Coches Eléctricos El CEO de Opel explica por qué China va más rápido que Europa en baterías y coches eléctricos: "Menos planificación, más desarrollo" Florian Huettl admite que los fabricantes chinos llevan ventaja en baterías, arquitectura electrónica y propulsión eléctrica, y Opel quiere aprender de esa velocidad. Florian Huettl, CEO de Opel, reconoce que China ha ganado ventaja en tecnologías clave del coche eléctrico. Samuel Saco 15/10/2026 07:00 Actualizado a 15/10/2026 07:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora La industria europea lleva meses intentando responder al avance de los fabricantes chinos, pero no todos sus directivos esconden que existe una brecha tecnológica. Florian Huettl, CEO de Opel, ha reconocido abiertamente que China ha conseguido adelantarse en varios de los componentes más importantes del coche eléctrico. Sus declaraciones se produjeron en París, en el contexto del Salón del Automóvil, y fueron recogidas por Electrive, que detalla cómo Opel está profundizando su colaboración con Leapmotor. El fabricante alemán quiere aprovechar esa relación no solo para compartir componentes, sino también para acortar radicalmente los tiempos de desarrollo.
El máximo responsable de Opel destaca la velocidad de desarrollo de los fabricantes chinos. Huettl resume la filosofía china con una frase especialmente clara: “Menos planificación, más desarrollo”. El directivo considera “notable” la velocidad con la que los ingenieros chinos abordan los problemas técnicos, buscan soluciones y revisan rápidamente el producto cuando es necesario. China lleva ventaja en varias tecnologías clave El CEO de Opel reconoce que la industria china ha construido una ventaja especialmente relevante en componentes electrónicos, arquitectura del vehículo, baterías y sistemas de propulsión eléctrica. “Tenemos que ser muy claros al respecto”, afirmó al explicar por qué Opel considera útil trabajar directamente con Leapmotor.
Para Huettl, uno de los terrenos donde Europa necesita recuperar distancia es precisamente el tren motriz eléctrico. Opel identifica como áreas prioritarias las baterías, los sistemas de propulsión y las nuevas arquitecturas electrónicas que permiten integrar software, conectividad y actualizaciones remotas de una forma mucho más rápida. El Opel Corsa sigue siendo uno de los modelos clave de la marca. La colaboración con Leapmotor pretende servir como acelerador de ese proceso.
Opel no quiere sustituir su propia ingeniería, sino combinar el conocimiento desarrollado en Rüsselsheim con las capacidades que Leapmotor ha adquirido en China durante los últimos años. La idea, según explica Huettl, es reunir “lo mejor de ambos mundos”. Opel mantendrá el control de elementos como el chasis, la dirección, la iluminación, los asientos, el diseño y la experiencia de usuario, mientras Leapmotor aportará experiencia en baterías, arquitectura eléctrica y electrónica y sistemas de propulsión. Un nuevo Opel eléctrico desarrollado en menos de dos años El primer gran resultado de esta estrategia será un nuevo SUV eléctrico de aproximadamente 4,50 metros de longitud, que se situará entre el Frontera y el Grandland y cuya llegada está prevista para 2028.
Su desarrollo comenzó a mediados de 2026 y Opel asegura que el diseño exterior ya está prácticamente cerrado. La marca pretende completar el desarrollo del modelo en menos de dos años, un plazo especialmente corto para los estándares tradicionales de la industria europea. Huettl ya había avanzado en mayo que la colaboración con Leapmotor permitiría reducir drásticamente los tiempos necesarios para lanzar un vehículo nuevo. El futuro SUV utilizará componentes fundamentales de la arquitectura eléctrica de Leapmotor y tecnologías de batería desarrolladas por la compañía china.
Al mismo tiempo, Opel insiste en que no se tratará simplemente de cambiar los logotipos de un modelo chino ya existente. El vehículo será desarrollado conjuntamente por equipos de ingeniería de Opel en Alemania y de Leapmotor en China. La intención es que el resultado conserve características propias de Opel en conducción, ergonomía, diseño y funcionamiento, pese a utilizar una base tecnológica compartida. Huettl apuesta por aprender del ritmo de trabajo chino: “Menos planificación, más desarrollo”.
España tendrá un papel importante El nuevo SUV también tiene especial interés para España, ya que su producción está prevista en la planta de Stellantis en Zaragoza, donde Leapmotor ya fabrica el B10. La alianza entre ambas compañías pasa así de la distribución comercial a compartir desarrollo tecnológico y capacidad industrial europea. El B10 permite hacerse una idea aproximada del tipo de tecnología que Leapmotor puede aportar. Este SUV eléctrico mide 4,51 metros y se ofrece con baterías LFP de 56,2 y 67,1 kWh, mientras que la versión de mayor capacidad puede alcanzar hasta 434 kilómetros de autonomía WLTP.
Eso no significa que el futuro Opel vaya a utilizar exactamente esos mismos componentes. Huettl señala que las baterías y el sistema de propulsión todavía forman parte del trabajo conjunto de desarrollo, por lo que el modelo definitivo podría diferenciarse considerablemente del producto de Leapmotor. El Opel Frontera amplía la oferta eléctrica de la marca con un enfoque práctico. Opel también está desarrollando paralelamente sus propias tecnologías dentro de Stellantis, incluida la nueva plataforma STLA One.
La asociación con Leapmotor se plantea, por tanto, como una vía para acelerar determinadas áreas donde la compañía considera que existe margen para recuperar terreno. Europa empieza a aprender de China Durante décadas, los fabricantes europeos fueron una referencia tecnológica para buena parte de la industria mundial. El crecimiento del coche eléctrico ha alterado ese equilibrio, especialmente en áreas como baterías, software, electrónica y velocidad de desarrollo. Reuters también ha destacado esta semana cómo grupos como Stellantis y Volkswagen están aprovechando cada vez más sus relaciones con fabricantes chinos para acelerar sus propios proyectos eléctricos.
En el caso de Stellantis, la colaboración con Leapmotor es uno de los ejemplos más claros de este cambio. Huettl no plantea esta situación únicamente como una cuestión de costes o ayudas públicas. Su análisis pone el foco directamente en una ventaja tecnológica que, en determinados campos, Europa necesita reducir si quiere mantener su competitividad frente a los nuevos fabricantes. Temas Opel Coches Eléctricos