Las declaraciones de Corea del Sur sobre su intención de enviar equipos médicos a Pionyang constituyen una afrenta y una provocación, declaró Kim Yo-jong, jefa del Departamento General del Comité Central del Partido de los Trabajadores de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) y hermana del máximo líder del país, Kim Jong-un. Medios surcoreanos informaron que Seúl pretende enviar a un hospital de la RPDC equipos médicos por valor de 6,84 millones de dólares. Dado que parte de ese material está sujeto a sanciones, Corea del Sur solicitó autorización a la ONU y la obtuvo en mayo, afirmaron. “Esto constituye una afrenta a nuestro Estado, una provocación política deformada y un grave acto de violación de la soberanía, contrario a nuestras leyes estatales”, afirmó Kim Yo-jong en un comunicado. En este contexto, subrayó que los surcoreanos “se permitieron hablar sin reparos de una ‘escasez de medicamentos y equipos médicos y del deterioro de la situación sanitaria’ de alguien, y hasta afirmaron arbitrariamente que querían ‘contribuir a mejorar los servicios médicos esenciales para los grupos vulnerables'”. “No puede dejar de ser una maniobra verdaderamente bulliciosa y repugnante a la vista”, señaló. “No pueden ignorar que, en la situación actual, equipos médicos apoyados por Corea del Sur no pueden entrar en nuestro territorio y que tampoco existe modo alguno de introducirlos.
El hecho de que representen este tipo de farsa obedece a un siniestro cálculo político: contrastar su supuesta ‘buena voluntad’ con nuestra ‘actitud opuesta’ para tratar de sacar de ello algún provecho“, denunció la alta funcionaria. Kim Yo-jong subrayó que los informes sobre un posible envío de los equipos aparecieron en los medios poco después del incidente en la zona desmilitarizada, donde tres militares surcoreanos resultaron heridos al explotar minas, y Seúl culpó de ello a Pionyang. La RPDC rechazó categóricamente toda responsabilidad.