Antes de 'Vengadores: Doomsday, Chris Evans se ríe de su propia imagen en una ácida sátira

Antes de 'Vengadores: Doomsday, Chris Evans se ríe de su propia imagen en una ácida sátira

Leer en la aplicación El cineasta francés Romain Gavras desembarca en el cine internacional con Sacrifice : una propuesta que busca dinamitar los códigos de la comedia negra contemporánea. Con un reparto estelar encabezado por Chris Evans y Anya Taylor-Joy , la película plantea una premisa bastante descabellada: ¿qué ocurre cuando una gala benéfica de súper ricos comprometidos de cara a la galería es asaltada por un culto eco-terrorista dispuesto a arrojar seres humanos a un volcán para salvar el planeta? El resultado es una ambiciosa sátira sobre la hipocresía del activismo de cara a la galería, la necesidad desesperada de atención y la búsqueda de fe en vísperas del fin del mundo . Sacrifice Dirigida por Romain Gavras Con Anya Taylor-Joy , Chris Evans , Salma Hayek Gavras no busca sutilezas a la hora de retratar a las élites económicas y culturales que pretenden salvar el planeta sin renunciar a un solo privilegio.

La gala medioambiental, celebrada por un magnate industrial a la manera de una parodia sin rodeos de los grandes magnates tecnológicos junto a su esposa, está plagada de pancartas con lemas vacíos como "Make Earth Cool Again" y soluciones hilarantes como combatir la destrucción terrestre aumentando la minería submarina. La desconexión con la realidad llega a su clímax durante la propia fiesta, donde la artista de pop Charli XCX realiza un extravagante número musical encarnando a la "Madre Naturaleza". Todo en el evento es puro espectáculo mercantilizado, hasta el punto de que los multimillonarios son incapaces de discernir dónde termina la presentación artística y dónde empieza la amenaza real. El corazón cómico de la función descansa en la autoparodia de Chris Evans .

El actor encarna a Mike Tyler: una estrella del cine en decadencia que intenta reconstruir su carrera tras sufrir una sonada crisis nerviosa en la alfombra roja de su última superproducción. Tyler es un héroe de ficción inseguro, vanidoso y profundamente desorientado que acude al evento no tanto por convicción ecológica, sino desesperado por lavar su imagen y reencontrar un propósito. Evans abraza los aspectos más ridículos de su propia figura pública y del 'star system'. Con la complicidad de su agente, la interpretación de Evans funciona como un juego de espejos sobre la fragilidad del ego hollywoodiense.

Cuando es tomado como rehén se cuestiona si someterse al brutal ritual de los eco-terroristas para, irónicamente, hacer el papel definitivo que redima su existencia ante el público. Humor negro e irrupciones absurdas Film4, Heretic, Iconoclast, and Mid March Media La película alcanza sus cumbres cómicas gracias a un humor negro afilado y a situaciones de un absurdo delicioso. El mayor acierto del guion radica en la irrupción de los fanáticos ecológicos liderados por Joan (Taylor-Joy). Vestidos de forma impoluta y armados con fusiles de asalto, el grupo irrumpe en la gala provocando que los invitados piensen inicialmente que el asalto es parte del entretenimiento contratado por la organización.

Esa confusión entre espectáculo y violencia cruda se rompe drásticamente en cuanto corren las primeras amputaciones a machetazos, desatando el pánico entre los banquetes. Entre las miradas desesperadas a las estadísticas de visualizaciones en redes sociales y la comedia entre captores y los magnates secuestrados, la película despliega una ácida mordacidad sobre cómo la sociedad del espectáculo ha anestesiado nuestra capacidad de reacción ante las verdaderas crisis. A medida que el relato abandona el recinto de la gala para adentrarse en la caminata campestre hacia el cráter, el tono sufre una mutación radical . Lo que comenzó como una sátira nada sutil se transforma en su tramo final en un relato lírico, introspectivo y sorpresivamente melancólico.

La narrativa pasa a concentrarse en los dilemas sobre la fe, la muerte y la búsqueda de sentido de personajes rotos en un mundo al borde del colapso. Sin embargo, esta deriva dramática no termina de asentarse con la misma fluidez. Pese a contar con una duración ajustada de tan solo 103 minutos, la película pierde parte de su brío y se percibe algo dilatada en su segunda mitad. Las paradas en búnkeres subterráneos y los pasajes surrealistas de introspección interrumpen la tensión del viaje, dando la sensación de que el guion da rodeos innecesarios para alcanzar su desenlace.

En el apartado formal, la dirección de Gavras y su director de fotografía convierten a Grecia en un personaje fundamental de la función. Más allá de las estampas turísticas convencionales, la cámara aprovecha una impresionante cantera de mármol, cuyas paredes monumentales y cámaras subterráneas dotan al inicio de la historia de una atmósfera épica, casi de templo antiguo . Hay un gran contraste entre la inmensidad de los parajes helénicos, las fumarolas del volcán activo a lo lejos y la estrechez moral de los personajes. La realización demuestra una devoción por Anya Taylor-Joy, a quien la cámara retrata mediante primeros planos frontales y miradas que capturan la inquietante rotundidad de su mesías ecológico.

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