Yahya Sinwar, artífice de la Tormenta de Al-Aqsa que hizo añicos el mito de la invencibilidad del régimen israelí

Yahya Sinwar, artífice de la Tormenta de Al-Aqsa que hizo añicos el mito de la invencibilidad del régimen israelí

Por: Humaira Ahad En un momento en que las unidades de espionaje israelíes creían que HAMAS había sido disuadido, sus preparativos militares continuaban a plena vista. En Gaza se realizaban ejercicios de entrenamiento. Los dirigentes del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS) hablaban de alivio económico y de flexibilizar las restricciones. Israel interpretó la conducta del movimiento de resistencia como una señal de que estaba cada vez más interesado en gobernar que en emprender un enfrentamiento a gran escala contra la ocupación.

Yahya Sinwar, dirigente de HAMAS, contaba con que esa suposición fuera errónea. El 7 de octubre de 2023, combatientes de la resistencia encabezados por HAMAS atravesaron el perímetro fuertemente fortificado que separa Gaza de los territorios ocupados y atacaron posiciones militares israelíes. La operación, conocida como Tormenta de Al-Aqsa, dejó al descubierto graves fallos de los servicios de inteligencia israelíes e hizo añicos la arraigada percepción de superioridad militar del régimen. Detrás de la operación estaban Sinwar y Mohammed Deif, comandante militar del movimiento de resistencia.

La Tormenta de Al-Aqsa fue la culminación de años de preparación, recopilación de información y esfuerzos por desbaratar las suposiciones israelíes sobre las intenciones de HAMAS. Su magnitud y sus consecuencias convirtieron a Sinwar en un símbolo eterno de la resistencia en todo el mundo. Para comprender cómo llegó a ese momento, es necesario mirar más allá del día de la operación y examinar los años que pasó en las cárceles israelíes, el profundo estudio que realizó de la estructura de la ocupación y las condiciones políticas que moldearon sus decisiones. La prisión, un lugar para estudiar al enemigo Detenido por primera vez en 1982, a los 19 años, volvió a ser arrestado en los años siguientes.

En 1988 fue condenado a cuatro cadenas perpetuas por su participación en el asesinato de palestinos que colaboraban con Israel. Pasaría más de dos décadas en prisión antes de ser liberado en octubre de 2011, como parte de un intercambio de prisioneros. Aprendió hebreo y se sumergió en el idioma, la literatura y los medios de comunicación de la sociedad de colonos. Leyó libros de teóricos sionistas, políticos y responsables de los servicios de inteligencia; siguió la televisión en hebreo y estudió los análisis elaborados por figuras de los organismos de seguridad israelíes.

Tomó notas minuciosas y llenó miles de páginas de cuadernos que circulaban entre sus compañeros de prisión palestinos. Su trabajo se guiaba por un principio práctico: comprender al adversario en su propio idioma y desde sus propios parámetros. Un exdirector del Shin Bet, el servicio de seguridad interior de Israel, describió a Sinwar como “una especie de líder sereno y resolutivo” y afirmó que “leía la estrategia de los dirigentes del Shin Bet”, siguiendo la máxima de “conoce a tu enemigo”. En una entrevista con el periodista israelí Ehud Yaari, Sinwar insistió en que este hablara en hebreo después de que el periodista intentara dirigirse a él en árabe. “No, habla hebreo.

Hablas mejor hebreo que los guardias”, dijo Sinwar. Conocía a Yaari por las emisiones de la televisión israelí que había visto en prisión. La observación reflejaba parte de su método. El hebreo no era solo un idioma que había aprendido durante su encarcelamiento: le permitía acceder al vocabulario político, los debates públicos y las tácticas de ocupación de la sociedad que controlaba la vida de los palestinos.

Su lectura constituía un intento de comprender cómo evaluaba Israel las amenazas, cómo justificaban sus dirigentes sus decisiones y de qué manera podían influir sus divisiones internas en su comportamiento. Sinwar describió la experiencia de la prisión en términos que vinculaban la reflexión individual con la vida colectiva palestina. “La prisión te forma, especialmente si eres palestino, porque vives entre puestos de control, muros y restricciones de todo tipo”, afirmó en una entrevista desde la cárcel. “Solo en prisión llegas por fin a encontrarte con otros palestinos y tienes tiempo para hablar. También reflexionas sobre ti mismo, sobre aquello en lo que crees y sobre el precio que estás dispuesto a pagar”. El sistema penitenciario israelí está diseñado para confinar y controlar brutalmente a los palestinos.

