Coches Eléctricos Más detalles del Alpine eléctrico cuyo diseño mira al pasado pero debajo cambia todo La tercera generación del deportivo de Alpine conservará las proporciones del A110, aunque estrenará plataforma eléctrica propia y dos motores traseros. Alpine anticipa el diseño del próximo A110. Rubén Leal 29/09/2026 13:00 Actualizado a 29/09/2026 13:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora Alpine empieza a descubrir cómo será uno de los coches más delicados de su historia. El Alpine A110 de tercera generación será completamente eléctrico, pero la marca francesa quiere evitar que el cambio de tecnología borre aquello que ha hecho reconocible al deportivo desde la Berlinette original. Por ahora no enseña el coche definitivo, sino una escultura cubierta por un fino velo que permite adivinar sus formas. La pieza será uno de los protagonistas del stand de Alpine en el Salón del Automóvil de París de octubre y sirve como primer adelanto real de la carrocería que sustituirá al actual A110.
Hay imágenes oficiales pero solo permiten apreciar la silueta del coche. No es únicamente un ejercicio artístico. Alpine explica que cubrir una maqueta con una superficie flexible es una técnica utilizada por los diseñadores para estudiar proporciones y volúmenes sin dejar que pequeños detalles distraigan de la silueta general. Seguirá pareciendo un Alpine A110 Lo que aparece debajo mantiene varias claves conocidas.
El futuro Alpine A110 conservará una carrocería baja y compacta, con morro afilado, cabina en forma de lágrima, cintura estrecha y pasos de rueda muy marcados. También se insinúan un frontal en V y una doble firma luminosa que establece una conexión directa con las generaciones anteriores. La inspiración de la escultura resulta bastante peculiar. El velo azul pretende representar, según la marca, el instante en el que el Concorde rompe la barrera del sonido, utilizando la tensión de la tela para transmitir velocidad, ligereza y aerodinámica.
Habrá tintes del pasado pero con la tecnología cero emisiones más actual. Alpine quiere así conservar una de las ideas que históricamente han definido al A110: obtener prestaciones mediante poco peso y agilidad en lugar de recurrir únicamente a cifras enormes de potencia. Y ahí aparece precisamente el gran desafío de esta tercera generación. Debajo habrá un deportivo eléctrico completamente nuevo Aunque exteriormente mantenga vínculos con el modelo actual, técnicamente habrá muy poco en común.
El nuevo Alpine A110 estrenará la Alpine Performance Platform (APP), una arquitectura desarrollada específicamente para deportivos eléctricos. Alpine ya la mostró en movimiento este verano mediante el prototipo de desarrollo A110 FUTURE durante el Festival de Goodwood. Utiliza dos motores eléctricos. La plataforma utiliza una estructura avanzada de aluminio y una arquitectura eléctrica de 800 voltios.
Una de sus soluciones más llamativas consiste en dividir la batería en dos paquetes situados delante y detrás, en lugar de colocar una gran batería plana convencional bajo todo el habitáculo. La distribución de energía es aproximadamente 25% delante y 75% detrás, una configuración con la que Alpine busca mantener una posición de conducción muy baja, controlar el peso y conservar las proporciones de un verdadero deportivo. También contará con dos motores eléctricos en el eje trasero, integrados en un nuevo conjunto con electrónica de potencia y un inversor de carburo de silicio. Dieppe seguirá fabricando el A110 El salto al eléctrico tampoco supondrá abandonar el lugar donde nació industrialmente el modelo.
La tercera generación continuará fabricándose en la histórica planta Jean Rédélé de Dieppe, que ya está siendo adaptada para producir el nuevo vehículo. Alpine ha fabricado allí 35.450 unidades del A110 desde 1969, de las cuales 28.701 corresponden a la segunda generación lanzada en 2017. El reto será considerable. Un Alpine A110 eléctrico tendrá que enfrentarse a uno de los mayores problemas de cualquier deportivo de batería: añadir suficiente energía sin perder la ligereza y agilidad que definen al coche.
Por eso Alpine parece estar cuidando especialmente la transición. Primero mostró la tecnología bajo una carrocería provisional y ahora empieza a revelar sus proporciones mediante una escultura. La mecánica cambiará por completo. La intención de Alpine es que, cuando finalmente desaparezca el velo, nadie necesite mirar el nombre para reconocer que sigue siendo un A110.
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