La obra y el pensamiento de Cintio Vitier (1921-2009) mantienen plena vigencia; poeta, ensayista, crítico y estudioso del Poeta Nacional de Cuba, José Martí, integró el grupo Orígenes y dejó una huella profunda en la vida intelectual del país. Autor de títulos como Vísperas, Testimonios, Ese sol del mundo moral y Lo cubano en la poesía, Vitier laboró en la Biblioteca Nacional José Martí y dirigió el Centro de Estudios Martianos; compartió su vida con la poeta Fina García Marruz y recibió, entre otros reconocimientos, el Premio Nacional de Literatura (1988). La Casa Vitier García Marruz, institución dedicada a preservar su legado, evocó la fecha y difundió las palabras que el difunto historiador de la ciudad, Eusebio Leal, pronunciara durante el sepelio del autor. Por unas horas el paramento de la cultura cubana ha perdido una de sus columnas, pero no temamos, la sostendrá su obra, reverenció el intelectual.
En ese entonces, Leal advirtió que uno de sus más entrañables amigos sintió como propio todo aquello que nutrió el alma de Cuba, pero particularmente entendió y comprendió la vocación de su maestro con título absoluto, Martí. Leal describió a Vitier como poeta, filósofo, pensador y maestro, y destacó su defensa de causas justas, su compromiso con Martí y su vocación de justicia. Señaló que su pensamiento se volvió más radical con los años y llamó a leer sus obras, inspirarse en su ejemplo y mantener vivo su legado. Para la Casa Vitier García Marruz, su labor silenciosa en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí y su diálogo permanente con el Apóstol continúan siendo una brújula para varias generaciones de cubanos.
La institución convocó a consultar sus fondos y a profundizar en la obra del autor. rc/vnl