experiencia recupera esa figura a través de Itzi , un perro guía relacionado con Xólotl , deidad asociada al tránsito y a los muertos.

Xoloitzcuintle / alkir Ampliar Xoloitzcuintle / alkir Cerrar La idea es sencilla y, al mismo tiempo, incómoda: el animal que te acompaña depende de cómo trataste a los seres vivos. El primer paso consiste en atravesar el agua que separa ambos mundos. Y entonces se apagan las luces. Entré a una habitación completamente oscura.

Durante unos segundos no podía ver prácticamente nada. Después comenzaron a aparecer luces naranjas mientras una voz explicaba hacia dónde nos dirigíamos. De fondo sonaban canciones mexicanas relacionadas con la muerte. Fue el primer momento en el que entendí que aquello no iba a ser solamente una experiencia visual.

Había algo profundamente nostálgico en caminar hacia un lugar que, simbólicamente, representa el regreso a casa. Pensé en lo extraño que es estar vivo: tener un cuerpo, caminar, escuchar música, enamorarse, viajar, equivocarse, comer, tocar, reírse y acumular recuerdos sin pensar demasiado en que todo eso tiene un límite. Por unos minutos tuve la sensación de estar agradeciendo mi propia vida. Y eso ocurrió antes de haber llegado siquiera al segundo nivel.

Tepetl Monamicyan: cuando las montañas se cierran El siguiente espacio representa Tepetl Monamicyan , el lugar donde las montañas se encuentran. La prueba parece sencilla hasta que estás dentro: dos enormes masas rocosas se cierran y se separan, dejando apenas un instante para atravesar. En el mito, el movimiento y el estruendo de las montañas están vinculados con Tepeyóllotl , el dios jaguar asociado con las montañas y los ecos. Aquí la experiencia cambia por completo.

La sensación es la de entrar en una cueva. Todo parece hacerse más pequeño y el cuerpo comienza a buscar un camino en medio de la oscuridad. Hay pequeños destellos de luz, pero no suficientes para saber exactamente dónde estás. Solo sabes que estás avanzando.

Y eso precisamente es lo que representa: seguir caminando incluso cuando no tienes el mapa completo. Montañas antiguas del Mictlán / Stefano Madrigali Ampliar Montañas antiguas del Mictlán / Stefano Madrigali Cerrar Iztepetl: el cerro de obsidiana Después aparece Iztepetl , el cerro de obsidiana. La obsidiana no es un elemento decorativo cualquiera dentro de la cultura mexica. Es un vidrio volcánico formado por el enfriamiento rápido de la lava y fue utilizado para fabricar herramientas, armas y objetos rituales.

En la experiencia, esa materia aparece convertida en una amenaza. El camino parece cubierto por filos que podrían cortar la piel. Hay oscuridad, humo y una sensación casi física de que para continuar necesitas desprenderte de algo. Montaña de obsidiana / Layne Kennedy Ampliar Montaña de obsidiana / Layne Kennedy Cerrar Lo curioso es que no tuve que tocar una sola piedra para sentirlo.

Bastó imaginar que la obsidiana cortaba mi cuerpo para empezar a pensar en él de otra manera. En todo aquello que mi cuerpo me ha permitido experimentar. En las veces que lo he habitado sin agradecerle que me lleve de un lugar a otro. Por primera vez durante el recorrido pensé que morir también podía imaginarse como un ejercicio radical de desapego.

Dejar atrás el cuerpo. Dejar atrás lo que creemos que somos. Y seguir. El viento que desprende la piel El siguiente tramo es uno de los más extraños visualmente.

La experiencia juega con los motivos del viento de obsidiana y del desprendimiento del cuerpo para imaginar un momento en el que la piel deja de existir y solo quedan los huesos. Así es el orden de las fechas en que regresan los muertos a visitar a los vivos en México La sala cambia hacia tonos verdes fosforescentes y azules fríos. Te colocas en un punto determinado y comienza una experiencia audiovisual en la que puedes imaginar cómo el viento arranca tu piel. Después aparece un horizonte montañoso y la sensación de estar volando sobre él.

