El Ejecutivo boliviano admite, sin embargo, que la crisis está lejos de haber terminado. El viceministro de Tesoro y Crédito Público, Óscar Navarro, ha señalado que el país continúa enfrentándose a importantes dificultades macroeconómicas, pero considera que los indicadores comienzan a evolucionar en la dirección adecuada. Bolivia seguirá en recesión durante 2026 y 2027 antes de registrar, según las previsiones actuales, un crecimiento del 0,6% en 2028 El Gobierno confía en reducir la inflación Uno de los principales retos continúa siendo la evolución de los precios. La inflación en Bolivia se sitúa actualmente en el 5,8%, según los datos manejados por el Gobierno, que espera mantenerla por debajo de los dos dígitos al finalizar el ejercicio y reducirla progresivamente a medio plazo.
Navarro ha reconocido que la economía todavía atraviesa una situación complicada, aunque ha defendido que las medidas adoptadas empiezan a producir resultados. “Estamos comenzando a salir de la crisis, no es que no tengamos crisis, tenemos todavía problemas”, ha explicado el viceministro. La estabilización de los precios será uno de los elementos determinantes para recuperar el poder adquisitivo de los hogares y mejorar las condiciones de funcionamiento de las empresas, especialmente después de un periodo marcado por las tensiones financieras y la escasez de divisas. El FMI refuerza las reservas de Bolivia El otro gran frente de la estrategia económica está relacionado con las reservas internacionales . El Fondo Monetario Internacional realizó el martes un primer desembolso de 211,3 millones de dólares al Banco Central de Bolivia dentro de un programa de financiación que asciende a 1.900 millones de dólares .
Bolivia dispone actualmente de alrededor de 1.000 millones de dólares en reservas internacionales líquidas , un colchón que el Ejecutivo pretende reforzar mediante los recursos procedentes del organismo internacional. El aumento de las reservas es especialmente relevante para mejorar la disponibilidad de divisas y fortalecer la posición financiera del país mientras avanza el proceso de estabilización. El primer desembolso del FMI asciende a 211,3 millones de dólares dentro de un programa total de financiación de 1.900 millones Dos años más de contracción antes de la recuperación Las previsiones económicas, sin embargo, muestran que la recuperación será lenta. El escenario para los próximos ejercicios contempla todavía una fuerte caída de la actividad durante 2026 y una nueva contracción en 2027.
Año Variación prevista del PIB 2026 -2,8% 2027 -1,4% 2028 0,6% La economía boliviana registraría así una contracción del 2,8% durante 2026. Para 2027, la caída se moderaría hasta el 1,4%, mientras que el cambio de tendencia no llegaría hasta 2028, cuando se espera una expansión del 0,6%. Las cifras reflejan que el proceso de estabilización previsto por el Gobierno no implica una recuperación inmediata de la actividad. Incluso si mejoran la inflación y las reservas, Bolivia deberá atravesar todavía un periodo de ajuste antes de recuperar tasas positivas de crecimiento.
El objetivo pasa de estabilizar a crecer El Ejecutivo sitúa precisamente 2028 como el momento en el que la política económica debería comenzar a traducirse en una recuperación del producto interior bruto. “Los indicadores nos muestran que estamos yendo por buen camino, que vamos a lograr estabilizar y después en 2028 podamos comenzar a crecer”, ha señalado Navarro. El reto será convertir la mejora financiera en una recuperación sostenida de la actividad, el consumo y la inversión. El comportamiento de la inflación, la evolución de las reservas y el cumplimiento del programa respaldado por el Fondo Monetario Internacional marcarán buena parte del escenario económico boliviano durante los próximos ejercicios.