Brasil enfrenta una crisis de deuda que la euforia electoral por Bolsonaro no logra ocultar

Brasil enfrenta una crisis de deuda que la euforia electoral por Bolsonaro no logra ocultar

Bloomberg — El éxito inicial del candidato Flávio Bolsonaro en la carrera presidencial de Brasil ha desatado tal euforia que los inversionistas corren el riesgo de ignorar un problema de deuda que afecta a todas las facetas de la economía de ese país. Los resultados obtenidos por el candidato de la derecha en la primera vuelta de las elecciones impulsaron la subida de los activos, ya que los operadores apostaron a que las tasas de interés de dos dígitos caerían en breve. El cambio de tendencia fue tan evidente que Cosan SA (CSAN3), un conglomerado con un alto nivel de apalancamiento, empezó a replantearse su plan de vender activos. Sin embargo, los problemas fiscales de Brasil son muy profundos: mires donde mires, la deuda se acumula y los deudores se ven en apuros.

La morosidad de los hogares alcanza máximos históricos, al igual que el número de compañías con pagos atrasados. Los agricultores, que son el motor de la mayor economía de Latinoamérica, están incumpliendo sus pagos a un ritmo récord. La deuda pública equivale a más del 80% de su PIB. Todo esto se traduce en un problema crediticio tan grave que ninguno de los candidatos puede ignorarlo, y tan complejo que no se puede resolver de un día para otro. “El año que viene debería ser para poner las cosas en orden”, señaló Rafael Nogueira, socio de Chimera Capital, empresa especializada en inversiones en activos en dificultades. “Aunque las tasas de interés bajen con rapidez, tendremos que hacer frente a las repercusiones durante al menos otros dos años”.

Es evidente que este tema preocupa al presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, quien aspira a su cuarto mandato. Esta semana, intentando mejorar sus perspectivas electorales, propuso condonar 12.600 millones de reales (US$2.500 millones) de las deudas de los denominados “microempresarios” y anunció una ley para ofrecer transporte público gratuito en todo el país durante lo fines de semana. De acuerdo con dos encuestas recientes, los candidatos parecen estar empatados de cara a la segunda vuelta de este 25 de octubre. Dicho empate ha afectado a los activos locales esta semana, lo que ha llevado a los inversionistas a buscar coberturas.

Adquirir protección contra las pérdidas en caso de una victoria de Lula se ha vuelto tan caro que Thierry Wizman, estratega de tasas de interés de Macquarie Group, recomienda apostar por la opción contraria, afirmando que la elevada prima compensaría en gran medida las pérdidas si de ser reelegido. Bolsonaro también ha sacado partido del problema del crédito, criticando el programa de renegociación de la deuda de Lula y recurriendo a anuncios publicitarios para poner de relieve los recientes casos de impagos corporativos de gran repercusión, como la quiebra de la cadena minorista Casas Bahía. Su plan incluye la creación de un fondo de rescate para hogares y compañías endeudadas, respaldado por los ingresos de las subastas de petróleo y la venta de activos. El banco estatal Caixa Econômica Federal compraría las deudas y las refinanciaría a tasas más bajas, ofreciendo además períodos de gracia.

Iniciativas similares han logrado mantener el flujo de crédito y proporcionar un respiro a corto plazo a los prestatarios, no obstante, no han logrado frenar el alza en la morosidad. Los cambios que impulsen una bajada de las tasas de interés son fundamentales para que Brasil salga de sus problemas de deuda, indicó Víctor Tofolo, responsable de crédito de Bradesco Asset Management. “Hemos observado muchos estímulos fiscales a lo largo de este año”, dijo Tofolo. “Un ajuste fiscal tiene sus inconvenientes a corto plazo, sin embargo, ofrece la posibilidad de tasas de interés más bajas”. ¿Cómo planean Lula y Bolsonaro reducir la deuda sin recortar el gasto social? Los planes tanto de Lula como de Bolsonaro sugieren que les preocupa ese sufrimiento a corto plazo, ya que ninguno parece estar dispuesto a hacer lo que el mercado realmente quiere: recortar el gasto por completo. De hecho, se comprometen a estabilizar la carga de la deuda de Brasil sin sacrificar los programas de gasto social que cuentan con apoyo popular entre los votantes.

Más bien parecen apostar por programas de estímulo y renegociación de la deuda que podrían agravar todavía más la situación financiera del país. Cada uno de ellos se ha comprometido a que las pensiones aumenten al mismo ritmo que el salario mínimo y a incrementar ciertas prestaciones a un ritmo superior a la inflación. Bolsonaro prometió reforzar un programa para brasileños de bajos ingresos y votó a favor de una ley que reduce la jornada laboral estándar. Dichas medidas indican un mayor gasto y una mayor demanda por parte de los consumidores, lo que dificulta todavía más la tarea del gobierno para reducir la deuda y la del banco central para bajar las tasas de interés.

Aun así, los inversionistas y los ejecutivos empresariales consideran que Bolsonaro tiene más probabilidades de impulsar un ajuste fiscal. Aunque ha respaldado generosos programas de prestaciones sociales, también se ha comprometido a recortar el gasto, la burocracia y los impuestos, inspirándose su asesora Daniella Marques en la agenda de “austeridad” de Javier Milei en Argentina. “Existe un optimismo natural” respecto a la reforma fiscal, afirmó Otávio França, socio director de Exon Partners, una firma de asesoría financiera especializada en reestructuración empresarial. “Pero exise mucha deuda en diversos sectores, y eso no cambiará de un día para otro”. França, exejecutivo de la firma de asesoría Alvarez & Marsal, fundó Exon el año pasado al constatar que cada vez más empresas estaban buscando reestructurar su deuda. ¿Qué tan grave es el problema de deuda de Brasil? Una cifra sin precedentes de 9,3 millones de empresas registraron morosidad en agosto, con deudas vencidas que ascendieron a 244.000 millones de reales (US$48.000 millones), según datos de la agencia de crédito Serasa Experian.

Las mayores reestructuraciones extrajudiciales de la historia de Brasil, la gigante de los biocombustibles Raizen SA y la productora petroquímica Braskem SA se iniciaron este año. La morosidad en los préstamos agrícolas alcanzó su nivel más alto en 15 años, debido a la debilidad de los márgenes de los cereales y a los desastres climáticos que agravan los elevados costos de endeudamiento. Sin embargo, no son únicamente las empresas. El consumo de los hogares cayó un 0,4% en el segundo trimestre, mientras que los datos de julio y agosto apuntan a una mayor desaceleración.

La morosidad en el sistema financiero alcanzó un máximo histórico del 5% en agosto, impulsada en gran medida por los préstamos vencidos concedidos a particulares. “Nos dirigimos hacia el año 2027 con un significativo legado de endeudamiento entre los hogares y las empresas”, afirma Camila Abdelmalack, economista jefe de Serasa Experian. “Esto deberá abordarse con gran atención y una estrategia bien definida”. Lea más en Bloomberg.com

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