“No hay otra forma de decirlo: era yo bien borracho”, confiesa Diego Shoening al hablar de su época de más éxito en Timbiriche. La banda creada en 1982 como una banda infantil se convirtió luego en una banda juvenil en la que sus integrantes descubrieron no solamente la parte luminosa de la fama, también su aspecto más oscuro. Es así que algunos de ellos cayeron en la espiral de las adicciones, de la cual lograron salir de diferentes maneras pero con una constante: su telón de fondo fue siempre Timbiriche. TE RECOMENDAMOS: Un granjero traga tierra a propósito y otro se pelea con Pimpi mientras Bebeshita se salva en La Granja VIP Sasha Sokol La adicción de Sasha comenzó en 1988, cuando Timbiriche cambia de grupo infantil a juvenil.
Desde entonces y durante 5 años, su vida entró en una vertiginosa caída que ella misma describió en una entrevista con Gustavo Adolfo Infante. “Como sucede con todas las drogas: primero las dominas, luego crees que las dominas y al final te das cuenta de que para nada las dominas”. La cantante cuenta que un día su cuerpo entró en crisis: tuvo primero una parálisis facial, luego una especie de “patatús” y finalmente su mente “se desconectó”. Recuerda con precisión el día que decidió dejara las drogas, cómo sucedió y dónde fue. “Me di cuenta de que era algo que no podía manejar yo y al día siguiente, un 17 de junio, me fui a una clínica en Estados Unidos y a partir de entonces no me he vuelto a meter nada”. Diego Shoening Cuando Diego Shoening se quedó como el único miembro original de Timbiriche que siguió para la grabación del disco XII, sintió un enorme peso emocional y físico.
Eso se junto con su adicción al alcohol que para entonces ya era incontrolable. Hasta que pidió ayuda y fue su padre el que lo ayudó a salir adelante. “Mi papá junto con un amigo sicólogo dijeron: no lo vamos a anexar pero hay que llevarlo y traerlo para todos lados”. Fue así que su padre se levantaba junto con él a las 5 de la mañana para llevarlo a correr, luego al gimnasio y más tarde a leer. “Y para salir, siempre iba alguien conmigo para estarme checando”. Erik Rubín Erik Rubín tuvo la mayor de las motivaciones posibles para dejar el alcohol: ser papá.
El rockero estaba en una adicción que ahora recuerda como una etapa “en la que no le dejó nada bueno”. “Yo tenía claro que ya no quería eso en mi vida y fui a AA. Hoy mis mejores amigos son AA: estamos en el mismo canal y hacemos nuestras juntas y leo mucho": contó en el podcast La caja de Pandora. Ahí el rockero cuenta además que descubrió que un apoyo fundamental fue el de Andrea Legarreta, quien estuvo con él en sus momentos más oscuros por lo que le está profundamente agradecido.