Por: Maryam Bashirpour * La poesía de Hafez conjuga el misticismo, el amor, la tolerancia y la libertad espiritual con la resistencia a la opresión, la hipocresía y las potencias hegemónicas, e inspira las luchas mundiales por la justicia, la identidad cultural, la dignidad humana y la perseverancia a través de las generaciones. El 20 de mehr del calendario iraní (12 de octubre), fecha en que se conmemora a Jaye Shams al-Din Mohamad Hafez Shirazi, no es una simple fecha en el calendario. Es una oportunidad para volver a escuchar una voz que, siete siglos después, sigue resonando desde el corazón de la historia iraní y más allá de sus fronteras. Hafez Shirazi continúa haciendo sentir su presencia desde Shiraz hasta París, desde El Cairo hasta Delhi y desde Estambul hasta Samarcanda, con ecos de liberación, amor, misticismo y espiritualidad, así como de firmeza ante la opresión y la injusticia.
Hoy, el Diván de Hafez, colección de poemas del poeta y filósofo, ocupa un lugar no solo en los hogares iraníes, sino también en universidades y círculos literarios de todo el mundo. Conocido como Lesan al-Qayb (“la Lengua de lo Oculto”), Hafez es un poeta al que la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) calificó de “uno de los más grandes poetas de la literatura persa” y “uno de los más grandes poetas de la literatura mundial”. Vivió en una época en la que Irán luchaba por respirar bajo las botas de los invasores mongoles extranjeros y, posteriormente, de dinastías locales que actuaban como subordinadas de aquellos. Sin embargo, lo que lo convirtió de poeta en lengua persa en una de las figuras literarias más influyentes de la historia de la humanidad trascendía con mucho la disposición rítmica de las palabras y la composición poética.
Había memorizado el Sagrado Corán conforme a catorce lecturas, comprendía el lenguaje del alma humana y se enfrentó a la opresión de su tiempo, no con la espada, sino con las palabras, mediante el rendi —una actitud de inconformismo espiritual— y el misticismo. Hoy, cuando el mundo vuelve a ser testigo de guerras, agresiones, sanciones y arrogancia global, el mensaje de Hafez dirigido a los pueblos amantes de la libertad, al Eje de la Resistencia y a todos aquellos que se oponen a las ambiciones desmedidas de las potencias hegemónicas está más vivo que nunca. Como afirmó el poeta alemán Goethe, sus palabras son “tan grandiosas como la eternidad”. Nietzsche y Emerson también leyeron y elogiaron sus obras durante años, pues Hafez trascendió los límites de su tiempo y de su lugar.
El misticismo de Hafez: paz, tolerancia y rechazo de la violencia hipócrita en nombre de la religión Hafez no debe considerarse únicamente un poeta del Qazal , la composición lírica tradicional persa. Fue un místico que alcanzó la unión espiritual con lo Divino y expresó las sutilezas del misticismo con una delicadeza sin parangón. El imán Jomeini, fundador de la Revolución Islámica, se refirió constantemente a Hafez como el “místico de Shiraz” y, en sus obras —entre ellas Adab al-Salat ( La disciplina del rezo ) y su comentario sobre la sura Al-Fatiha—, citó versos del poeta para explicar las etapas del camino espiritual hacia Dios. Esta profunda conexión entre el misticismo de Hafez y el pensamiento del imán Jomeini demuestra que el misticismo del poeta no es rígido ni está desvinculado de la sociedad; por el contrario, está arraigado en la lucha por la justicia y la libertad.
Abdolyabbar Kakai, poeta e investigador literario, explica con claridad que “el misticismo de Hafez encarna una visión impregnada de paz y tolerancia” y que “suaviza el ascetismo rígido y severo y deja de lado la guerra entre las setenta y dos naciones”. Este es el misticismo de “la paz de ambos mundos”, cuya interpretación se resume en apenas dos versos: “Muestra bondad a los amigos y tolerancia a los enemigos”. Sin embargo, esta tolerancia no significa rendirse ante la opresión. Aunque Hafez aboga por la paz, recurre a la sátira mordaz y a la crítica de los gobernantes de su época, y cuestiona al mohtaseb , figura que simboliza la hipocresía y la autoridad mojigata. “El mohtaseb vio a un borracho en el camino y lo agarró por el cuello; el borracho le dijo: ‘Amigo mío, esto es una camisa, no una brida’”.
