Columbia rechazó una película de Spielberg sobre alienígenas sanguinarios y cometió uno de los errores más sonados de Hollywood: E.T. El Extraterrestre

Columbia rechazó una película de Spielberg sobre alienígenas sanguinarios y cometió uno de los errores más sonados de Hollywood: E.T. El Extraterrestre

Este 27 de octubre sale a la venta un libro que tiene una pinta estupenda, Stranded on Earth: How Night Skies Became E.T. the Extra-Terrestrial, un libro de título larguísimo con el que Max Evry se ha propuesto contar de principio a fin la historia de Night Skies, la secuela oscura de Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind) que Steven Spielberg nunca llegó a rodar. Lo publica 1984 Publishing y, según explicaba el propio Evry en una entrevista con SYFY Wire, reúne testimonios nuevos de casi todos los que pasaron por el proyecto. Casi todos, porque Spielberg declinó participar y su parte ha tenido que reconstruirse con entrevistas de archivo. Evry asegura que quien termine el libro tendrá la sensación de haber visto una peli, que tenía una pinta espectacular, pero que fue cancelada.

Todo empezó en una granja de Kentucky La noche del 21 de agosto de 1955, una familia de granjeros de Kelly, una aldea cercana a Hopkinsville, en Kentucky, se presentó en la comisaría jurando que unas criaturas pequeñas habían asediado su casa durante horas mientras ellos se defendieron disparando contra ellos, como imagino que se solucionan estas cosas en el Kentucky más rural. Parece alguna locura más salida de la Nace del Misterio, pero fue real, y el caso acabó en los archivos del Proyecto Libro Azul de la Fuerza Aérea y, como recuerda Evry, ayudó a fijar en la cultura popular la idea de unos visitantes del espacio bastante menos amables que los de Encuentros en la tercera fase. Spielberg conoció la historia por el ufólogo J. Allen Hynek mientras se documentaba para aquella peli, y la rescató cuando Columbia empezó a pedirle una secuela.

No le apetecía nada hacerla, pero le apetecía todavía menos que el estudio la hiciera sin él, como había hecho Universal con Tiburón (Jaws). Su respuesta fue una propuesta para un proyecto que ya estaba en marcha, titulado Watch the Skies, con once científicos alienígenas que experimentaban con el ganado de una granja antes de fijarse en la familia que vivía en ella. El título cambió a Night Skies por motivos de derechos, ya que era la última línea de diálogo de El enigma de otro mundo (The Thing from Another World), y el guion acabó en manos de John Sayles cuando Lawrence Kasdan estaba demasiado ocupado con El imperio contraataca (The Empire Strikes Back). Spielberg se había quedado encantado con su Piraña (Piranha), y Sayles entregó a mediados de 1980 un único borrador con cinco alienígenas en lugar de once: Skar, Squirt, Klud, Hoodoo y Budde, este último el único bondadoso, que se hacía amigo del hijo autista de la familia.

Ya os imagináis dónde acaba todo esto, ¿verdad? Spielberg le pedía al guionista que apretara todavía más para asustar de verdad al público Sayles ha contado que su principal referencia no era tanto Perros de paja (Straw Dogs) como Corazones indomables (Drums Along the Mohawk), y que Skar debía su nombre al villano comanche de Centauros del desierto (The Searchers). Era, en el fondo, el viejo asedio de frontera del western de John Ford trasladado a una granja con visitantes que no venían de más allá de las colinas. Y Spielberg, según las notas que ha recuperado Evry, le pedía a Sayles que apretara todavía más para asustar de verdad al público.

Night Skies no se canceló, se desguazó El gran giro del proyecto llegó en pleno rodaje de En busca del arca perdida (Raiders of the Lost Ark). Entre nazis y persecuciones en Túnez, Spielberg empezó a echar de menos la calma de Encuentros en la tercera fase y a dudar de que aquel asedio fuera lo que de verdad quería contar. Le leyó el guion a Melissa Mathison, famosa y guionista, que estaba en el rodaje acompañando a quien era su pareja en aquella época, Harrison Ford, y a ella le emocionó precisamente la parte de la criatura tierna que conecta con un niño de una familia rota. Que buena parte del encanto de E.T. naciera de ser un poco rácanos me hace gracia A la vuelta del rodaje, Spielberg dio cerrojazo a Night Skies y se puso con el guion que Mathison escribió con el título de E.T. and Me.

Evry cuenta que aquel final de Budde se combinó con una aportación bastante loca de Robert Zemeckis y Bob Gale que se guarda para la adaptación novelada de la peli. El caso es que al parecer la decisión de pasar de varios alienígenas a uno solo tenía una razón menos romántica: uno solo salía mucho más barato que cinco. Que buena parte del encanto de E.T. naciera de ser un poco rácanos me hace gracia. El resto de la historia se fue convirtiendo poco a poco.

La familia asediada en su propia casa acabó en Poltergeist, dirigida por Tobe Hooper, el mismo al que Spielberg había propuesto en primer lugar para dirigir Night Skies. La idea de una criatura amable entre una pandilla de malas bestias reapareció en Gremlins, que además se permitió el guiño de un cine que estrenaba en su cartelera Watch the Skies y A Boy's Life, el título de trabajo de E.T., en la marquesina. Evry insiste en que su libro baja a lo concreto y compara qué pasó exactamente de una peli a otra, desmontando de paso algunos mitos. El resultado es que el proyecto que Columbia dejó caer acabó alimentando dos de los grandes éxitos del verano de 1982, Poltergeist el 4 de junio y E.T., el extraterrestre el 11 de junio en Estados Unidos.