Hay algo casi liberador en dejar de pesar. Viento de obsidiana / Anna Bliokh Ampliar Viento de obsidiana / Anna Bliokh Cerrar Mientras avanzaba pensé en todas esas preocupaciones que durante la vida parecen gigantescas. El trabajo, el dinero, el miedo, las expectativas, las cosas que no dijimos, aquello que todavía queremos conseguir. De pronto eres solamente huesos.

Y aun así tienes que continuar. Después de eso salí pensando que muchas de las cosas que hoy parecen capaces de quitarnos el sueño algún día serán demasiado pequeñas para importar. El lugar donde las flechas buscan el corazón El viaje continúa hacia el nivel asociado con las flechas, representado en las fuentes como Temiminaloya , el lugar donde la gente es flechada. Aquí el cielo se convierte en una tormenta.

Las flechas caen una tras otra. Pero ya no existe la piel que puedan atravesar. Lo que está en juego es el corazón. En mi recorrido, después de recibir simbólicamente esa herida, debía sostener el corazón entre las manos.

Corazón ancestral en el Mictlán / Santiago Urquijo Ampliar Corazón ancestral en el Mictlán / Santiago Urquijo Cerrar Entonces apareció una figura humana. Un joven cubierto de body paint me observaba fijamente. Su piel estaba convertida en la imagen de un jaguar, decorada con colores brillantes y pedrería que recordaba los trajes de los danzantes. Fue uno de esos momentos en los que una persona deja de ser simplemente parte de la escenografía.

Me estaba mirando. Y esa mirada hacía que la experiencia se sintiera mucho más cercana. Me sorprendió especialmente el trabajo realizado sobre su piel. Ahí entendí que la experiencia no depende únicamente de proyectores y pantallas: también hay artistas, maquillistas, artesanos y performers poniendo el cuerpo para construir este mundo.

Teyollocualoyan: entregar el corazón al jaguar La siguiente sala es Teyollocualoyan , el lugar donde se come el corazón. Aquí el recorrido se convierte en una jungla. Es probablemente uno de los espacios más bellos de toda la experiencia: hay colores intensos, animales inspirados en alebrijes, vegetación, agua y un puente que conduce hacia Tepeyóllotl . La deidad aparece interpretada por una mujer caracterizada para el recorrido y espera al visitante al otro lado.

El corazón vuelve a aparecer como símbolo. Pero esta vez no hay miedo. Hay entrega. Jaguar prehispánico / Gerard Puigmal Ampliar Jaguar prehispánico / Gerard Puigmal Cerrar Sobre nosotros cuelga papel picado , un elemento que también forma parte de las ofrendas de Día de Muertos y que puede leerse como una representación del aire y de la conexión entre distintos planos.

El olor también cambia. Hay madera, algo dulce, una sensación fresca que contrasta con la oscuridad de las salas anteriores. Y entonces ocurre algo que no esperaba: la muerte empieza a parecerme hermosa. No porque deje de ser dolorosa, sino porque el recorrido comienza a insistir en una idea distinta: al morir no desaparecemos de la historia del mundo.

Formamos parte de aquello que existió antes de nosotros y de aquello que seguirá existiendo después. Por unos instantes tuve la sensación de comprender esa palabra que utilizamos tanto y que pocas veces sentimos de verdad: pertenencia . El lago de aguas negras Después llega Itzmictlan Apochcaloca , representado en la experiencia como un espacio de aguas oscuras. En las fuentes existen distintas versiones sobre este tramo del recorrido y sus criaturas.

Una de ellas habla de Cipactli , criatura primordial vinculada con la creación del mundo; el mito cuenta que de su cuerpo los dioses obtuvieron los elementos para formar cielo y tierra. La sala es fresca y mucho más silenciosa. En el centro aparece Cipactli. Nos entregan una pequeña piedra verde que representa nuestro corazón y debemos depositarla como una ofrenda dentro de una vasija de barro.

Para mí, ese gesto tuvo algo especialmente poderoso. Después de haberlo perdido, sostenido y entregado simbólicamente tantas veces durante el recorrido, finalmente podía dejar el corazón en algún sitio. Me pareció una especie de despedida. También aquí aparece otro hombre caracterizado con body paint .

