IA y cambio climático: dos riesgos muy diferentes que ya empiezan a cruzarse

IA y cambio climático: dos riesgos muy diferentes que ya empiezan a cruzarse

La inteligencia artificial suele presentarse como una herramienta capaz de ayudar a resolver algunos de los mayores desafíos de nuestra época. Sin embargo, su rápido desarrollo también ha abierto una discusión sobre sus propios riesgos, desde problemas actuales como la desinformación hasta escenarios mucho más extremos relacionados con sistemas futuros difíciles de controlar. Al mismo tiempo, existe una amenaza que no pertenece al terreno de las hipótesis: el cambio climático ya está modificando las condiciones ambientales del planeta. Comparar ambos riesgos no resulta sencillo porque operan con niveles de evidencia, probabilidades y escalas temporales muy diferentes.

Las advertencias sobre una IA mucho más poderosa El éxito de los chatbots generativos ha acelerado las inversiones destinadas a construir sistemas de IA cada vez más capaces. Algunas voces del sector sostienen que futuros modelos podrían llegar a superar ampliamente las capacidades humanas en determinadas tareas. Entre quienes han expresado preocupación se encuentra Jacob Coxon, quien trabajó en OpenAI y Anthropic. En una publicación en X, Coxon planteó un escenario extremo en el que sistemas futuros podrían adquirir capacidades suficientes para vulnerar sistemas informáticos, acelerar investigaciones y obtener recursos en el mundo real.

Sin embargo, este tipo de afirmaciones representan escenarios y estimaciones sobre tecnologías que todavía no existen con esas capacidades, no una demostración de que una catástrofe de ese tipo vaya a producirse. Los riesgos actuales de la IA son diferentes e incluyen cuestiones como errores, desinformación, ciberseguridad, desplazamientos laborales y el uso indebido de sistemas automatizados. El cambio climático ya está ocurriendo La situación del clima parte de una realidad distinta. El calentamiento global provocado principalmente por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero está ampliamente documentado y sus consecuencias ya pueden observarse.

El aumento de las temperaturas modifica la frecuencia e intensidad de determinados fenómenos extremos, altera ecosistemas y aumenta riesgos relacionados con sequías, precipitaciones intensas, olas de calor, disponibilidad de agua y producción de alimentos. Esto tampoco significa que el cambio climático implique inevitablemente la desaparición de la humanidad. Sus consecuencias dependerán de cuánto aumente la temperatura, de las emisiones futuras y de las medidas de mitigación y adaptación que adopten las sociedades. https://t.co/hqf1FCbJBp Artificial Superintelligence Alliance (@ASI_Alliance) August 13, 2024 Cuando la IA y el clima se encuentran Existe además un punto en el que ambos debates comienzan a cruzarse: la infraestructura necesaria para desarrollar y utilizar inteligencia artificial. Los grandes centros de datos necesitan enormes cantidades de electricidad y sistemas de refrigeración que pueden consumir agua.

Su impacto climático depende especialmente de cuánta energía utilizan y de cómo se genera esa electricidad. La IA también puede emplearse para mejorar modelos meteorológicos, optimizar redes eléctricas, estudiar materiales o analizar enormes conjuntos de datos científicos. Por eso, presentarla únicamente como una solución o únicamente como un problema climático simplifica una relación mucho más compleja. Entonces, ¿cuál representa una amenaza más cercana?

No existe una base científica sólida para establecer una cuenta regresiva y determinar cuál de las dos podría “acabar primero” con la humanidad. La diferencia fundamental está en el tipo de evidencia disponible. Los efectos del cambio climático ya son observables y medibles, mientras que los escenarios de extinción vinculados a una futura superinteligencia dependen de capacidades tecnológicas y acontecimientos que todavía son inciertos. Más que enfrentar ambas amenazas en una carrera hacia el desastre, el desafío consiste en gestionar riesgos diferentes al mismo tiempo: reducir las emisiones y adaptarse a un planeta más cálido mientras se establecen mecanismos de seguridad y gobernanza para tecnologías de IA cada vez más poderosas.

Fuente: Meteored.

¿Te gustó esta nota? Compártela: