Hay pelis que uno puede defender con argumentos, de manera razonada, y las otras. Ong Bak 2: La leyenda del Rey Elefante (Ong Bak 2, 2008) pertenece a las dos categorías a la vez. bueno, seguramente más a la segunda, porqu no deja de ser una peli de tollinas a las que los problemas trascendentales del alma humana preocupan lo justito. Pero dentro del género, se mide de tú a tú con las grandes: mis referentes en el cine de artes marciales eran Bruce Lee, obvio, y Jackie Chan, no menos obvio. Durante años di por hecho que el género ya me había enseñado todo lo que tenía que enseñarme, aunque por ahí andaban dando patadas y collejas Jet Li, Mark Dacascos y Donnie Yen, unos grandes también.
Pero sobre todo estaba Tony Jaa. Con la primera Ong-Bak (2003) Jaa me recordó que un cuerpo humano todavía podía sorprenderme en pantalla. y eso que no se trata de un actor con un físico portentoso ni una gran presencia física en pantalla, pero amigo, el punto de la patada voladora, caray si lo tenía. Pero fue la continuación de esta peli, una precuela de hecho, rodada entre sobresaltos y estrenada en Tailandia en diciembre de 2008, la que se convirtió en mi nuevo referente, y ahí sigue, casi 20 años después, inamovible. Que sí, la saga Raid, y en concreto The Raid 2, son un despiporre, pero casi dos décadas después sigo sin haber visto otra peli del género que me guste más, y os voy a explicar por qué.
Hay planos en esta peli que piden una pantalla enorme y un sonido que te retumbe en el pecho Lo primero que tengo que confesar es que no la vi en un cine. La descubrí en DVD, porque yo de chaval, en verano, como no existía eso del streaming, me alquilaba dos pelis todos los días. Ojalá hubiera visto Ong-Bak 2 en cines, porque la peli sí se estrenó en nuestros cines el 21 de agosto de 2009, aunque un poco de tapadillo. Se me escapó, como se escapan tantas cosas en agosto, y cuando por fin la vi entendí lo que me había perdido.
Hay planos en esta peli que piden una pantalla enorme y un sonido que te retumbe en el pecho. Aun así, incluso encogida en una tele, me dejó con la boca abierta de una manera que hacía mucho que el género no conseguía. Tony Jaa no quiso repetir la fórmula de Ong-Bak, así que se inventó un arte marcial Parte de lo que me atrapó fue lo que en su momento me pareció el colmo del exotismo en el cine de artes marciales. Estaba acostumbrado al cine de Hong Kong, de templos Shaolin y de peleas en almacenes portuarios, y de repente me encontraba en el Siam de 1431, en pleno reino de Ayutthaya, con una banda que se hacía llamar el Acantilado del Ala de Garuda, máscaras de danza khon y un luchador enigmático conocido como el Fantasma Cuervo.
No me digáis que esos nombres no resultan ya la leche. Resulta que 1431 es también el año en que, según la datación más aceptada, Ayutthaya tomó Angkor (la mayor metrópoli asiática de su era), así que la historia arranca justo cuando aquel reino estaba en plena expansión. Todo aquello me sigue fascinando hoy, porque no era un decorado genérico de Asia misteriosa sino un imaginario concreto que yo no había visto nunca en una peli de tortas, y en general, en que en Occidente se habla poco de la historia de Asia. Esa sensación de estar descubriendo un mundo nuevo es algo que el género, a fuerza de repetirse, ha ido perdiendo.
En la primera Ong-Bak, Jaa había enseñado al mundo lo que podía hacer con el Muay Thai, pero aquí decidió abrir el repertorio de movimientos La historia es completamente independiente de la primera peli de la saga, y sigue a Tien, hijo de un noble provincial. Cuando era niño, su familia es masacrada por orden de un señor rival, Rajasena, que ansía expandir su poder eliminando a cualquiera que se interponga. Tien logra sobrevivir, pero acaba capturado por traficantes de esclavos y vendido como mercancía humana. Su suerte cambia cuando es rescatado por una banda de forajidos y piratas liderada por Chernang, que lo acoge y lo entrena.
