Coches Eléctricos Pere Navarro, director de la DGT, da la cara ante la polémica de los socavones: “lo fácil sería decir que no es de mi competencia” El deterioro del firme y el déficit de conservación de la red viaria reabren el debate sobre quién debe actuar y cómo financiar las reparaciones. Pere Navarro no se desentiende de los socavones, aunque no sea la responsable de reparar las carreteras. Gemini y Grok Gonzalo García 01/10/2026 06:30 Actualizado a 01/10/2026 06:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora El deterioro del firme es cada vez más evidente en las carreteras españolas, donde baches, grietas y socavones complican la circulación y ponen de manifiesto las carencias de conservación de la red viaria. Mientras crece la preocupación por el estado de las infraestructuras, también se debate sobre las causas de estos daños y las responsabilidades de las administraciones. El aumento del peso de los coches modernos, especialmente los SUV y los eléctricos, ha entrado en ese debate. Sin embargo, atribuirles el deterioro de las carreteras exige tener en cuenta otros factores, como el tráfico pesado, las condiciones meteorológicas y la falta de inversión en mantenimiento.
Los socavones y el deterioro del asfalto evidencian las carencias de mantenimiento de las carreteras españolas. Pere Navarro y la DGT salen del escondite Los socavones y los desperfectos del firme se han convertido en un problema de seguridad vial que afecta a conductores y vehículos. Pere Navarro , director de la Dirección General de Tráfico (DGT), ha abordado la cuestión defendiendo la implicación del organismo, aunque la conservación de las carreteras corresponda a sus titulares. “Pese a que lo fácil sería decir que no es de mi competencia, nada de lo que ocurre en las carreteras es ajeno a la DGT, aunque unas cosas sean responsabilidad directa y otras no”, explicó Navarro. La declaración pone el foco en una distinción importante: la DGT puede intervenir en la vigilancia, la comunicación de incidencias y la prevención de riesgos, pero no es la administración encargada de ejecutar todas las reparaciones.
El problema de los socavones se enmarca en un deterioro más amplio de la red viaria española. La Asociación Española de la Carretera (AEC) calculó en su informe de 2025 un déficit acumulado de conservación de 13.491 millones de euros. El estudio, basado en trabajos de campo realizados en el verano de 2024, identificó 54.373 kilómetros con deterioros graves o muy graves, aproximadamente el 52 % de los 101.700 kilómetros analizados. De ellos, 33.966 kilómetros necesitaban una reconstrucción urgente, con actuaciones en menos de un año.
Los daños detectados incluyen baches, grietas, deformaciones y deterioros estructurales del pavimento. Aunque no todos estos defectos son socavones, reflejan las necesidades de mantenimiento que afronta la infraestructura y los riesgos que pueden generar para la circulación. La AEC estima que el deterioro se ha agravado respecto a su auditoría anterior. En 2022 contabilizaba unos 13.000 kilómetros con daños muy graves, frente a los casi 34.000 que requieren reconstrucción urgente en el informe de 2025.
La falta de inversión en conservación agrava el deterioro del firme y aumenta las necesidades de reparación. Qué hace la Guardia Civil cuando detecta un socavón Navarro explicó que el procedimiento comienza cuando la Guardia Civil comunica un problema de mantenimiento en una carretera. Una vez verificada la incidencia, se informa a la administración titular de la vía para que pueda actuar. Esta coordinación resulta relevante porque la red española está repartida entre distintas administraciones.
La responsabilidad de conservar una carretera depende de quién la gestione, ya sea el Estado, una comunidad autónoma o una administración foral. La DGT, por tanto, puede contribuir a detectar situaciones peligrosas y a trasladar avisos, pero la reparación del firme corresponde al organismo titular. Mientras se resuelve la incidencia, la señalización y las medidas de prevención permiten advertir a los conductores del peligro. Las multas de tráfico y el mantenimiento de las carreteras Otra cuestión planteada a Navarro fue la posibilidad de destinar a la conservación de las carreteras parte del dinero recaudado mediante las sanciones de tráfico, que supera los 500 millones de euros anuales, según los datos recogidos en la información sobre sus declaraciones.
El director de la DGT consideró complicada esa opción porque la recaudación y el mantenimiento dependen de ámbitos ministeriales distintos y no existe un mecanismo previsto para destinar directamente esos ingresos a reparar el pavimento. El debate pone sobre la mesa la financiación de la conservación viaria y la distribución de responsabilidades entre las administraciones. La magnitud del déficit calculado por la AEC evidencia que las necesidades de inversión no se limitan a reparar desperfectos puntuales, sino que incluyen actuaciones de rehabilitación de una parte extensa de la red. Navarro también se refirió a la coordinación con la Dirección General de Carreteras, cuya relación calificó de “excelentes, están trabajando, es un tema que preocupa a todo el mundo, se va haciendo lo que se puede”.
El responsable de Tráfico apuntó además a una dificultad menos visible del mantenimiento: las reparaciones no suelen tener la misma repercusión pública que la construcción de nuevas infraestructuras. Sin embargo, conservar el firme, renovar los elementos deteriorados y corregir los puntos peligrosos resulta esencial para la seguridad vial. El estado de las carreteras afecta también a la movilidad y al coste de los desplazamientos. Según la AEC, circular por vías mal conservadas puede incrementar hasta un 12 % el consumo de combustible, además de elevar las necesidades de reparación de los vehículos.
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