Durante más de un cuarto de siglo, uno de los aviones más extraordinarios jamás construidos permaneció quieto en California. El SR-71A Blackbird número 844 había realizado en octubre de 1999 el último vuelo de toda la familia Blackbird y, desde entonces, se convirtió prácticamente en una pieza de museo dentro del Armstrong Flight Research Center de NASA . Hasta que desapareció. Las imágenes comerciales por satélite muestran que el avión ya no estaba en su ubicación habitual el 17 de mayo de 2026.
Al principio podía tratarse simplemente de una inspección. Sin embargo, una investigación publicada este 29 de septiembre por Aviation Week ha añadido una pieza mucho más difícil de ignorar: NASA contactó durante el verano con antiguos ingenieros del programa para ofrecerles trabajar nuevamente con ese mismo avión. La pregunta ya no es únicamente dónde está el Blackbird . Es qué pretende hacer NASA con él.
NASA sacó el avión de exhibición y lo metió en un hangar © NASA. El aparato es especialmente importante. El 61-7980 (NASA 844) fue el último SR-71 construido y también el último Blackbird que voló, durante una exhibición en Edwards el 9 de octubre de 1999. NASA lo había utilizado durante los años 90 como plataforma para investigaciones a velocidades superiores a Mach 3.
En algún momento de comienzos de este año, trabajadores retiraron el avión de su pedestal y lo llevaron al antiguo hangar utilizado para el transbordador espacial en Edwards. Allí comenzó una inspección. Aviation Week asegura que en agosto ya había personal trabajando sobre la aeronave. Pero hay algo todavía más llamativo.
Mike Relja, antiguo ingeniero de pruebas del SR-71 en la Fuerza Aérea y NASA, contó al medio que recibió una oferta para participar en un proyecto destinado a devolver el 844 al vuelo. Otro antiguo ingeniero, Tim Conners , confirmó haber recibido una propuesta similar. Ambos la rechazaron y expresaron dudas sobre la enorme dificultad técnica de semejante operación. NASA , por su parte, no ha confirmado oficialmente que exista ese programa.
Entonces apareció una misteriosa silueta Todo esto ocurre justo cuando Jared Isaacman está defendiendo una nueva etapa de aviación experimental dentro de NASA. Durante el All-In Summit de septiembre mostró una diapositiva titulada “Rebuilding our X-plane portfolio” . Debajo de una tela aparecía la silueta de una aeronave cuyas formas recordaban inmediatamente al Blackbird: motores integrados en las alas, doble deriva inclinada y un fuselaje largo y afilado. Cuando le preguntaron si se trataba de un SR-71, evitó confirmarlo.
Semanas antes, en AirVenture, Isaacman había dicho que quería que NASA volviera a experimentar con aeronaves capaces de volar cada vez más alto y rápido. En otro panel respondió “SR-71 Blackbird” cuando le preguntaron qué avión le gustaría pilotar. Ante la siguiente pregunta (si tenía poder para traerlo de vuelta) contestó: “Eso es clasificado”. Por separado, cualquiera de esas pistas podría significar poco.
Juntas resultan bastante más difíciles de pasar por alto. Hacerlo desaparecer fue la parte fácil © NASA. Conseguir que vuelva a volar sería otra historia. El avión tiene casi seis décadas y lleva 27 años sin despegar .
Los antiguos especialistas consultados advierten que puede haber acumulado agua y arena, mientras que sus motores llevan décadas sin los procedimientos periódicos de conservación que requerían cuando estaban operativos. También faltan piezas. Según Aviation Week , Estados Unidos destruyó en 2007 un enorme inventario de repuestos del programa. Habría que recuperar además la cadena necesaria para producir combustible JP-7, fluidos específicos, el compuesto de ignición trietilborano y equipos terrestres que ya no existen.
Y queda el mayor misterio: para qué quiere NASA un SR-71 operativo en 2026. La agencia sigue sin responderlo . Solo ha reconocido el interés generado alrededor del avión y señalado que no tiene más información para compartir. Durante meses, por tanto, la historia parecía ser la de un Blackbird que simplemente había desaparecido de las fotografías satelitales.
Ahora hay ingenieros retirados, ofertas de trabajo, un hangar cerrado y una NASA que vuelve a hablar de romper los límites de la aviación experimental. El 844 no está donde llevaba décadas. Y cada nueva pista hace que su ausencia parezca menos accidental.