Ahí es donde la película se convierte en un auténtico festival acrobático: Tien no aprende un solo estilo, sino un totum revolutum de muay thai, kung fu chino, krabi krabong (el arte tailandés de la espada y el bastón) y hasta movimientos inspirados en animales, como el cocodrilo. Y ahí es donde empieza el espectáculo. En la primera Ong-Bak, Jaa había enseñado al mundo lo que podía hacer con el Muay Thai, pero aquí decidió abrir el repertorio de movimientos. Tien combina el muay boran y el krabi krabong con kenjutsu y ninjutsu japoneses, kalaripayattu indio, silat malayo y distintos estilos de kung-fu, y se pasea por la pantalla con katana, jian, nunchaku, dardo de cuerda y bastón de tres secciones.
Todo esto lo sé porque lo he mirado en Internet, que yo de artes marciales entiendo solo lo que he visto en el cine, pero aunque no conozca ninguno de esos nombres ni estilos, el resultado en pantalla me parece una auténtica locura. Hay pelis de artes marciales cuyo protagonista tiene un estilo, y es el mejor del mundo en él, pero esta tiene uno que parece haberlos probado todos para ver qué pasa si los mezcla. De propina, Jaa se inventó para la ocasión una disciplina llamada natayuth que mezcla danza tailandesa y combate. Lo tomes como dato o como reclamo publicitario de la peli (que lo es), la idea encaja con la trama, porque el guion manda al pequeño Tien a aprender danza con un maestro en una aldea remota y, en uno de los momentos clave, lo cuela en palacio disfrazado de bailarín de khon.
Tony Jaa corrió sobre elefantes de verdad cuando Hollywood ya lo hacía todo con ordenador La secuencia que recuerda cualquiera que haya visto la peli es la de los elefantes. En plena carrera, Jaa salta de lomo en lomo sobre una manada de paquidermos, un momento que hasta la crítica de The Hollywood Reporter mencionaba entre lo más vistoso de la peli. Lo bonito es que no es un truco digital, porque Jaa nació en 1976 en la provincia de Surin, al noreste de Tailandia, en una familia que se dedicaba al cuidado de elefantes, y según recordaba, él mismo los pastoreaba de niño. Es una manera muy interesante de sacarle partido a ese talento: tenían elefantes, tenían a un tipo que sabía moverse entre ellos, pues a rodar.
La peli entera respira esa filosofía, y no se puede negar que toda ella es un despliegue colosal para lucimiento absoluto de Jaa. Arranca con un Tien niño vendido como esclavo y arrojado a una poza con un cocodrilo, que es una manera bastante contundente de presentar a un personaje, y desemboca en un tramo final en el que Jaa se enfrenta a docenas de rivales y convierte al elefante en parte de la coreografía de la pelea. Incluso una reseña tan poco entusiasta como la de Video Librarian admitía que todo aquello se hacía sin cables. Para mí esa es la clave: el cuerpo del especialista es el efecto especial, y ves a un tipo saltar, ves dónde aterriza y notas el peso de su cuerpo al caer.
Al hilo: la crítica la machacó. Ong Bak 2 casi no llega a los cines y su protagonista se esfumó del rodaje De primeras, a mí con 20 años todo esto ya me parecía suficiente para ver y apreciar la peli, pero luego descubrí lo que había pasado detrás de las cámaras, y ess anécdotas siempre me hacen revalorizarlas. El rodaje arrancó en octubre de 2006 y, en julio de 2008, empezó a correr el rumor de que Jaa había desaparecido del rodaje. Prachya Pinkaew, productor de la peli y director de la primera Ong-Bak, contó a la prensa tailandesa que su estrella llevaba casi dos meses sin aparecer, que el retraso había causado daños por más de 250 millones de baht y que The Weinstein Company había cancelado su contrato.
Esa sensación de estar descubriendo un mundo nuevo es algo que el género, a fuerza de repetirse, ha ido perdiendo Suena a jugada promocional, pero Jaa dio su propia versión, según la cual la producción estaba parada porque Sahamongkol Film no liberaba la financiación comprometida, lo que era cierto, pero solucionado el problema económico, Jaa volvió a la peli describiendo aquella ausencia como un periodo de meditación. No sé si eso es buena gestión de producción, pero como leyenda de rodaje para una peli de este tipo es perfecta. Yo me imagino perfectamente al actor perdido en plena jungla, aislado de la sociedad, entrenando incansablemente bajo las lluvias monzónicas, como si protagonizara su propia peli, todo muy meta. El caso es que hubo rueda de prensa conjunta, concesiones por ambas partes y Panna Rittikrai, mentor de Jaa y veterano de las coreografías de acción, entró como codirector para ayudar a terminar la peli.