Se mueve alrededor de la deidad y su presencia vuelve a transformar la sala. El olor cambia nuevamente: ramas, madera, frutos secos. Aquí el viaje que comenzó con miedo empieza a sentirse ligero. Como si después de desprenderte de todo aquello que creías indispensable finalmente pudieras respirar.

Mictlán: llegar al final para comenzar otra vez La última sala es, precisamente, el Mictlán . Después de atravesar los distintos niveles, aparece el lugar donde esperan Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl , los señores de la muerte. La sala está casi completamente a oscuras. Mictlantecuhtli / AmericanWildlife Ampliar Mictlantecuhtli / AmericanWildlife Cerrar En el centro hay un camino elaborado con un tapete de aserrín de múltiples colores.

A los lados, decenas de velas. Los guías te entregan una. La tomas. No parece casual que la experiencia termine de esta manera.

Después de pasar por la oscuridad, las montañas, el viento, las flechas, el jaguar y las aguas negras, finalmente tienes una pequeña fuente de luz entre las manos. Cuando llegas al centro, todo cambia. Aparecen los cempasúchiles . El espacio comienza a llenarse de color y Mictlantecuhtli avanza hacia ti.

Las imágenes muestran lo que ocurre después de superar las pruebas: el viaje no termina exactamente en la muerte, sino en una especie de retorno. Es entonces cuando la idea del eterno retorno cobra sentido dentro de la experiencia. No como una promesa que podamos comprobar, sino como una forma ancestral de mirar la existencia: somos parte de algo mucho más grande y, al final del camino, regresamos a aquello de donde alguna vez surgimos. Una tradición que también se puede tocar Una de las cosas que más me sorprendió de Un Viaje al Mictlán fue descubrir cuánto trabajo artesanal existe detrás de lo que, desde fuera, podría parecer únicamente una experiencia tecnológica.

El equipo creativo trabajó con cartoneros , artesanos, pintores y artistas de body paint. Entre los colaboradores mencionados durante la presentación están el colectivo Los Huesitos Olvidados , maestros tlacuilos y artistas vinculados con la Mega Procesión de las Catrinas , además de Niracorp Art , diseñador originario de Oaxaca que lleva años trabajando alrededor de estas temáticas. La mezcla resulta interesante porque no intenta decidir entre tradición y tecnología. Hay fibra de vidrio y hay papel.

Hay pantallas y hay aserrín. Hay arte digital y hay cuerpos pintados. Hay personajes creados para una experiencia contemporánea y símbolos que vienen de una memoria mucho más antigua. ¿Por qué pensar en el Mictlán ahora? Vivimos rodeados de estímulos, pendientes, pantallas y planes para el futuro.

Pensar en la muerte suele parecer una interrupción incómoda de todo aquello que estamos tratando de construir. El misterioso origen del pan de muerto: el relato que une el más allá con la mesa mexicana Pero el Mictlán propone otra lectura. La muerte no aparece únicamente como desaparición, sino como parte de un ciclo. Y aunque no podamos trasladar literalmente esa cosmovisión a nuestra vida contemporánea, sí podemos utilizarla para hacernos preguntas. *¿Qué cosas estamos cargando? *¿Qué necesitamos soltar? *¿Qué parte de nosotros queremos conservar? *¿Qué personas nos acompañaron hasta aquí? *¿Y qué hacemos con el tiempo que todavía tenemos?

Yo entré pensando que iba a conocer una experiencia inmersiva sobre el Día de Muertos . Salí pensando en mis muertos. En mis ancestros. En mi cuerpo.

En todo aquello que todavía quiero vivir. Un Viaje al Mictlán 2026: fechas, horarios y precios La tercera edición de Un Viaje al Mictlán se presenta del 25 de septiembre al 8 de noviembre de 2026 en el Sótano 2 de Plaza Metrópoli Patriotismo , en Ciudad de México. Lunes a viernes: 13:00 a 20:00 horas. Sábados y domingos: 11:00 a 20:00 horas.

Precio entre semana: $390 pesos. Precio fin de semana: $420 pesos. Lugar: Sótano 2 de Plaza Metrópoli Patriotismo. La edición 2026 incorpora modificaciones en las salas, nuevos elementos audiovisuales y personajes caracterizados durante los fines de semana.

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