La experiencia de Masad Altamimi en La casa de los famosos México terminó, pero el influencer no quiere que los roces, las diferencias y los momentos incómodos que protagonizó dentro del reality definan su relación con quienes compartieron el encierro. Después de su eliminación, el creador de contenido hace un balance de su participación, aclara lo ocurrido con Brianda Deyanara y habla de sus planes para continuar en la televisión mexicana. Ahora, lejos de las cámaras del reality en el que estuvo 50 días, reconoce que la experiencia le dejó aprendizajes que van más allá de la competencia. “La verdad, cuando salí de La casa, sentí que me llevaba muchas cosas nuevas en mi vida en general y, especialmente, de la cultura mexicana. Aprendí nuevas palabras, practiqué español e hice nuevos amigos”, nos cuenta.
Para Masad, quien hace años llegó a México con una cultura y un idioma distinto, convivir durante semanas con un grupo de personas en un espacio cerrado representó un reto personal. No se trataba únicamente de competir por el premio, sino de adaptarse a una dinámica que nunca había experimentado. “También aprendí a tener más paciencia, a ser más humilde y respetuoso. Vivir con tantas personas me enseñó muchísimo, especialmente a tener un poco más de tolerancia’”, explica a TVyNovelas. Durante su estancia, Masad fue señalado por sus estrategias, sus diferencias con algunos habitantes y su acercamiento con Brianda Deyanara.
Sin embargo, él sostiene que sus movimientos dentro del programa no fueron únicamente una estrategia para avanzar en la competencia. “No, claro que hubo sentimientos. Yo quería jugar porque entré a jugar, pero también veía que había personas en La casa que no ayudaban. Yo podía jugar siendo una persona leal y de verdad”, afirma. El influencer considera que algunos participantes no aprovecharon la oportunidad de mostrarse ante el público y cuestiona que, en ocasiones, la convivencia parecía reducirse a dormir o cumplir con las actividades cotidianas. “Muchas personas hablan desde el corazón, pero no están jugando con el corazón.
Para mí, algunos eran como muebles: se la pasaban durmiendo todo el día. No entendía por qué, porque estar ahí es una gran oportunidad para todos”, comenta. Masad también reconoce que la barrera del idioma pudo influir en la manera en que se interpretaron algunas de sus palabras y acciones. Aunque ha avanzado en su español, admite que todavía tiene mucho que aprender para expresarse con mayor claridad.
Su relación con Brianda Deyanara fue otro de los temas que generó conversación. Después de que se hablara de una decepción por parte de la influencer, Masad sostiene que entre ellos no existe un conflicto fuera del programa y atribuye parte de la controversia a una confusión relacionada con un video. “No, nosotros estamos bien. Al final hubo un video y, de verdad, yo salí mal. Fue un error con el video, no conmigo.
Pero hubo una confusión y ellos pensaron otra cosa”, explica. El influencer insiste en que, al revisar el material, se puede escuchar lo que quiso expresar. Por eso, prefiere aclarar el malentendido y no convertirlo en un problema personal con Brianda. Una vez haya terminado sus compromisos con el programa tiene previsto viajar en diciembre para visitar a su familia en su país.
Pero, si hay algo que Masad quiere dejar claro después de su paso por La casa de los famosos México, es que no guarda rencores. Cuando le preguntamos quiénes son los amigos que se lleva del encierro, su respuesta es amplia y contundente: todos. “No tengo ningún problema con nadie. La casa es un juego y ya afuera es otra cosa. Cuando salimos, las cosas malas se deben quedar ahí.
Afuera tenemos que tratarnos de otra manera, porque es mejor para todos y para controlar a los seguidores de todos los habitantes”, señala. El influencer también hace un llamado a sus seguidores para que no conviertan las diferencias del reality en ataques contra sus excompañeros. Para él, la responsabilidad de quienes tienen una audiencia va más allá de lo que ocurre frente a las cámaras. “No quiero que mi público ataque a otra persona ni que afecte a alguien. No soy una mala persona, soy bueno, de verdad, y no me gusta eso.
Quiero que el público entienda que lo que pasa en La casa pertenece al juego. Afuera es otra cosa”, concluye.