Es imposible sacarle más rendimiento a una misma historia. El millón que Columbia tiró a la basura Pero no nos adelantemos. En Columbia no gustó el cambio de rumbo porque ellos habían pedido una peli de terror, no una peli familiar. Frank Price, entonces presidente del estudio, y John Veitch, al frente de la producción, no querían lo que, según recoge la biografía de Spielberg firmada por Joseph McBride, veían como una peli blandita a lo Disney, y su departamento de marketing concluyó que aquella historia tenía poco interés para el público.

En febrero de 1981 el proyecto fue aparcado por la productora hasta que Sid Sheinberg, presidente de MCA, la matriz de Universal, y viejo aliado de Spielberg, se lo quedó devolviendo a Columbia el millón de dólares que llevaba gastado en desarrollo y dejándole un 5% de los beneficios netos. Según recordaba TIME en el 30 aniversario de la peli, un antiguo directivo de Columbia reconoció después que esa pequeña participación les dio más dinero que cualquiera de las pelis que el propio estudio estrenó aquel año. Spielberg tiene una habilidad especial para transformar lo terrorífico en algo luminoso Lo curioso es que Universal tampoco lo veía claro de todo. Evry sostiene que el estudio aceptó E.T. más para tener contento a Spielberg que por convicción, y que aquel verano se dibujaba como la peli peor posicionada en las previsiones del estudio, con unas 500 salas previstas y casi sin campaña promocional.

Pero todo cambió en los primeros pases con público. El autor lo resume como la última vez que Hollywood dudó de Spielberg, y la historia ha terminado dándole la razón. El epílogo de esta parte llegó en agosto de 2025, cuando murió Frank Price a los 95 años y la necrológica del New York Times volvió a colocar el rechazo a E.T. entre los grandes errores de la historia de Hollywood. Hay errores que te machacan durante toda la vida.

Hay que ser justo con él, eso sí, porque con Price al mando Columbia también dio luz verde a Kramer contra Kramer, Tootsie, Gandhi o Cazafantasmas, y después, ya en Universal, sacó adelante Regreso al futuro. Nadie acierta siempre, aunque a él le tocó fallar en la apuesta más famosa de la década. Me pregunto dónde estará el primer editor que rechazó los manuscritos de Harry Potter… Los que se quedaron en tierra Con todo este accidentado proceso de producción, muchos grandes profesionales que trabajaron en algún momento en el proyecto, no terminaron de trabajar en E.T. El primero fue Ron Cobb, que conoció a Spielberg porque trabajaba como diseñador de producción en Conan, el bárbaro (Conan the Barbarian) a un pasillo de distancia de donde se estaba empezando a cocer E.T., y le impresionó tanto su manera de pensar los planos que, después de que Tobe Hooper declinara, le ofreció dirigir Night Skies.

Habría sido su debut como director en Hollywood. Años más tarde su mujer descubrió que el contrato incluía una indemnización de 7.500 dólares y un 1% de los beneficios netos si al final la dirigía otro, y con E.T. aquello dejó de ser calderilla. Cobb nunca fue muy fan de la peli, y su único largo como director terminó siendo Garbo, una comedia australiana de 1992. El guionista John Sayles, por su parte, nunca pidió crédito en E.T. y ha dicho que su reescritura fue más un punto de partida que algo que le saquearan, con palabras de elogio para el trabajo de Mathison y Speilberg.

Dos años después rodó El hermano de otro planeta (The Brother from Another Planet), su propia versión del alienígena perdido entre humanos. No fue igual de famosa. Rick Baker. Spielberg llegó a él por consejo del director John Landis, cuando Baker preparaba las transformaciones de Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London).

Su prototipo del alienígena principal entusiasmó a Spielberg y a Kathleen Kennedy cuando lo vieron en vídeo durante el rodaje de En busca del arca perdida. Según se ha publicado, Baker llegó a gastar unos 700.000 dólares en diseños, maquetas y animatrónicos que nunca se usaron. Cuando Spielberg le pidió rediseñar la criatura para una peli con un alienígena más amable, y que lo ya invertido pasara al nuevo proyecto, la relación saltó por los aires y E.T. acabó en manos de Carlo Rambaldi, que compartió el Óscar a los mejores efectos visuales. En 2014 Baker publicó en Twitter fotos de aquel trabajo, y en una de ellas retocó la cabeza de su prototipo y lo bautizó como el padre de E.T.

Evry defiende en el libro que Rambaldi no partió de cero, sino del trabajo de Baker, aunque él mismo admite que eso ya no le quita el Óscar a nadie. Por una vez, la cancelación fue lo mejor Steven Spielberg siempre ha explicado que E.T., el extraterrestre y Poltergeist son dos caras de una misma moneda: una representa la luz y la otra, las pesadillas de nuestra infancia. Como recuerda Evry, Spielberg tiene una habilidad especial para transformar lo terrorífico en algo luminoso, aunque eso signifique renunciar a sus ideas más oscuras. El propio cineasta confesó que tenía historias capaces de hacer estremecerse al mismísimo David Cronenberg, pero que no podía rodarlas siendo quien era.

El caso es que a Spielber le salió bien la jugada: E.T. fue un fenómeno de crítica y público, se convirtió rápidamente en un clásico del cine familiar, con nueve nominaciones a los Óscar y cuatro estatuillas. En su estreno estadounidense, el 11 de junio de 1982, recaudó alrededor de 11,8 millones de dólares durante su primer fin de semana, lideró la taquilla y acabó convirtiéndose en la película más taquillera del año en el país. La historia volvió a cobrar interés con Disclosure Day, la película de ovnis que Spielberg estrenó en junio y con la que volvió a explorar su fascinación por la vida extraterrestre. Ahora no hay duda de que Spielberg tomó la decisión correcta de convertir un incómodo encargo de terror que le veía un poco dado en un clásico familiar que sigue triunfando entre todos los públicos más de 40 años después de su estreno.

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