Coches Eléctricos Esta es la fecha y a hoja de ruta que le pone el plan quinquenal chino a las baterías de estado sólido para coches eléctricos Siete organismos gubernamentales chinos han establecido el calendario para los próximos cinco años de su plan de baterías. China quiere convertirse en referente de las baterías en estado sólido. Híbridos y Eléctricos 01/10/2026 09:30 Actualizado a 01/10/2026 09:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora La industria del coche eléctrico está pendiente de algo muy concreto para dar su siguiente salto cualitativo: la llegada a la calle de las baterías en estado sólido. Se lleva tiempo trabajando en ello, pero parece que China es quien va a dictaminar cuándo se hace realidad, porque el país asiático ha anunciado su plan de cinco años con el objetivo de que lleguen a la producción a gran escala antes de 2030. Así figura en el nuevo plan quinquenal que establece la hoja de ruta para el desarrollo de su industria de baterías entre 2026 y 2030, elaborado por siete organismos gubernamentales entre los que se encuentran el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT), la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma y el Ministerio de Transporte. Pasar del laboratorio a la producción a gran escala no es sencillo.
Un plan a cinco años vista El conglomerado sitúa esta tecnología entre las principales prioridades para los próximos años, situando el objetivo un paso más allá respecto a los proyectos experimentales y las pequeñas producciones que hasta ahora se han conseguido con las baterías de estado sólido. China pretende acelerar el desarrollo de las tecnologías necesarias para que puedan pasar del laboratorio a una fabricación industrial de mayor escala, pero, para conseguirlo, el plan identifica varios de los problemas técnicos que todavía deben resolverse. Entre ellos están mejorar la conductividad iónica, aumentar la estabilidad durante los ciclos de carga y descarga, reducir los costes de fabricación, mejorar el contacto entre los diferentes componentes de las celdas y desarrollar sistemas capaces de trabajar con las presiones necesarias para fabricar este tipo de baterías. La estrategia contempla además aumentar la producción de electrolitos sólidos de altas prestaciones y desarrollar nuevas combinaciones químicas.
Entre las alternativas mencionadas aparecen cátodos de alto voltaje y elevada capacidad combinados con ánodos de litio metálico, así como diseños sin ánodo. El plan también hace referencia al desarrollo de equipos específicos para la fabricación de estas baterías, como las prensas isostáticas, necesarias para determinados procesos de producción. El objetivo no es solo mejorar las celdas, sino crear toda la infraestructura industrial necesaria para fabricarlas a gran escala. El nuevo plan chino no se limita a esta tecnología Pekín quiere mantener las baterías de ion-litio como el núcleo de su industria, pero complementarlas con baterías de sodio y sistemas de flujo.
Las primeras reciben especial atención por su potencial para reducir costes y depender de materias primas diferentes al litio, mientras que las baterías de flujo están llamadas a desempeñar un papel principalmente en determinadas aplicaciones de almacenamiento energético. Paralelamente, China pretende acelerar el desarrollo de baterías capaces de ofrecer cargas ultrarrápidas. El documento establece también objetivos muy exigentes para las baterías de litio de larga duración. Para 2030, las autoridades chinas quieren que determinadas baterías alcancen una vida útil de hasta 15.000 ciclos de carga y descarga.
Además, los principales fabricantes deberán reducir las tasas de defectos de sus productos hasta niveles medidos en partes por mil millones. Otro de los pilares de la estrategia será reforzar la cadena de suministro, ya que China pretende acelerar el desarrollo de sus recursos nacionales de litio, cobalto y otras materias primas, al mismo tiempo que impulsa el reciclaje de las baterías. Los fabricantes deberán establecer sistemas de recogida y recuperación y, en determinados mercados de exportación, desarrollar capacidades propias de reciclaje. El plan también contempla sistemas de identidad digital para las baterías de los vehículos de nueva energía y estudia la compatibilidad con los futuros pasaportes de baterías internacionales.
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