Bloomberg Línea — Venezuela vuelve a concentrar la atención de la industria petrolera internacional. Ejecutivos, operadores, empresas de servicios, inversionistas y especialistas de más de una treintena de países se reúnen esta semana en Caracas para discutir cómo recuperar activos, atraer capital y aumentar la producción de petróleo y gas, en un momento en que el país intenta reconstruir una industria que perdió buena parte de su capacidad durante años de contracción. El Venezuela International Oil & Gas Summit (VIOGS 2026) abrió este martes con una agenda centrada en el regreso de la inversión al sector petrolero, la recuperación de campos, los nuevos modelos contractuales y las condiciones necesarias para que Venezuela vuelva a ocupar un lugar relevante en los mercados energéticos. La organización reporta más de 600 delegados y más de 250 empresas participantes, con entradas valoradas en US$2.950 que se agotaron por completo.
Pero detrás del interés que vuelve a generar el país aparece un problema menos visible: Venezuela tendrá que reconstruir el ecosistema humano y empresarial capaz de ejecutar esa nueva ola de inversión. Esa fue una de las principales conclusiones de la primera plenaria de la cumbre, dedicada al renacimiento del sector petrolero venezolano y a la asignación de capital. Los participantes coincidieron en que recuperar pozos y elevar la producción requerirá algo más que dinero y reservas: harán falta trabajadores especializados, empresas de servicios, equipos, infraestructura y una mayor coordinación entre los actores de la industria. Martín Torrado, COO de GeoPark, identificó la cadena de suministro y el talento como los primeros desafíos que deberá enfrentar la industria a medida que aumente la actividad.
En una segunda etapa, añadió, aparecerán restricciones relacionadas con la energía y la infraestructura de transporte. “Vamos a tener que resolver esto y hacerlo colaborativamente”, dijo Torrado durante la discusión. “Si queremos operaciones seguras, confiables y eficientes, vamos a tener múltiples desafíos. La única manera de resolverlos es juntos”. La advertencia llega mientras la agenda de la Cumbre plantea una recuperación ambiciosa de la producción venezolana. Una de las sesiones incluso aborda de dónde saldrán los próximos barriles y qué se necesitará para pasar de unos 700.000 barriles diarios a 2 millones de barriles diarios, en medio de años de subinversión, infraestructura deteriorada y limitaciones de equipos y servicios.
Fuera de los pozos Para Torrado, una parte de la solución está en recuperar el talento venezolano que salió del país. La industria tendrá que incorporar a los profesionales que permanecieron fuera de Venezuela y que estén dispuestos a regresar, pero también aprovechar a quienes ya están en el país y sumar trabajadores extranjeros capaces de aportar experiencia y conocimiento. El ejecutivo planteó además una estrategia de largo plazo con las universidades para formar hoy a los profesionales que la industria necesitará dentro de cinco o diez años. La agenda de VIOGS dedica precisamente una mesa a la reconstrucción de la fuerza laboral petrolera.
El programa señala que años de subinversión y salida de talento dejaron brechas en trabajadores especializados, contratistas y cadenas de suministro, y plantea la necesidad de reconstruir las capacidades operativas para sostener una recuperación de largo plazo. El desafío no se limita a ingenieros petroleros. La expansión requerirá profesionales de distintas disciplinas y trabajadores especializados para actividades de perforación, mantenimiento y reacondicionamiento de pozos, entre otras operaciones. Una operatividad diferente Hunter Hunt, de Hunt Oil, puso el foco en la relación entre operadores y empresas de servicios.
El ejecutivo sostuvo que la recuperación requerirá superar el modelo tradicional en el que cada parte busca maximizar su propio resultado y avanzar hacia relaciones en las que operadores y proveedores compartan los beneficios del crecimiento. El argumento es sencillo: si una petrolera necesita un equipo de perforación o de reacondicionamiento y no consigue disponer de él, su producción queda limitada. Al mismo tiempo, el proveedor necesita suficiente actividad para justificar sus inversiones y mantener su capacidad. “Tenemos que encontrar una manera de asociarnos”, planteó Hunt, al llamar a operadores y proveedores a sentarse a negociar con una visión de largo plazo. También advirtió sobre la necesidad de compartir determinados recursos entre operadores.
Si varias compañías intentan aumentar su producción simultáneamente, podrían terminar compitiendo por los mismos equipos y servicios. La agenda de la cumbre refleja esa preocupación. Uno de los seminarios está dedicado a las empresas de servicios, el contenido local y la preparación de la cadena de suministro para los nuevos proyectos de petróleo y gas. La IA entra en la reconstrucción La tecnología también aparece como parte de la respuesta al déficit de capacidades.
Durante la plenaria, Hunt defendió el entrenamiento de trabajadores y el uso de inteligencia artificial para hacer más eficientes las operaciones y acelerar la ejecución de proyectos. La idea es que la reconstrucción de la industria no replique necesariamente las formas de trabajo del pasado, sino que incorpore herramientas digitales para aumentar la productividad. Luis Xavier Grisanti, del Centro Internacional de Energía y Ambiente, llevó esa discusión hacia una agenda más amplia de modernización. Señaló la necesidad de avanzar en transformación digital, infraestructura de bajas emisiones, equipos y plantas inteligentes, redes eléctricas, eficiencia operacional y productividad a lo largo de la cadena energética.
También planteó recuperar programas universitarios especializados que permitan formar nuevamente profesionales para la industria. La lista de participantes de VIOGS incluye representantes de compañías como bp, Repsol, Shell, Eni, Touchstone Exploration, Promigas, KBR, The AES Corporation y UCC Oil and Gas, además de organizaciones venezolanas y regionales. Y algunas empresas ya están avanzando más allá de la conversación. UCC Oil and Gas, por ejemplo, ya participa en el desarrollo de Loran junto con BP y XRG y, durante la plenaria, su director ejecutivo de Upstream, Erik Keskula, dijo que la compañía está activa en la búsqueda de nuevas oportunidades en Venezuela.
Keskula describió un abanico que incluye activos greenfield y brownfield, exploración, evaluación, desarrollo, producción de petróleo y gas, crudo pesado, condensado y captura de gas actualmente quemado. “Estamos interesados en todo”, resumió. La cumbre, por tanto, se desarrolla en un momento en que el interés por los recursos venezolanos vuelve a encontrarse con las condiciones reales del terreno. Hay capital que busca oportunidades, empresas que evalúan proyectos y operadores que quieren aumentar la producción. Pero también hay una industria que necesita reconstruir rápidamente las personas, los proveedores, los equipos y la infraestructura que hacen posible transformar una oportunidad petrolera en barriles producidos.
Ese puede ser el verdadero desafío de la nueva etapa que se discute esta semana en Caracas.