Este verso constituye una protesta contra quienes dominan a las personas tras máscaras exteriores engañosas. Hafez, artífice de la identidad y voz de la resistencia Hafez vivió en una época en la que Irán estaba sometido a la dominación extranjera. El asesor cultural de Irán en Catar observa acertadamente que “Hafez ha sido considerado siempre, en la memoria colectiva de los iraníes, un poeta del amor y del misticismo; sin embargo, si se tiene en cuenta el período histórico en que vivió, en particular la presencia de los invasores mongoles extranjeros, su poesía no está en absoluto exenta de temas como la esperanza, la perseverancia y la lucha por preservar la identidad iraní e islámica”. A través del lenguaje del rendi , Hafez cuestionó la “hipocresía” y la “falsedad”, y defendió la “libertad espiritual”.
Frente a los velos del engaño, advierte: “En este mismo instante, una sedición se ha puesto en marcha detrás del velo; ¿qué harán cuando el velo finalmente caiga?”, escribió. Este verso resulta plenamente aplicable hoy al régimen sionista y a sus partidarios: un régimen que, con el respaldo de Estados Unidos y Occidente, ha tendido un velo de mentiras y engaños sobre sus crímenes atroces. Pero cuando “caiga el velo”, quedará al descubierto su verdadero rostro. Mediante el análisis discursivo de sus qazales , diversos investigadores han concluido que los textos de Hafez contienen cuatro subdiscursos: la soberanía, la resistencia, el misticismo y el sufismo oficial.
El conflicto central de su obra enfrenta el discurso de la “resistencia” con el “discurso hegemónico de la autoridad gobernante de la época”. Hafez no se expresa mediante un lenguaje político directo. En cambio, al “transmitir signos a su público” y “hacerle tomar conciencia gradualmente del contexto social, cultural y político imperante”, transforma a sus lectores de meros “espectadores” en “participantes activos” en la “determinación de su propio destino”. Esta es precisamente la “guerra blanda” a la que aludió reiteradamente el Líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei.
Este consideraba a Hafez no solo un fenómeno histórico, sino también “portador de un mensaje y una cultura”, y sostenía que “el contenido de la poesía de Hafez constituye un tesoro y una reserva para nuestra nación, tanto en el presente como para las generaciones futuras, así como para otros pueblos, porque los más elevados valores humanos no conocen fronteras”. Hafez: La lengua de lo invisible | Irán Hoy | HISPANTV Shamsedin Mohamad, mejor conocido por su seudónimo, Hafez de Shiraz, es uno de los poetas iraníes más queridos. Hafez y la arrogancia global: del mohtaseb a Trump En el mundo actual, la “arrogancia global” ha adoptado un nuevo rostro. Del mismo modo que Hafez veía en el mohtaseb un símbolo del poder mojigato y la hipocresía, un “enemigo del pueblo”, hoy las potencias hegemónicas presionan a las naciones amparándose en las máscaras de la “democracia” y los “derechos humanos”.
Hafez nos enseña que, al enfrentarnos a la arrogancia, no debemos comportarnos hipócritamente como el mohtaseb ni retroceder por miedo como el asceta. A través de su rendi , señala una tercera vía: arder en el fuego de la verdad y mantenerse firme, de manera consciente, frente a la hipocresía. Así como el “Nombre Supremo” en la poesía de Hafez “obra y cumple su cometido”, hoy el Eje de la Resistencia, apoyándose en ese “Nombre Supremo” —es decir, la fe, la unidad y la perseverancia—, se enfrenta al frente mundial del mal y continúa su labor. El Eje de la Resistencia, integrado por Irán, Líbano, Palestina, Irak, Yemen y “todos los pueblos amantes de la libertad del mundo”, asume hoy la misma misión que Hafez desempeñó mediante sus palabras.
Hafez habló de los “mártires envueltos en sudarios empapados de sangre” y criticó la deslealtad de los opresores frente a los “turcos de Samarcanda” y los “jorezmíes”, que habían establecido su dominio sobre Irán. También hoy los combatientes de la Resistencia en Gaza, Líbano, Yemen e Irak son esos mismos mártires envueltos en sudarios ensangrentados que se han alzado contra la opresión mundial. El Líder mártir insistió repetidamente en la conexión entre los “más elevados valores humanos” de Hafez y la “resistencia”. Desde una perspectiva más profunda, el misticismo de Hafez no solo es compatible con la resistencia, sino que también “alimenta en su interior el espíritu heroico de la yihad y la resistencia”.
