Coches Eléctricos Estos curiosos puentes sumergibles de los años 80 sorprenden por ser una solución alternativa y ¿acertada? Los dos puentes sumergibles del canal de Corinto en Grecia tienen 33 metros de longitud y tardan unos tres minutos y medio en hundirse o regresar a la superficie. En lugar de ser levadizos, estos puentes griegos hacen desaparecer literalmente la carretera debajo del agua. Rubén Leal 16/10/2026 19:00 Actualizado a 16/10/2026 19:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad. Activar ahora En el canal de Corinto, Grecia resolvió el cruce entre coches y barcos de una manera poco habitual: en lugar de levantar el puente cuando se aproxima una embarcación, hunde toda la carretera bajo el agua. Existen dos pasos de este tipo, situados en Poseidonia e Isthmia, con plataformas de 33 metros de longitud y siete de anchura. Cuando debe atravesar el canal un barco, la calzada desciende a unos ocho metros bajo la superficie y después vuelve a emerger para recuperar el tráfico por carretera.
Uno funciona desde 1985 y el otro desde 1987. La imagen resulta difícil de asociar a una carretera convencional. Un coche cruza normalmente y, pocos minutos después, exactamente el mismo tramo puede encontrarse completamente sumergido para que un barco navegue por encima. Llevan unos 40 años en funcionamiento.
Es el curioso sistema utilizado desde hace décadas en los dos extremos del canal de Corinto, la vía marítima de poco más de seis kilómetros que separa la Grecia continental del Peloponeso. Una carretera de 33 metros que se hunde Los dos pasos se encuentran en Poseidonia, en el extremo del golfo de Corinto, e Isthmia, junto al golfo Sarónico. Ambos miden 33 metros de largo y siete metros de ancho, disponen de dos carriles y están destinados al tráfico de automóviles particulares. La plataforma permanece normalmente en su posición superior y solo desciende cuando debe pasar una embarcación.
Su funcionamiento es relativamente sencillo de entender aunque mucho más espectacular de observar. Un sistema electromecánico hace descender la plataforma a una velocidad aproximada de cuatro metros por minuto. El proceso completo de hundimiento o recuperación necesita alrededor de tres minutos y medio. La carretera queda entonces bajo el agua y el barco atraviesa el lugar donde instantes antes circulaban los coches.
El paso de los barcos está asegurado, aunque el sistema es peculiar. Se empieza a hundir 15 minutos antes de que llegue el barco El inconveniente está en el tiempo. Por motivos de seguridad, la operación comienza unos 15 minutos antes de que la embarcación alcance el puente, lo que significa que el tráfico puede acumularse mientras termina la maniobra y pasa el barco. También produce una consecuencia inevitable: cuando la plataforma vuelve a salir, la calzada queda completamente mojada e incluso se pueden ver peces atrapados en la plataforma una vez que se eleva.
El sistema tiene, sin embargo, una ventaja evidente frente a determinados puentes levadizos: no necesita estructuras móviles elevándose por encima del canal. El espacio superior queda completamente despejado una vez que la carretera se ha hundido. Una solución que nació en los años 80 Poseidonia fue el primero de los dos pasos, construido en 1985. Isthmia llegó en 1987, según la empresa que gestiona actualmente el canal.
Antes de estos puentes existían pasos mediante plataformas flotantes que trasladaban vehículos y personas de una orilla a otra. Los nuevos sistemas permitieron convertir esos cruces en carreteras convencionales durante la mayor parte del tiempo y hacerlas desaparecer únicamente cuando fuera necesario. Casi cuatro décadas después continúan funcionando. En una época en la que los grandes proyectos de movilidad buscan túneles, viaductos y sofisticados puentes móviles, Grecia mantiene así una solución mucho más extraña: cuando coches y barcos necesitan ocupar exactamente el mismo espacio, es la carretera la que se aparta hundiéndose en el mar.
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