“Almacenamiento energético seguro y de bajo coste”, asegura este profesor de la Universidad de Florida sobre la batería que desafía al litio

“Almacenamiento energético seguro y de bajo coste”, asegura este profesor de la Universidad de Florida sobre la batería que desafía al litio

Coches Eléctricos “Almacenamiento energético seguro y de bajo coste”, asegura este profesor de la Universidad de Florida sobre la batería que desafía al litio Una tecnología de batería recargable más segura y barata, con 900 ciclos de carga y un proceso de fabricación simplificado. con potencial para cambiar el almacenamiento energético. Batería acuosa de iones de zinc. Gonzalo García 18/10/2026 22:00 Actualizado a 18/10/2026 22:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora Un equipo de la FAMU-FSU College of Engineering, la escuela conjunta de ingeniería de Florida A&M University y Florida State University, ha presentado una batería recargable de zinc-ión con base acuosa que busca abrirse paso en el almacenamiento energético a gran escala y también en sistemas domésticos. El desarrollo, liderado por el profesor Petru Andrei y el doctorando Peng Wang , fue publicado en ACS Omega y se apoya en materiales de bajo coste y en un proceso de ensamblaje más simple que el habitual. Peng Wang sostiene una batería acuosa de iones de zinc junto al profesor Petru Andrei en el laboratorio. Desafío al litio El avance llega en un momento en que las baterías de iones de litio siguen siendo el estándar de la industria, pero arrastran dos problemas persistentes: el riesgo de sobrecalentamiento y su inflamabilidad.

A ello se suma su huella ambiental, un factor que ha llevado a distintos grupos de investigación a explorar alternativas con mayor seguridad y menor impacto. En ese escenario, las baterías acuosas de zinc-ión, conocidas como AZIBs, han ganado interés por su bajo coste y su perfil más amigable con el medioambiente, aunque hasta ahora su expansión se ha visto frenada por limitaciones técnicas. El dato que resume el alcance del avance es su durabilidad: la batería mantuvo su capacidad tras superar más de 900 ciclos rápidos de carga y descarga, una cifra que los investigadores presentan como una base sólida para pensar en usos reales en hogares, redes eléctricas y sistemas de respaldo de gran tamaño La principal barrera ha sido el crecimiento de dendritas, unas formaciones metálicas diminutas que aparecen durante la carga y que pueden perforar las barreras internas de la batería, provocar cortocircuitos y acabar en fallo prematuro. A eso se han sumado la complejidad de fabricación y la falta de estabilidad a largo plazo, tres obstáculos que han limitado su salto desde el laboratorio a usos industriales más ambiciosos.

La propuesta del grupo de Florida intenta resolver ese punto débil desde el diseño del propio electrolito. En lugar de recurrir a métodos convencionales, el sistema integra un hidrogel especializado con electrodeposición in situ de dióxido de manganeso, de modo que uno de los componentes críticos se forma dentro de la propia celda durante el ensamblaje y no como una pieza fabricada aparte para después insertarla. Según los investigadores , todo el proceso se realiza en agua y con un hidrogel no inflamable que ayuda a estabilizar la batería y a suprimir la formación de dendritas. Ese hidrogel está compuesto por alcohol polivinílico y nanofibras de aramida derivadas de Kevlar, el material utilizado en chalecos antibalas.

La combinación genera una red flexible y resistente capaz de retener el electrolito y de actuar como barrera física frente al zinc que forma las dendritas. El resultado, de acuerdo con los autores, es una batería que puede cargarse y descargarse con rapidez sin depender de disolventes peligrosos ni de secados intensivos en energía. La diferencia también está en la fabricación. Mientras el método tradicional exige mezclar polvos con disolventes para crear una pasta espesa, recubrir láminas metálicas y someterlas después a un secado prolongado, la nueva técnica elimina por completo esa fase de slurry mixing.

Con ello se reducen equipos, controles de calidad y etapas de producción, algo que, según los investigadores, facilita su integración en una línea industrial. Diagrama que muestra la batería. Más allá del laboratorio, el interés del proyecto está en sus posibles aplicaciones. Los autores apuntan al almacenamiento a escala de red, clave para amortiguar la generación procedente de fuentes como la solar y la eólica, pero también a los sistemas de respaldo doméstico, la electrónica flexible y los dispositivos médicos portátiles, ámbitos en los que la inflamabilidad de las baterías convencionales supone un riesgo añadido.

Andrei sostiene que el futuro de esta tecnología pasa por un almacenamiento seguro, de bajo coste y con ciclos largos, incluso a costa de no ofrecer la mayor densidad energética del mercado. Temas Baterias litio Coches Eléctricos

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