Ni siquiera así cuadraron las cuentas, y para llegar a tiempo decidieron cerrar la historia con un final abierto y continuarla en una tercera entrega. Por eso Ong Bak 2 tiene esa sensación tan rara de obra que ha llegado a la pantalla a pesar de todo lo que podía salir mal, con subtramas apenas esbozadas y un final que te deja a medias. Yo lo veo como parte de su encanto, porque cno dejo de ver el empeño de un artista marcial por convertir su obsesión en peli mientras la producción amenazaba con venirse abajo. Y que además nos dio luego Ong-Bak 3.
No, no es una gran peli, pero… ¡qué peleas! No voy a fingir que es una peli buena, porque no lo es. Es lo que es, dentro de un género que da de sí lo que da. a día de hoy todavía conserva un 49% sobre 70 críticas en Rotten Tomatoes, cuyo consenso le afea la dirección de Jaa aunque admite que da a los fans exactamente el espectáculo que iban buscando. En España hubo quien la miró con otros ojos, y la crítica de Decine21 llegó a ver en Jaa al heredero más completo de Bruce Lee.
Yo me quedo en algún punto intermedio, porque el guion es de opereta y el montaje tiene decisiones muy discutibles, pero no puedo decir que la peli da mucho más de lo que promete, aunque la promesa sea simplemente un festival del mamporro. ¿Cuántas estrellas del cine de acción han tenido la oportunidad de construir una peli entera alrededor de todo lo que su cuerpo era capaz de hacer? Jaa se inventó para la ocasión una disciplina llamada natayuth que mezcla danza tailandesa y combate Aprovecho para rescatar una curiosidad: antes de ser una estrella del género trabajó como doble de acción en Mortal Kombat: Aniquilación (Mortal Kombat: Annihilation, 1997), en aquellos años en los que el cine basado en juegos de lucha nos daba cosas como Street Fighter: La última batalla (Street Fighter, 1994). Años después acabaría encarnando al Cazador en la adaptación de Monster Hunter que dirigió Paul W.S. Anderson.
Incluso se anunció un videojuego basado en las pelis, Ong Bak Tri, un beat 'em up de desplazamiento lateral ambientado en la antigua Tailandia del que no se ha vuelto a saber nada y que ya a estas alturas imagino que no se editará nunca. Qué queréis que os diga, un juego de tortas con elefantes, mercenarios, guerreros y cocodrilos en el que que nos convertimos en maestros del natayuth es de esas cosas que me habría interesado... Voy terminando, que tendréis cosas que hacer: no os digo que sea la mejor peli de artes marciales jamás hecha, que yo creo que es un título que estaría entre Tigre y Dragón (2000), de Ang Lee, y The 36th Chamber of Shaolin (1978), de Liu Chia-liang. Pero os diría que Jaa exprimió la ocasión para tratar d hacer algo original que resultara llamativo y espectacular y que se saliera del molde de un género, algo que en aquellos años le costaba mucho.
Tiene la energía de las obras malditas, la de un momento concreto en el que alguien intentaba averiguar hasta dónde podía llevar el espectáculo de las artes marciales. Eso, para mí, tiene muchísimo más interés que una peli simplemente perfecta, porque tampoco creo que sea el tipo de peli donde uno va a buscar el sentido de la vida. Para terminar, tengo que haceros una pequeña trampa, porque cuando digo que no he visto otra que me guste más siempre se me escapa un "bueno, tal vez Ong Bak 3". La tercera entrega llegó en 2010 para cerrar aquel final abierto que la falta de dinero había dejado colgando, con la idea de incorporar material que se había quedado fuera de la segunda y con Dan Chupong, el Fantasma Cuervo, otra vez midiéndose con Jaa, a ver quién repartía más y mejor.
A lo mejor la respuesta honesta no es una peli, sino dos mitades de la misma historia. Mi recomendación es que si podéis ver una, hagáis por ver las dos. ¿Y tú qué opinas? ¿Has visto las pelis de Ong-Bak? ¿Tienes alguna peli de tortas que lleve años resistiendo en lo más alto sin que ningún estreno consiga desbancarla? En 3DJuegos | En un solo año Hollywood cambió el cine de acción, pero todo era política