España afronta la madrugada del sábado 24 al domingo 25 de octubre de 2026 el segundo cambio de hora del año. Los relojes se retrasarán sesenta minutos para entrar en el horario de invierno, que se mantendrá hasta el 28 de marzo de 2027, lo que deja una hora extra de sueño pero también obliga a revisar relojes, electrodomésticos y dispositivos que no se actualizan solos. Este año el fin de semana será el más largo del calendario, con una noche de 25 horas entre el sábado y el domingo. La norma comunitaria fija el cambio para el último domingo de octubre, y en 2026 esa fecha cae el día 25, ya que el fin de semana siguiente el domingo ya sería 1 de noviembre.
Vamos a ver la hora exacta en cada territorio, qué aparatos necesitan tu intervención y por qué, pese al rechazo mayoritario de los ciudadanos europeos, seguimos moviendo las manecillas dos veces al año. Fecha y hora exactas del cambio en España El ajuste se produce a las 03:00 de la madrugada del domingo 25 de octubre, momento en el que los relojes retroceden hasta las 02:00. La medida afecta a la España peninsular, Baleares y Canarias, aunque en el archipiélago canario el cambio ocurre con una hora de diferencia respecto al resto del país. En Canarias el retroceso se produce a las 02:00, que pasan a marcar la 01:00, manteniendo así el desfase horario habitual de una hora respecto a la península.
El cambio se produce el 25 de octubre porque la normativa fija el ajuste para el último domingo de octubre, y ese domingo es precisamente el día 25: el fin de semana siguiente el calendario ya marca 1 de noviembre. El sábado 24, último día con horario de verano, el sol seguirá marcando el contraste geográfico habitual entre los extremos del país: amanecerá a las 08:04 en la Punta de s’Esperó (Menorca), a las 08:36 en Madrid y a las 09:02 en el Cabo Touriñán (Galicia), el punto más occidental de la España peninsular. Por la tarde, el atardecer llegará a las 18:52 en Menorca, a las 19:21 en Madrid y a las 19:42 en Touriñán, antes de que la madrugada siguiente retrase el reloj para entrar en el horario de invierno. Hasta cuándo durará el horario de invierno El horario de invierno se mantendrá vigente hasta la madrugada del domingo 28 de marzo de 2027, fecha en la que España recuperará el horario de verano.
Son casi cinco meses con las tardes más oscuras, un ciclo que condiciona tanto el consumo energético como los hábitos de sueño de buena parte de la población. La Unión Europea lleva años atascada en la decisión de eliminar este vaivén estacional, así que, de momento, el calendario semestral seguirá repitiéndose tal y como lo conocemos. En cualquier caso, el ajuste de marzo de 2027 volverá a adelantar los relojes una hora, cerrando el ciclo que arranca ahora en octubre. Mientras tanto, el reloj biológico de millones de personas tendrá que adaptarse dos veces en poco más de un semestre: primero este fin de semana, y después en la primavera de 2027, cuando toque adelantar de nuevo las manecillas.
Qué dispositivos ajustan la hora solos y cuáles tienes que cambiar tú La regla es sencilla: si el aparato está conectado a internet y tiene activada la actualización automática de fecha y hora, el cambio se hará solo durante la madrugada del sábado al domingo. Si es analógico, o no tiene conexión, tendrás que moverlo tú mismo antes de irte a dormir. Entre los que requieren tu intervención están los relojes de pulsera tradicionales o de cuerda, los relojes de pared y de mesilla de noche, los hornos y microondas que no sean inteligentes, electrodomésticos como lavadoras, secadoras o lavavajillas sin conexión, y los teléfonos fijos o inalámbricos convencionales. En el otro lado están el iPhone, el Apple Watch y cualquier smartphone con la hora automática activada, que se sincronizarán sin que tengas que tocar nada.
Lo mismo ocurre con los coches modernos con GPS o conexión a datos móviles, las cámaras de seguridad y termostatos inteligentes conectados por wifi, y los relojes y pulseras de actividad. Aun así, conviene echar un vistazo rápido el domingo por la mañana para confirmar que todo ha quedado bien ajustado. Cómo afecta el cambio al sueño y cómo prepararte con antelación Aunque solo sean sesenta minutos, el cerebro lo acusa como un pequeño jet lag. El reloj interno regula la melatonina en función de la luz, y mover la hora de acostarte o de comer puede traducirse en irritabilidad, falta de concentración o fatiga durante los primeros días.
Los especialistas en sueño recomiendan la anticipación gradual: adelantar poco a poco la hora de dormir y de las comidas en los días previos al cambio, de forma que el cuerpo llegue al domingo con el ajuste ya medio hecho. Los efectos más preocupantes no son los de los primeros días, sino los que se derivan de una mala adaptación mantenida en el tiempo. El insomnio prolongado, advierten los especialistas, puede derivar en problemas de salud como hipertensión, obesidad o diabetes tipo 2, de ahí que el proceso de ajuste merezca algo más de atención que un simple cambio de aguja en el reloj. Por qué España sigue cambiando la hora pese al rechazo mayoritario en Europa La justificación original, el ahorro energético heredado de la era industrial, lleva tiempo cuestionada: lo que se ahorra en iluminación por la tarde se acaba gastando en calefacción por la mañana.
En 2018, una macroencuesta de la Unión Europea reveló que el 84% de los ciudadanos quería eliminar el cambio de hora para siempre, y el Parlamento Europeo llegó a fijar 2021 como fecha límite para acabar con la costumbre. La pandemia de la COVID-19 paralizó aquella decisión, que sigue guardada en un cajón. Desde entonces, los países miembros no logran ponerse de acuerdo: los del oeste, respaldados por neurólogos y expertos en sueño, defienden quedarse de forma permanente en el horario de invierno para no empezar el día a oscuras, mientras que los del este, con el apoyo del sector hostelero, prefieren el horario de verano para no perder la tarde por culpa de los atardeceres tempranos. Ante el riesgo de fragmentar el mapa europeo en un mosaico de husos horarios inconexos, la salida más cómoda ha sido seguir cambiando la hora dos veces al año.
Para quien use iPhone o Apple Watch, la transición de este fin de semana pasará completamente desapercibida. El reto está en los relojes analógicos, los electrodomésticos sin conexión y, sobre todo, en el cuerpo: ese es el ajuste que de verdad lleva unos días notarse.