Coches Eléctricos Los coches eléctricos con más de 150.000 kilómetros dejan en evidencia a los de gasolina: 47 millones de inspecciones lo confirman Un estudio de 47,4 millones de inspecciones revela que los coches eléctricos con más de 145.000 kilómetros registran menos defectos que los de gasolina. Los coches eléctricos con más de 150.000 km registran menos inspecciones desfavorables que los de gasolina. Daniel Vega 03/10/2026 14:00 Actualizado a 03/10/2026 14:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora La durabilidad de los coches eléctricos sigue siendo una de las principales incógnitas del mercado de segunda mano, especialmente cuando se trata de unidades que acumulan un kilometraje elevado. Aunque la degradación de las baterías suele concentrar buena parte de las preocupaciones, existen otros elementos mecánicos que también determinan el estado de un vehículo después de varios años de uso y que pueden ofrecer una perspectiva diferente sobre su vida útil. Precisamente, una investigación realizada en Reino Unido ha permitido conocer cómo se comportan los eléctricos frente a los modelos de gasolina cuando acumulan cientos de miles de kilómetros. El trabajo, elaborado por la consultora New AutoMotive para la Asociación Británica de Alquiler y Leasing de Vehículos (BVRLA), ha examinado 47,4 millones de inspecciones técnicas y ha encontrado diferencias significativas entre ambas tecnologías, especialmente en los vehículos que han recorrido distancias superiores a los 145.000 kilómetros.
El kilometraje elevado no implica un mayor deterioro de los coches eléctricos. Los coches eléctricos registran menos inspecciones desfavorables a medida que aumenta su kilometraje Los resultados proceden de los registros del MOT, la inspección técnica obligatoria que se realiza periódicamente en Reino Unido para comprobar las condiciones de seguridad de los vehículos. Los investigadores compararon coches eléctricos y de gasolina de la misma antigüedad, teniendo en cuenta la distancia recorrida por cada uno de ellos, y descubrieron que las diferencias en el porcentaje de inspecciones desfavorables aumentan conforme se incrementa el kilometraje. Entre los vehículos que habían recorrido entre 145.000 y 193.000 kilómetros, el 16,5% de los eléctricos no consiguió superar la inspección, frente al 22,1% de los modelos de gasolina.
Esto supone una tasa de suspensos aproximadamente un 25% inferior para los primeros, una diferencia que se amplía al analizar las unidades que superan los 193.000 kilómetros, donde los porcentajes alcanzan el 16% y el 23,5%, respectivamente. Por debajo de estos niveles de uso, las diferencias entre ambas tecnologías resultaron considerablemente menores. Los datos también cuestionan la importancia que tradicionalmente se ha otorgado al kilometraje a la hora de valorar un vehículo de segunda mano. Toby Poston, director ejecutivo de la BVRLA, explica que superar los 97.000 o 113.000 kilómetros puede condicionar considerablemente la percepción de los compradores, aunque los resultados de la investigación indican que un coche eléctrico con un mantenimiento adecuado puede conservar unas buenas condiciones de uso incluso después de recorrer distancias muy elevadas.
Una conclusión que también comparte Ben Nelmes, responsable de New AutoMotive, quien considera que el kilometraje no debe interpretarse por sí solo como un indicador del deterioro del vehículo. Los neumáticos y los frenos presentan más problemas en determinados coches eléctricos La menor proporción de inspecciones desfavorables no significa que los vehículos eléctricos obtengan mejores resultados en todos los apartados analizados. La investigación identificó una incidencia de defectos en los neumáticos casi dos veces superior a la registrada en los coches de gasolina, mientras que los eléctricos más antiguos que habían recorrido pocos kilómetros presentaban una mayor frecuencia de problemas en los frenos de fricción. En este último caso, los investigadores apuntan a la corrosión asociada a su menor utilización, debido a que la frenada regenerativa permite reducir el uso del sistema convencional.
El estado de la batería sigue siendo esencial al comprar un coche eléctrico usado. No obstante, existe una limitación importante a la hora de interpretar los resultados de este estudio, ya que las inspecciones MOT no permiten conocer el estado de la batería de un coche eléctrico. Estas pruebas comprueban elementos como la dirección, los neumáticos, la suspensión, los frenos o el alumbrado, pero no evalúan la pérdida de capacidad del acumulador ni su rendimiento durante la recarga. Por tanto, superar una inspección técnica no garantiza que la batería conserve unas condiciones óptimas, especialmente en vehículos que han acumulado un número elevado de ciclos de carga y descarga.
Por este motivo, los responsables de la investigación recomiendan que la compra de un eléctrico usado vaya acompañada de una revisión de su historial de mantenimiento, el estado de los neumáticos y una comprobación específica de la salud de la batería. Del mismo modo que en los vehículos de gasolina o diésel se presta especial atención al motor y a la transmisión, en los eléctricos resulta fundamental conocer la capacidad que conserva el acumulador y su funcionamiento. Los resultados del estudio permiten cuestionar que un kilometraje elevado sea necesariamente sinónimo de un vehículo deteriorado, aunque no sustituyen una evaluación individual de su estado mecánico y de sus componentes eléctricos. Temas Coches Eléctricos