El misticismo de Hafez no es un misticismo de sumisión al opresor. Es un misticismo de “lucha contra el yo” y de “yihad contra el yo”, que sirve de preludio al enfrentamiento con el “yo imperativo” en los planos social y político. El mensaje universal de Hafez: más allá de las fronteras y del tiempo Hafez no pertenece exclusivamente a los hablantes de persa. Goethe, en Alemania, quedó fascinado por él y compuso su Diván de Oriente y Occidente emulando al poeta persa.
Nietzsche lo elogió. En 1987, la Unesco conmemoró el sexto centenario de su muerte y describió su Diván como un “tesoro de poesía lírica” y de “misticismo e investigación filosófica” que “trasciende las limitaciones del tiempo y las fronteras culturales”. En 2025, la Unesco conmemoró también el 700.º aniversario del nacimiento de Hafez, destacando su “mensaje de tolerancia, humanismo y paz”. La diplomacia cultural —es decir, el intercambio de poesía, música e ideas— logra en ocasiones lo que ningún tratado político puede conseguir.
Un lector de Berlín conmovido por la poesía de Hafez, un estudiante de Nueva York que traduce un ghazal persa o un poeta de Sudáfrica inspirado por él construyen un puente que ninguna sanción puede destruir. Irán, que a menudo es presentado en los medios occidentales únicamente mediante el lenguaje de la seguridad, revela otra faceta a través de Hafez: la de una civilización de poetas, científicos y místicos. Esta universalidad se debe a que la poesía de Hafez se nutre de las “enseñanzas coránicas”. Como afirmó el Líder mártir de la Revolución Islámica: “El Diván de Hafez se inspira en el Corán, y él mismo reconoce que aprendió de sus enseñanzas y abrió su propio lenguaje a ellas”.
El propio Hafez afirma: “Recitó el Corán de memoria conforme a catorce lecturas”. Esta conexión con el Corán es una conexión con el “Libro de la vida” y con la “lección eterna de la humanidad”, que “no conoce fronteras” ni está sujeta al tiempo. Hafez, la voz de todos los pueblos amantes de la libertad del mundo Hoy, mientras el mundo islámico y los pueblos amantes de la libertad se enfrentan a las ambiciones desmedidas de los imperios hegemónicos, Hafez no es simplemente un nombre: es un “lenguaje”, el lenguaje de la resistencia, el misticismo, la paz y la firmeza. Nos enseña que es posible enfrentarse al mohtaseb , hablar de Irán ante los “turcos de Samarcanda” e invocar el “Nombre Supremo” y la “resistencia” frente a la “arrogancia global”.
Hoy, el Eje de la Resistencia, desde Gaza hasta Líbano, desde Yemen hasta Irak y desde Irán hasta Palestina, sigue el mismo camino que Hafez trazó con sus palabras. Seis siglos después de su muerte, Hafez sigue siendo lo que siempre fue: el médico de los corazones y el testigo de su época. Y en un mundo en el que las potencias creen tener derecho a decidir el valor de la vida humana, un poeta del siglo XIV nos recuerda que ningún imperio concede la dignidad del espíritu humano y que ningún imperio puede arrebatársela. Quizá por eso, cuando se pregunta a un iraní: “¿Cuál es la razón de tu extraordinaria capacidad de resistencia?”, responde con un verso de Hafez.
Como un compañero vivo que ha permanecido a su lado durante cada noche oscura, todavía le dice, con una sonrisa, que el amanecer está cerca. Sin embargo, Hafez ya no pertenece únicamente a Irán. Pertenece a todos los seres humanos que han pasado una noche esperando el amanecer. Su lenguaje es el lenguaje del corazón, y el corazón no conoce fronteras.
En la actualidad, un mundo sumido en la polarización y las guerras necesita una voz como la suya: una voz que hable tanto de mantenerse firme frente a la opresión como del amor a la humanidad. Hafez no es únicamente el poeta de Shiraz; es la voz de todos los pueblos amantes de la libertad del mundo. * Maryam Bashirpour es investigadora universitaria y escritora residente en Teherán. Texto recogido de un artículo publicado en Press TV