No hace tanto, renovar a un jugador por cinco años y 112 millones de dólares habría sido la gran noticia del verano en cualquier equipo. Más aún en Minnesota, donde ni el frío quiere quedarse. Pero los Timberwolves han cambiado tantas cosas en unos pocos meses que la continuidad de Ayo Dosunmu ha quedado casi en segundo plano. Tim Connelly, presidente de operaciones, incorporó a un nuevo base titular, LaMelo Ball, y eso ha bastado para acaparar toda la atención de los medios.
Pero además ha sumado al proyecto a Jonathan Kuminga mientras, por el camino, se ha despedido de Naz Reid, uno de los jugadores más queridos por la afición, y de Julius Randle, la segunda opción ofensiva del equipo durante las dos últimas temporadas. Chris Finch da un toque a LaMelo Ball Entre tanto movimiento, Dosunmu pertenece al grupo de los que siguen y la marcha de Reid le concede el papel de sexto hombre y primer recambio cuando LaMelo muerda con dientes de leche y los T-Wolves necesiten de mayor colmillo. Su renovación se cerró antes del traspaso de Ball, y es que ni ellos mismos pudieron imaginar qué tan bien le iba a venir al equipo. Cayó de pie y encajó como un guante desde el primer día en un vestuario que si quiere competir con los de arriba (Spurs, Thunder, Nuggets) deberán recurrir a toda la mordiente del mundo. “Fue importantísimo retenerlo”, afirma Chris Finch en un reportaje de Jon Krawczynski para The Athletic . “Su papel gana peso respecto al año pasado: necesitamos que haga lo mismo, pero con más explosividad, más anotación y más capacidad para ir de una canasta a otra”.
El verdadero socio para Ant-Man Dosunmu también entiende que el nuevo contrato trae consigo nuevas obligaciones. Y no ha esperado ni a que empiece la temporada para dar buena muestra de su nuevo nivel de consciencia. “Ahora siento que ya estoy asentado en la organización, que entiendo el ataque y la defensa, así que puedo hacerme oír más” , cuenta. “Solo quiero hacer lo que haga falta para ayudar al equipo a ganar. Lo que sea necesario: hablar más, dar un paso adelante como líder y exigirnos responsabilidades unos a otros”. El primero en notar que estas palabras no son solo palabras, es el As de los Wolves en su versión ‘poli malo’: Anthony Edwards.
El escolta está acostumbrado a moverse a sus anchas por las instalaciones de entrenamiento. Su voz se impone por defecto y su desparpajo rara vez encuentra respuesta. Durante buena parte del verano y en esta pretemporada, sin embargo, ha encontrado, por fin, a alguien dispuesto a devolverle cada provocación. En los partidillos informales y en los entrenamientos del equipo, Dosunmu se ha pegado a él como un mejillón a la roca.
Lo aprieta, lo desafía y, cuando Edwards responde de palabra, el eco de antes encuentra contestación al trash-talking . Minnesota quiere recuperar su condición de aspirante y su nuevo sexto hombre ha decidido que una forma de empezar es subirle aún más el listón al mejor jugador de la plantilla. ¿El más encantado con esto? Exacto: el propio Edwards. Más que la horma de su zapato ha visto en Ayo la liebre que te azuza a subir el ritmo de carrera. “Es divertido, tío.
No hay muchos que me devuelvan las provocaciones, así que tener a alguien como él en mi equipo, y no enfrente, es una pasada. Es de Chicago, así que aporta esa garra, esa dureza que me encanta y que llevábamos años necesitando.” La personalidad de Dosunmu se ha convertido en uno de los temas recurrentes cuando se habla del ambiente de estos Wolves. Ball y Kuminga han aportado una energía distinta a las sesiones de trabajo, un aire fresco que probablemente hacía falta después de la eliminación ante los Spurs en la segunda ronda de los playoffs. Dosunmu está contribuyendo a esa renovación desde dentro, mostrando una faceta que apenas se había visto en sus primeros meses en Minnesota ni tampoco le era conocida de su etapa en los Bulls.
Ahora, hecho al entorno y sintiéndose importante y valorado, se está atreviendo lo suficiente para mostrarnos una faceta reveladora de él. “Predica con el ejemplo” , confiesa su compañero Jaylen Clark. “Ahora sé cómo trabaja y sé que él ve que yo también trabajo. Tenemos una relación estupenda. Pero, si eres de los que van de boquilla, no vas a encajar con él”. Como grandes hitos estadísticos en su primer curso (aunque apenas fueron cuatro meses) en MInneapolis, Dosunmu ya suma un magnífico triple-doble de 18 puntos, 15 rebotes y 12 asistencias en una victoria ante Dallas o sus 43 puntos con un 13 de 17 en tiros de campo ante Denver en primera ronda de playoffs.
Desde su llegada a Minnesota ha promediado 14,4 puntos y 4,2 rebotes, con un 41 % en triples. Durante las negociaciones hubo cierta inquietud en los Wolves ante la posibilidad de que otra franquicia se lo llevara en la agencia libre. Finalmente, tras varios tira y afloja, las dos partes alcanzaron un acuerdo. “Me siento afortunado. Este es mi hogar.
Aquí es donde quería estar desde el principio. Quiero que dentro de tres años miren atrás y digan: ‘Menuda ganga de contrato’. Estoy todavía más centrado, porque ahora siento una responsabilidad mayor de salir a competir, darlo todo y ayudar a esta organización a ganar un campeonato”. RELACIONADO : Previa Minnesota Timberwolves 2026-27 (Fotografía de portada de Bruce Kluckhohn-Imagn Images)