Bruselas quiere depender menos de la nube estadounidense. Las grandes tecnológicas de EEUU acaban de poner precio a esa idea

Bruselas quiere depender menos de la nube estadounidense. Las grandes tecnológicas de EEUU acaban de poner precio a esa idea

Podemos hablar de soberanía tecnológica como si fuera una cuestión lejana, pero sus implicaciones son bastante concretas. Pensemos en una administración que necesita mantener sus aplicaciones en funcionamiento o en una empresa que ha construido buena parte de sus sistemas sobre los servicios de un proveedor de nube . Ambas pueden beneficiarse de esa infraestructura y, al mismo tiempo, depender de decisiones que no controlan por completo. Es una situación especialmente relevante en Europa, donde gran parte del mercado está en manos de proveedores extranjeros y donde esa dependencia ha empezado a plantear preguntas.

La independencia tiene un precio. Bruselas intenta responder a ese dilema con una propuesta legislativa conocida como Cloud and AI Development Act (CADA), presentada en junio de 2026. Y el debate acaba de incorporar una cifra considerable: 115.000 millones de euros durante diez años . Es el coste que calcula un estudio del European Centre for International Political Economy (ECIPE), financiado por CCIA Europe, una asociación que cuenta entre sus miembros con Amazon, Google y Meta.

Su autor declara que las conclusiones son independientes de la organización. Tres gigantes concentran el mercado. La Comisión Europea calcula que Amazon Web Services (AWS), Microsoft Azure y Google Cloud concentran más del 70% del mercado europeo de servicios en la nube. Al mismo tiempo, la cuota de las compañías de la UE pasó del 29% en 2017 al 15% en 2022 y, según Bruselas, no se ha recuperado.

Esa concentración plantea un problema que va más allá de la competencia: algunos proveedores están sometidos a legislaciones extranjeras que pueden exigir acceso a datos, mientras que determinadas decisiones tomadas fuera del bloque comunitario podrían afectar a la continuidad de sus servicios. No se trata de prohibir proveedores. La iniciativa propone cuatro niveles de garantías de soberanía, desde almacenar y procesar datos en territorio europeo hasta cumplir condiciones más exigentes sobre control empresarial y autonomía tecnológica. Las administraciones tendrían que evaluar sus riesgos y contratar servicios ajustados al nivel correspondiente.

La propuesta también busca impulsar la innovación y ampliar la capacidad europea de centros de datos. Además, en circunstancias justificadas y tras consultar a los Estados miembros, la Comisión pueda exigir evaluaciones y medidas de mitigación a determinadas empresas privadas de sectores esenciales mediante actos delegados. La mayor factura sería para las empresas. Para llegar a los 115.000 millones de euros, los investigadores han construido un escenario intermedio de aplicación de las exigencias europeas entre 2027 y 2036.

El cálculo contempla unos 35.100 millones de impacto económico para el sector público, de los que 33.300 millones serían costes directos para las administraciones, y aproximadamente 80.000 millones para empresas privadas de sectores esenciales. Pero esta última cantidad depende de un supuesto importante: que las exigencias se extendieran al 25% de sus cargas de trabajo en la nube. El problema no termina en los servidores. Una aplicación bancaria alojada en la nube puede utilizar bases de datos, sistemas de identificación y herramientas diseñadas para funcionar con un proveedor concreto.

Si tuviera que trasladarse a otro, copiar sus archivos no bastaría necesariamente; habría que adaptar componentes, revisar el código y comprobar que todo siguiera funcionando correctamente. Esa es la principal fuente de costes que identifica ECIPE: según sus cálculos, migrar aplicaciones, reescribir programas y rediseñar sistemas representarían el 69% del impacto económico estimado. No se trata únicamente de cambiar de infraestructura, sino también de adaptar el software que depende de ella. UN VISTAZO A...

Applivery Las herramientas de gestión de dispositivos corporativos siempre han tenido una limitación. Hasta que ha llegado la IA En Xataka OpenAI encontró un micrófono envuelto en papel higiénico, ahora afronta un caso de espionaje que apunta a Arabia Saudí Las tecnológicas también buscan conservar clientes. Mientras la asociación que representa sus intereses advierte sobre los costes de la propuesta, Amazon y Google ya comercializan soluciones de nube soberana para clientes europeos. AWS puso en marcha su infraestructura específica en enero de 2026 , varios meses antes de que Bruselas presentara CADA, y Google ofrece distintas alternativas para reforzar el control sobre los datos y las operaciones.

Ambas pueden responder así a estas demandas sin abandonar el mercado europeo. La posición contrasta con la de CISPE, una asociación de proveedores de infraestructura en Europa que considera insuficientes algunas garantías previstas por Bruselas y reclama reforzarla. La independencia también plantea un dilema. Por ahora, Bruselas tiene una propuesta legislativa pendiente de aprobación y una estimación económica que depende de cómo termine aplicándose y el estudio financiado por CCIA ayuda a dimensionar los posibles costes de determinadas exigencias.

De ahí que el debate vaya más allá de elegir entre proveedores estadounidenses o europeos. La cuestión de fondo es cómo reducir riesgos reales sin trasladar a empresas y administraciones cargas económicas que no resulten necesarias. Imagen destacada | ovhcloud En Xataka | Nvidia se ha propuesto diversificar su apuesta por la IA: ha donado 250 millones de dólares a Reino Unido y más de 2.000 millones en Europa

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