Coches Eléctricos Estados Unidos va a lo suyo: permite producir coches que gasten más para ahorrarle millones de euros a los fabricantes Washington rebaja drásticamente el objetivo de eficiencia en la industria del automóvil para 2031, en dirección contraria a Europa. Estados Unidos reduce la presión regulatoria sobre los fabricantes de coches. Rubén Leal 30/09/2026 07:30 Actualizado a 30/09/2026 07:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora Estados Unidos acaba de dar un giro importante a su estrategia para reducir el consumo de los automóviles. La nueva normativa CAFE rebaja el objetivo medio de eficiencia de los vehículos ligeros para 2031 desde 50,4 hasta 34,9 millas por galón (mpg), otorgando mucho más margen a los fabricantes para continuar comercializando coches de gasolina. Traducido a las unidades que utilizamos habitualmente en Europa, la diferencia se entiende mucho mejor. 50,4 mpg estadounidenses equivalen matemáticamente a unos 4,67 litros a los 100 kilómetros, mientras que 34,9 mpg representan aproximadamente 6,74 litros/100 km. Estados Unidos relaja así las medidas anticontaminación proyectadas.
Es decir, expresado como consumo, el nuevo objetivo permitiría gastar unos 2,07 litros adicionales cada 100 kilómetros, aproximadamente un 44% más. Conviene matizar que se trata de una conversión matemática para facilitar la comparación: el CAFE mide la eficiencia regulatoria media de las flotas mediante una metodología estadounidense y estos valores no equivalen directamente al consumo WLTP de un coche europeo concreto. Casi 1.300 dólares, unos 1.136 euros, menos por cada coche El argumento económico es una de las claves de la decisión. La Administración estadounidense calcula que las nuevas exigencias permitirán reducir aproximadamente 1.289 dólares, unos 1.136 euros al cambio actual, el coste regulatorio asociado a cada vehículo.
Multiplicado por millones de automóviles, la diferencia es enorme. El ahorro estimado para el conjunto de los fabricantes alcanza aproximadamente 60.600 millones de dólares, unos 53.400 millones de euros, hasta 2031. El ahorro para los fabricantes de coches es claro, pero no tanto para los conductores. Cumplir unas normas de eficiencia más exigentes obliga a invertir en motores de mayor rendimiento, hibridación, reducción de peso, aerodinámica, electrificación y, en determinados casos, a aumentar el porcentaje de coches eléctricos vendido.
Rebajar el objetivo permite aplazar o evitar una parte de esas inversiones. Pero lo que ahorra el fabricante no necesariamente lo ahorrará el conductor. Los cálculos asociados a la nueva regulación estiman que durante la vida útil del vehículo el propietario podría gastar más de 1.600 dólares adicionales en combustible, aproximadamente 1.410 euros. El consumo total de carburante estadounidense también aumentaría alrededor de un 4,6% hasta 2050 respecto al escenario regulatorio anterior.
La comparación resulta llamativa: unos 1.136 euros menos de coste regulatorio por coche frente a alrededor de 1.410 euros adicionales de combustible durante su utilización. Europa está siguiendo una estrategia muy diferente Al otro lado del Atlántico, la Unión Europea continúa regulando el automóvil principalmente mediante las emisiones medias de CO2 de las flotas. Es decir, que EEUU va a hacer lo contrario a Europa. Actualmente, la referencia europea para los turismos nuevos es de 93,6 gramos de CO2/km entre 2025 y 2029, y baja hasta 49,5 g/km entre 2030 y 2034.
Para 2035, la legislación actualmente vigente mantiene un objetivo de 0 g/km, equivalente a una reducción del 100% de las emisiones de escape de los coches nuevos. Europa también ha empezado a introducir flexibilidad. La Comisión ha propuesto sustituir ese objetivo por una reducción del 90% desde 2035, permitiendo compensar el porcentaje restante mediante determinadas soluciones, lo que dejaría cierto espacio a híbridos, extensores de autonomía y motores de combustión. Pero se trata de una propuesta de modificación, no de la desaparición del actual rumbo regulatorio hacia la electrificación.
Estados Unidos, en cambio, está reduciendo directamente la exigencia de eficiencia. También prevé terminar progresivamente en 2028 con el comercio de créditos CAFE entre fabricantes, un mecanismo que ha beneficiado especialmente a compañías con una elevada proporción de vehículos eléctricos. Dos grandes mercados occidentales empiezan así a ensayar estrategias muy diferentes: Europa continúa presionando para que cada coche nuevo emita cada vez menos; Estados Unidos acepta un consumo mayor a cambio de reducir en unos 1.136 euros el coste regulatorio de fabricar cada vehículo. Temas Coches Eléctricos