Rusia, una tabla de salvación Al expresarse sobre el mercado del diésel a nivel mundial, Peskov afirmó: "La demanda es enorme. Una enorme cantidad de petróleo y de productos petrolíferos ha desaparecido del mercado [...]. Por lo tanto, no hay problemas de demanda en los mercados. Lo importante es que haya oferta".
Al ser consultado sobre si algún país ya había solicitado diésel ruso tras el levantamiento temporal por parte de EEUU de las restricciones a la exportación, el alto cargo ruso explicó que no es necesario, ya que las ventas se realizan a través de intermediarios comerciales. Y es que el pasado viernes 9 de octubre, los presidentes de Rusia y EEUU, Vladímir Putin y Donald Trump, alcanzaron un acuerdo sobre el suministro de diésel ruso, y no solo para el país norteamericano. "Acabo de finalizar una conversación muy fructífera con el presidente Vladímir Putin, de Rusia, en la que se acordó que Rusia suministre de inmediato más de 300.000 toneladas de combustible diésel al mercado estadounidense y mundial, otras 500.000 toneladas durante el mes de noviembre y 1.000.000 de toneladas inmediatamente después", escribió Trump en su red social Truth Social tras la conversación telefónica que mantuvo con Putin. Para el analista internacional Eduardo Luque, este acuerdo "para Rusia es una baza política de enorme influencia, más que una baza económica". "La imagen de una Unión Europea [dejada] completamente al margen, en silencio, sin saber qué decir, absolutamente fuera de lugar, con unos políticos que están imponiendo recortes brutales a la población europea en nombre de que hay que mantener las sanciones contra Rusia, ahora se ven que no saben qué decir, absolutamente fuera de lugar porque el amo ha decidido pegarle una patada al tablero, y todo aquel castillo de naipes que se organizaba en torno a las sanciones contra Rusia, se ha venido abajo, no solo por la acción rusa, sino porque el amo, Washington, ha decidido cambiar el paradigma", concluye Luque.