Sinwar aprovechó los años que pasó en él para estudiar a Israel y afianzar sus propios compromisos con la resistencia. Su comprensión de la sociedad israelí también alimentó una predicción que formuló mucho antes del 7 de octubre. Le dijo a un funcionario israelí que las divisiones entre los israelíes religiosos y los laicos se profundizarían y debilitarían al país. “Las fisuras entre las poblaciones religiosa y laica de la entidad sionista se profundizarán. Dentro de veinte años, ustedes se debilitarán y yo los atacaré”, afirmó Sinwar.

La declaración muestra cómo evaluaba el poder. A su juicio, la superioridad militar de Israel no eliminaba las vulnerabilidades de la sociedad del régimen. Observaba los cambios en las condiciones políticas que sustentaban esa superioridad y analizaba cómo podían afectar al equilibrio entre Israel y la resistencia palestina. El analista político y militar israelí Amos Harel escribió posteriormente en Haaretz : “La sensación en la sociedad israelí es que vamos cuesta abajo, y Sinwar contribuyó a arrastrarnos hasta aquí”.

Yahya Sinwar, símbolo de la resistencia palestina dos años después | HISPANTV Dos años después de su martirio, Yahya Sinwar sigue siendo un símbolo para sus seguidores, que recuerdan sus últimos momentos en el campo de batalla como muestra de su compromiso con Palestina. Un estratega forjado en las cárceles israelíes Los años que Sinwar pasó en prisión moldearon su manera de pensar sobre cómo enfrentarse a un adversario militarmente superior. A finales de la década de 1990, él y su compañero de prisión de HAMAS, Mohammed Sharatha, elaboraron un plan para capturar a un soldado israelí con el fin de conseguir la liberación de prisioneros palestinos. Aunque un primer intento fracasó, la idea se materializó posteriormente en la operación de 2006 que condujo a la captura del soldado israelí Gilad Shalit.

El intercambio que tuvo lugar en octubre de 2011 permitió liberar a más de un millar de prisioneros palestinos, entre ellos el propio Sinwar, que había pasado más de dos décadas en cárceles israelíes. Para él, aquel episodio demostró que capturar a un soldado israelí podía generar una capacidad de presión que las negociaciones convencionales no habían logrado. Tras salir de prisión, Sinwar regresó a Gaza con esa experiencia y sus conocimientos sobre la sociedad israelí. Ascendió en las filas de HAMAS y en 2017 se convirtió en su dirigente en el territorio asediado.

Sin embargo, su trayectoria en el aparato de seguridad del movimiento de resistencia se remontaba a antes de su encarcelamiento. Había contribuido a fundar la primera organización de seguridad de HAMAS, Al-Majd, cuyo objetivo era identificar a palestinos que colaboraban con Israel. Ese pasado en el ámbito de la seguridad cobró importancia en los años previos al 7 de octubre. Tras el asesinato del comandante de las Brigadas Al-Qassam, Mazen al-Fuqaha, el 24 de marzo de 2017, Sinwar ordenó una operación de represión en la que fueron detenidos 45 informantes que proporcionaban información a Israel.

La campaña apareció posteriormente en relatos sobre los esfuerzos de HAMAS para contrarrestar la red de espionaje israelí mientras preparaba la operación de octubre de 2023. Hacer creíble la apariencia de contención En 2017, cuando Sinwar se convirtió en dirigente de HAMAS en Gaza, el territorio llevaba años sometido a un bloqueo israelí que restringía la circulación, el comercio y el acceso a bienes esenciales. Los acuerdos periódicos sobre los pasos fronterizos, el combustible y la actividad económica ofrecían un alivio limitado, pero mantenían a la población de Gaza supeditada a las decisiones de Israel y de intermediarios regionales. Haaretz informó de que, a principios de 2023, Sinwar había abierto un canal discreto de negociación con Israel para explorar la posibilidad de un alto el fuego a largo plazo y futuros acuerdos para Gaza.

