El conjunto pinareño comanda la Occidental con balance de siete victorias y una derrota, mientras los santiagueros encabezan la Oriental con seis triunfos y dos reveses, una señal alentadora para quienes disfrutan de la rivalidad entre dos territorios de profunda tradición beisbolera. Detrás del buen paso de los Vegueros aparece la figura de Alfonso Urquiola, de regreso al mando del equipo tras más de una década de ausencia y con el aval de haber conducido a los occidentales a tres títulos nacionales, un historial que alimenta las expectativas en torno a su nueva etapa. En Santiago, entretanto, Idalberto Lamote vive su primera experiencia como director al máximo nivel y ha conseguido que sus jugadores encuentren temprano el camino hacia la victoria, apoyados en una ofensiva que convierte cada jornada en una oportunidad para hacer ruido con los maderos. Los números confirman que el bateo constituye el principal argumento de ambos conjuntos en una temporada cuya media ofensiva colectiva alcanza los 297, con Pinar del Río al frente de ese departamento gracias a un promedio de 361, seguido por Santiago de Cuba con 342.
Ambos equipos también lideran la producción de carreras y los extrabases, mientras las Avispas dominan el apartado de cuadrangulares con 23, nueve más que los Vegueros, segundos en ese escalafón con 14 vuelacercas. En el bando indómito sobresale Yoelquis Guibert, dueño de un average de 440, segundo en jonrones con cinco y líder impulsador del campeonato con 17 remolques, respaldado por el aporte de Yoel Yanqui, Edilse Silva y Harold Vázquez, quienes también han contribuido al despliegue ofensivo. Por los pinareños destaca Lester Benítez, quien batea para 412, suma cinco cuadrangulares y ha llevado a 12 compañeros hasta el plato, idéntica cantidad de carreras impulsadas que acumula Juan Manuel Pérez, protagonista de un récord para el béisbol cubano al conectar cinco dobles en un mismo partido. Sin embargo, detrás de tanto estruendo ofensivo se esconde una asignatura pendiente para los dos líderes, pues sus cuerpos de lanzadores exhiben efectividades de 6.36 en Pinar del Río y 6.27 en Santiago de Cuba, cifras que revelan las dificultades para contener a los rivales y explican la necesidad de convertir los juegos en duelos de batazos.
La defensa marca otra diferencia entre ambos aspirantes, ya que los Vegueros apenas han cometido cinco errores para un promedio de fildeo de 983, mientras las Avispas acumulan 13 pifias y exhiben un discreto 957, un contraste que podría adquirir mayor importancia cuando los partidos se decidan por detalles. El examen continuará desde mañana, cuando Pinar del Río visite a los Cazadores de Artemisa en el estadio 26 de Julio y Santiago de Cuba reciba a los Alazanes de Granma en el Guillermón Moncada, dos compromisos que pondrán a prueba el impulso de los líderes y la capacidad de sostener un comienzo en el que sus bates han hablado mucho más alto que sus lanzadores. rgh/blc