Vermeer en Madrid, Delft visita el Thyssen-Bornemisza (+Foto)

Vermeer en Madrid, Delft visita el Thyssen-Bornemisza (+Foto)

Por Fausto Triana Hoy, una curiosidad permite en Madrid apreciar Vista de Delft (1660-1661). La célebre pintura barroca holandesa, es la joya de la corona en un intercambio de obras de arte entre el Mauritshuis de La Haya y el Museo Nacional Thyssen Bornemisza de esta capital. La muestra intitulada Mauritshuis. Obras Maestras de La Haya, será abierta al público desde este viernes hasta el 10 de enero de 2027.

De forma simultánea, pinturas a préstamo del Thyssen se exhibirán en la capital política de Países Bajos por un período semejante. Para mayor toque de distinción, las comisarias Mar Borobia y Dolores Delgado, con la inspiración del director artístico de la institución madrileña, Guillermo Solana, decidieron poner broche de oro a la exhibición de los 25 cuadros del Mauritshuis. Al fondo, la obra de Vermeer, que se antoja una exquisita fotografía llena de detalles minúsculos en el inicio de una mañana en Delft, su ciudad natal. Enfrente, en un pasillo, El Jardín del Edén y la caída de Adán y Eva (1615), de Jean Brueghel el Viejo y Peter Paul Rubens.

De la Vista de Delft, dos apuntes más. La hizo mucho antes que La chica de la Perla (1665-1667) y fue una suerte de sentido homenaje en el cual, dos simples figuras hablan entre ellas a la orilla del río. De telón de fondo, una urbe regodeada con luz mágica, el colorido de los tejados y los matices diferentes de las nubes del amanecer. Solana explicó que la residencia durante varios años del barón neerlandés Heinrich Thyssen-Bornemisza en La Haya, le hizo establecer un nexo artístico que reflejaría años más tarde en su museo de Madrid.

Pero antes había que detenerse en dos Rembrandt van Rijn. Tronie, de un hombre con una gorra de pluma (1635-1640) y Cántico de alabanza de Simeón (1631). La exposición ofrece otras joyas de figuras de los Países Bajos como Gerard ter Borch, Jan Steen, Jacob van Ruisdael o Gerrit von Honthorst, entre otros. Martine Gosselink, directora general de la Mauritshuis, comentó a periodistas que se trata de un acontecimiento singular, en el cual la confianza mutua y el amor literal al arte, permiten su puesta en marcha. «Repetiremos esta linda experiencia», acotó ft/

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