Según las informaciones, Ghazi Hamad, un funcionario de HAMAS que habla hebreo con fluidez, recibió el encargo de dirigir las comunicaciones con Adi Rotem, funcionario del Shin Bet, a través de un intermediario descrito como un alto cargo de Fatah que operaba bajo el seudónimo de “Ojos de carbón”. Las propuestas, según se informó, se centraban en aliviar la carga económica del asedio israelí, ampliar la libertad de circulación y las oportunidades laborales, conseguir la liberación de prisioneros y establecer un acuerdo más duradero para Gaza. Los esfuerzos por conseguir alivio para los palestinos respondían a necesidades inmediatas y, al mismo tiempo, formaban parte de los cálculos políticos y estratégicos más amplios de HAMAS. En febrero de 2025, los funcionarios de HAMAS Mahmud Mardawi y Yaser al-Barquti hablaron de su enfoque en entrevistas con Al Jazeera .

Al-Barquti afirmó que Sinwar también se había dirigido a Egipto para desarrollar el comercio y había hablado con Catar sobre la ampliación de la economía de Gaza. Estos esfuerzos podían presentarse públicamente como la labor de una dirigencia centrada en administrar un territorio asediado y aliviar las condiciones inhumanas impuestas a su población. Según Al-Barquti, también formaban parte de la cobertura de los preparativos militares. La politóloga Leila Seurat, en su libro La política exterior de HAMAS , describe la “lógica de apaciguamiento” de HAMAS durante los intercambios de fuego entre Israel y la Yihad Islámica Palestina en noviembre de 2019.

Al mantenerse al margen de aquel enfrentamiento, HAMAS consiguió la apertura del paso de Kerem Shalom, el suministro de combustible y una ampliación de la zona marítima disponible para los pescadores palestinos. Se trataba de avances tangibles en un territorio asediado donde Israel controlaba las principales rutas para el tránsito de mercancías y personas. Para la estrategia de Sinwar, su importancia radicaba en que la contención podía responder a una necesidad pública inmediata y, a la vez, influir en la manera en que Israel evaluaba a HAMAS. Como señaló Al-Barquti, “todos estos asuntos se desarrollaban como parte de la cobertura”.

El enfoque de Sinwar se basaba en las realidades sobre el terreno. Gaza necesitaba comercio, combustible y empleo. La ventaja estratégica residía en que esas preocupaciones políticas y económicas genuinas podían reforzar la impresión de que el movimiento de resistencia se estaba alejando del enfrentamiento. Las evaluaciones israelíes reflejaban cada vez más esa percepción.

Nitzan Nuriel, general de brigada israelí y exdirector de la llamada Oficina de Lucha contra el Terrorismo de la oficina del primer ministro, afirmó que Israel había “creado un nuevo nivel de disuasión”. Según él, HAMAS estaba “muy perturbado” y hacía prácticamente todo lo posible para impedir que su organización y sus simpatizantes abrieran fuego contra Israel, al tiempo que contenía a otros grupos. El sitio web israelí Ynet informó de que el ejército, el Shin Bet y el COGAT —organismo encargado de coordinar los asuntos civiles en los territorios palestinos ocupados— compartían la opinión de que HAMAS había sido disuadido y no estaba interesado en una guerra. Una evaluación de la situación realizada poco antes del 7 de octubre concluyó: “Sinwar no tiene interés en un conflicto generalizado”.

Según un informe de 2025 del interventor del Estado israelí, durante una reunión del gabinete celebrada en mayo de 2023, el jefe de investigación de la inteligencia militar afirmó que Israel había logrado la disuasión tras la guerra de Gaza de 2021. Estas valoraciones abrieron una oportunidad para la estrategia de Sinwar. Israel no ignoraba que HAMAS realizaba entrenamientos ni que mantenía fuerzas armadas. Más bien, su aparato de inteligencia interpretaba las actividades visibles a través de una suposición dominante: HAMAS había sido contenido por el coste de los enfrentamientos anteriores y las ventajas de administrar Gaza.

