La inteligencia artificial está transformando el mercado laboral a una velocidad que preocupa tanto a empleados como a empresas. Aunque muchas personas temen que esta tecnología termine reemplazando sus puestos de trabajo, un nuevo estudio plantea un escenario diferente: podrían crearse más oportunidades laborales de las que desaparecen. El verdadero problema no sería necesariamente la falta de empleo , sino la dificultad de millones de trabajadores para adaptarse a profesiones que requieren habilidades diferentes. Un informe de McKinsey Global Institute, publicado en septiembre de 2026, analiza cómo podría cambiar el mercado laboral estadounidense durante la próxima década y advierte que el proceso exigirá una transformación profunda de la fuerza de trabajo.
La IA podría transformar el equivalente a 36 millones de empleos Según las estimaciones de McKinsey, la automatización impulsada por la inteligencia artificial y otras tecnologías podría reducir la demanda laboral equivalente a aproximadamente 36 millones de puestos de tiempo completo hasta 2035. Sin embargo, esta cifra no representa necesariamente personas despedidas. Se refiere al volumen de horas de trabajo que las empresas podrían dejar de necesitar gracias a la automatización. De esos 36 millones, unos 25 millones podrían compensarse mediante el crecimiento y la transformación de las profesiones existentes.
Esto significa que muchos empleados continuarían trabajando en sus sectores, aunque desempeñando funciones diferentes y utilizando nuevas herramientas. Los 11 millones restantes podrían necesitar cambiar completamente de ocupación. El estudio también estima que el crecimiento económico, demográfico y tecnológico podría generar una demanda equivalente a unos 41 millones de nuevos empleos, superando potencialmente el impacto de la automatización. © Vitaly Gariev Unsplash. El mayor problema será conseguir trabajadores preparados Aunque puedan aparecer nuevas oportunidades laborales, acceder a ellas no será sencillo.
McKinsey distingue tres caminos posibles para quienes necesiten cambiar de empleo. El primero implica pasar a una profesión similar, aprovechando conocimientos existentes y sin grandes pérdidas salariales . El segundo requiere adquirir nuevas habilidades y, en algunos casos, aceptar ingresos inferiores. El tercero supone enfrentar importantes diferencias de conocimientos, requisitos de formación y posibles reducciones salariales.
Según el informe, solamente uno de cada siete trabajadores tendría acceso a una transición directa hacia una ocupación en crecimiento. Esto demuestra que la existencia de nuevos empleos no garantiza que las personas desplazadas puedan ocuparlos fácilmente. Los trabajadores con salarios bajos serán los más afectados La investigación señala que los mayores riesgos se concentran en sectores como administración, comercio, ventas y transporte. Muchas de estas ocupaciones incluyen tareas repetitivas que pueden automatizarse con relativa facilidad.
Los trabajadores con menores ingresos también suelen enfrentar mayores obstáculos para acceder a formación, certificaciones y oportunidades de reconversión profesional. Mientras tanto, sectores como salud, construcción y gestión empresarial podrían experimentar un crecimiento significativo de la demanda laboral. El desafío será conectar a los empleados de ocupaciones en retroceso con estas nuevas oportunidades. La historia de las computadoras podría repetirse con la inteligencia artificial La transformación recuerda lo ocurrido con la llegada de las hojas de cálculo durante las últimas décadas del siglo XX.
Estas herramientas automatizaron operaciones que anteriormente requerían largas jornadas de trabajo manual, pero no eliminaron la profesión contable. En cambio, modificaron sus funciones y aumentaron la importancia de habilidades relacionadas con el análisis, la interpretación y la toma de decisiones. Algo similar podría ocurrir con la inteligencia artificial. Las máquinas asumirían determinadas tareas, mientras que los trabajadores se concentrarían en actividades que requieren supervisión, criterio profesional y capacidades humanas .
Sin embargo, el resultado no está garantizado. McKinsey advierte que el éxito de esta transformación dependerá de la rapidez con la que gobiernos, empresas y trabajadores desarrollen programas de capacitación y nuevas oportunidades de movilidad laboral. La gran pregunta ya no es solamente cuántos empleos reemplazará la inteligencia artificial, sino cuántas personas estarán preparadas para ocupar los que aparezcan. Fuente: Xataka.