Con alegría, colorido y orgullo por las raíces ancestrales, Masaya conmemoró el 12 de octubre, Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular , con la tradicional romería de los Inditos e Inditas. Unos mil niños y niñas recorrieron las calles de la ciudad para rendir homenaje a la historia, la valentía y el legado cultural de los pueblos originarios de Nicaragua, reafirmando la importancia de mantener vivas las tradiciones que forman parte de la identidad nacional. La actividad se convirtió en un espacio de encuentro para las familias y las nuevas generaciones, que participaron en esta expresión de memoria histórica y riqueza cultural. La caminata inició en el Parque Central de Masaya y culminó en el Tiangue de Monimbó , donde los pequeños participantes desfilaron con trajes tradicionales de indio, huipiles y otras vestimentas representativas de las costumbres heredadas de generación en generación.
Los colores, la vestimenta y la participación infantil dieron vida a una jornada dedicada a reconocer el valor de las raíces indígenas y populares, así como la diversidad cultural que distingue a Masaya, uno de los principales referentes del folclore nicaragüense. La romería contó con la participación de autoridades del pueblo indígena de Masaya y Monimbó, miembros del Consejo de Ancianos y autoridades municipales , quienes acompañaron esta celebración dedicada a fortalecer el sentido de pertenencia y el conocimiento de la historia local. Durante la actividad, la compañera Guioma Irías, secretaria política del FSLN en Masaya , destacó la importancia de transmitir a la niñez el amor por sus raíces y el orgullo de pertenecer a una cultura con una profunda herencia histórica. Asimismo, resaltó el valor de preservar las expresiones culturales mediante los trajes tradicionales, la gastronomía, los bailes folclóricos y las costumbres populares.
Con esta colorida jornada, Masaya reafirma su compromiso con la preservación y transmisión de su patrimonio cultural a las nuevas generaciones . La participación de mil niños y niñas demuestra el espacio que tienen las tradiciones en la vida comunitaria y en la formación de la identidad desde la infancia. A través de actividades como la romería de los Inditos e Inditas, las familias mantienen presentes las historias, los valores y las expresiones culturales de sus antepasados, fortaleciendo la memoria colectiva y el reconocimiento de los pueblos originarios. De esta manera, la Ciudad de las Flores continúa celebrando una herencia que permanece viva en sus calles, sus comunidades y sus manifestaciones folclóricas.