Entrenamientos a la vista de Israel HAMAS no intentó ocultar todos sus ejercicios militares. Algunos entrenamientos se llevaron a cabo abiertamente en Gaza, incluidos ejercicios en asentamientos ficticios construidos en paralelo a la barrera de separación de Israel. Las rutinas visibles contribuían a crear una apariencia de normalidad: los entrenamientos continuaban, pero podían interpretarse como preparativos defensivos y no como parte de un plan para una operación a gran escala. Sinwar también anunció públicamente la disolución de la unidad de comandos de élite Nujba de las Brigadas Al-Qassam y reorganizó la resistencia en brigadas.

La reestructuración reforzó la impresión de que la actividad militar de HAMAS estaba limitada por la ocupación. El 7 de octubre, combatientes de Nujba encabezaron el asalto contra bases militares israelíes en la región que rodea la Franja asediada, en el suroeste de la Palestina ocupada. El uso de parapentes motorizados ofrece un ejemplo especialmente claro de cómo los preparativos podían desarrollarse bajo una explicación de cara a la población civil. En los relatos ofrecidos por funcionarios de HAMAS en 2025, Sinwar creó una empresa para entrenar en el uso de parapentes.

Su propósito público era elevar la moral de los jóvenes desilusionados de Gaza, muchos de los cuales nunca habían podido ver más allá de la costa debido a las restricciones inhumanas a la circulación impuestas por el régimen israelí. La empresa también proporcionó a las Brigadas Al-Qassam un medio para entrenar a combatientes en el vuelo. Según esos funcionarios, los ejercicios simulaban misiones similares a las que se llevaron a cabo posteriormente el 7 de octubre. Otras facciones solicitaron participar y la dirección de Al-Qassam les permitió simular las maniobras sin revelar el plan subyacente.

Mardawi describió el entrenamiento como una maniobra de camuflaje frente al enemigo. Los parapentes fueron un elemento novedoso de la operación del 7 de octubre y se convirtieron en uno de sus símbolos más reconocibles. El enfoque de Sinwar no consistía en hacer invisible la existencia de los entrenamientos, sino en separar lo que los observadores podían ver de lo que podían saber sobre su finalidad. El mismo principio guio el ejercicio conjunto “Pilar Poderoso 4”, celebrado por facciones de la resistencia palestina el 12 de septiembre de 2023, en el cuarto aniversario de las maniobras organizadas por la sala de operaciones conjuntas.

El ejercicio simuló ataques contra tres posiciones militares israelíes en la Cisjordania ocupada y se presentó públicamente como una prueba de coordinación y de la capacidad de responder a emergencias. Mardawi afirmó que Sinwar había ordenado a los comandantes realizar el ejercicio abiertamente “porque el enemigo detectaría cualquier operación encubierta mediante aeronaves”. Las maniobras podían observarse, mientras que su escenario dirigía la atención hacia una posible operación en la Cisjordania ocupada, en lugar de hacia la operación sin precedentes que se preparaba desde Gaza. Informaciones posteriores a la operación Tormenta de Al-Aqsa señalaron que muchos soldados de la División de Gaza del Ejército israelí habían sido reasignados a la Cisjordania ocupada.

Ese traslado fue considerado uno de los factores que explicaban la falta de preparación del régimen cuando HAMAS atacó. Una investigación militar israelí concluyó posteriormente que la conducta de HAMAS antes de la guerra incluía “elementos de engaño” que “alimentaron y reforzaron” la creencia de que el movimiento estaba disuadido y no tenía interés en una guerra de gran envergadura. “En retrospectiva”, señaló la investigación, aquella creencia “fue un gran error”. HAMAS: Sinwar abrió una nueva fase de confrontación con Israel | HISPANTV HAMAS afirmó que Yahya Sinwar abrió una nueva etapa de confrontación con el régimen israelí, cuyas repercusiones siguen marcando la región después de su martirio. Controlar la información dentro de HAMAS La estrategia también dependía de limitar el número de personas que conocían el plan.

