La desesperación por la falta de alimentos, agua y asistencia humanitaria comienza a provocar protestas en comunidades rurales de Panamá afectadas por el terremoto de magnitud 7.5 del viernes 9 de octubre. En Torio, distrito de Mariato, provincia de Veraguas, moradores cerraron la principal vía de acceso para reclamar ayuda de las autoridades, después de permanecer aislados por los daños en la carretera. Los residentes aseguran que los suministros no han llegado a sus hogares, pese a los operativos anunciados por el Gobierno desde el sábado. La situación de Torio refleja las dificultades que enfrentan poblaciones alejadas de las cabeceras provinciales, donde los daños en carreteras y puentes han complicado tanto la movilidad como el traslado de mercancías.
Los moradores afectados sostienen en redes sociales que la asistencia se concentra en los principales poblados y centros de distribución, mientras comunidades más pequeñas continúan esperando alimentos, agua potable y materiales para proteger sus viviendas. Los reclamos también se extienden a Macaracas y Tonosí, en Los Santos, así como a Los Pozos y Pesé, en Herrera, donde residentes han solicitado una intervención más rápida de las instituciones. A través de las redes sociales, habitantes de estos sectores aseguran que hasta la mañana del domingo 11 de octubre no habían recibido visitas de funcionarios ni entregas de ayuda en algunos poblados apartados. En Pesé, provincia de Herrera, las imágenes difundidas por residentes muestran viviendas con grietas, paredes desprendidas y otros daños considerables, mientras continúan las evaluaciones de las estructuras.
Moradores de algunas localidades sostienen que más de la mitad de las casas de sus comunidades presentan afectaciones importantes. El balance preliminar más reciente divulgado por el Centro de Operaciones de Emergencias y el Sistema Nacional de Protección Civil elevó a 840 las viviendas afectadas en todo el país, además de 419 centros educativos con daños. Tomado de infobae