Pudo ser su tumba la ciudad de Roma después de haber sido su casa, pero José Mourinho salió con vida del Olímpico gracias a una de esas victorias que no le pueden venir mejor al portugués. Una de esas en las que se hablará de la remontada, del espíritu inmortal de este equipo pero nunca de su mal juego ni de su incapacidad para corregirlo. Que ubicará todavía más lejos a su equipo de todos aquellos que critiquen su pobreza cada vez que sale al césped y que pidan algo más a ‘The Special One’, no solo ‘hits’ en ruedas de prensa. Por lo tanto, escenario inmejorable para un entrenador que ya hace un tiempo se quitó la careta y que cuando las cosas van mal busca ‘enemigos’ fuera y cuando van bien lo hace en frente del espejo.
De hecho, con la cascada de goles en apenas diez minutos del Real Madrid en el tramo final, al portugués se le vio levantar el dedo, desde la banda, con gesto serio y desafiante a modo de: “Yo tenía razón y vosotros no”. Y es verdad que con esta victoria, el Real Madrid afianza su posición en Champions y mantiene su pellejo después del derbi, pero hay algo en esta cosa de jugar siempre en el alambre que no anuncia nada bueno. Y más con los tiempos que corren. De hecho, la Roma, un equipo que llevaba siete años sin jugar la Champions, desnudó a los blancos nada más comenzar la segunda parte y solo su inexperiencia sumada a la gran presencia del Real en esta competición que maneja a la perfección pudo con ellos.
Quedará para el análisis secundario entonces la actuación de Vinicius, una muy desfasada y en consonancia con lo que viene siendo la temporada del brasileño del que sigue sin conocerse el nombre del planeta al que se ha marchado. Y en mitad de todo eso salvaron la papeleta los ‘soldados’ rasos, los que no acaparan portadas ni piden para sí mismos el Balón de Oro. El que si lo hace, Mbappé, marcó el empate y después desapareció, aunque Mourinho le mantuvo siempre sobre el campo porque, en su partido 100 en esta competición, es al que todos los defensas miran olvidándose de los demás. Viejo truco como ‘viejo’ es ya Mourinho en esto del fútbol que una vez más sale airoso de la quema y maneja el relato a su manera.
Victoria perfecta, tres puntos, y a seguir con sus ‘guerras’ personales