Hay indicios de que el buró político de HAMAS, con sede fuera de Gaza, desconocía de antemano el momento, el lugar y la magnitud de la operación. En octubre de 2023, el dirigente político de alto rango Musa Abu Marzuk declaró a The New Yorker que “todos los dirigentes de HAMAS que no son militares recibieron la noticia a primera hora de la mañana del sábado”, es decir, la propia mañana del 7 de octubre. Este relato sugiere que el secretismo de Sinwar se extendía más allá de las redes de espionaje israelíes y alcanzaba a sectores de la propia dirección política de HAMAS. La campaña contra los informantes fue otro componente de este esfuerzo.

Tras el asesinato de Al-Fuqaha en marzo de 2017, Sinwar ordenó detener a 45 informantes. Posteriormente, Mardawi describió la dependencia de Israel de los informantes en el asesinato como “un error estratégico” y afirmó que las detenciones privaron a Israel de información de inteligencia humana sobre los preparativos del 7 de octubre. En una entrevista anterior, en febrero de 2025, Al-Barquti afirmó que los medios de comunicación en hebreo habían señalado que la campaña podría haber sido uno de los factores que contribuyeron al éxito de la operación. Sinwar también prestó una atención constante a la recopilación y la interpretación de información de inteligencia.

Muhanad Seloom, investigador de estudios de Asia Occidental, citó a un alto funcionario de HAMAS en Catar —cuya identidad no reveló y que fue entrevistado el 2 de septiembre de 2024—, quien describió el énfasis puesto en estudiar el proceso de análisis israelí: “Invertimos más en estudiar a los analistas israelíes que en entrenarnos con armas, porque, si controlas el análisis, el campo de batalla se abre por sí solo”. Cálculos regionales Los llamados Acuerdos de Abraham, auspiciados por Estados Unidos en 2020, marcaron un cambio en la diplomacia regional, cuando Emiratos Árabes Unidos y Baréin establecieron relaciones formales con el régimen israelí, a los que posteriormente se sumaron otros Estados árabes. Al impulsar la “normalización” sin asegurar el fin de la ocupación israelí ni una solución a la cuestión palestina, los acuerdos permitieron a los Gobiernos de la región profundizar sus vínculos con el régimen ocupante, mientras las demandas palestinas de libertad y autodeterminación seguían sin resolverse. La posibilidad de que Arabia Saudí se sumara al proceso amenazaba con relegar aún más la causa palestina.

Para Sinwar, la iniciativa de “normalización” suponía un desafío directo a la lucha palestina, pues planteaba la posibilidad de que los Gobiernos árabes priorizaran sus intereses estratégicos y económicos con Israel a costa de las aspiraciones palestinas. Los acuerdos amenazaban con debilitar la presión regional sobre Israel, históricamente vinculada a la cuestión palestina, y relegar cada vez más a los palestinos. Según informaciones del 2 de octubre de 2023, Sinwar afirmó que “no hay alternativa a una medida inusual por parte del movimiento y de las fuerzas del eje de la resistencia” para impedir un cambio estratégico desfavorable. El nombre de la operación, Tormenta de Al-Aqsa, situó la mezquita de Al-Aqsa, en Al-Quds ocupada, en el centro de su planteamiento político.

El nombre evocaba un lugar de gran importancia religiosa y nacional para los palestinos y los musulmanes, y presentaba la operación como parte de una lucha más amplia contra el imperialismo. También constituía una forma de desafiar la posibilidad de que la cuestión palestina quedara relegada mientras los Gobiernos árabes avanzaban hacia la “normalización” con el régimen ocupante. Para Sinwar, el desafío consistía en quebrar la sensación de seguridad que había llevado a Israel a creer que podía mantener a Gaza bajo control mientras la región avanzaba hacia la llamada normalización. Había dedicado años a estudiar el régimen que lo mantuvo cautivo, había llegado a dirigir HAMAS en Gaza y había construido una estrategia basada en la convicción de que la superioridad militar israelí no lo hacía invulnerable.

La Tormenta de Al-Aqsa hizo añicos el mito de la invencibilidad israelí y expuso las debilidades de un régimen presentado durante mucho tiempo como una de las “potencias militares más formidables” de la región. Al golpear el corazón del aparato militar y de espionaje israelí, Sinwar pasó a ocupar un lugar perdurable en la historia de la resistencia palestina. Su nombre quedó ligado a una lucha contra la ocupación que trasciende con creces su propia vida. Texto recogido de un artículo publicado en Press TV

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