Descubre Irán: Mahalat, la “capital de las flores”

Descubre Irán: Mahalat, la “capital de las flores”

Por Iván Kesic Mahalat produce una extraordinaria variedad de plantas ornamentales y es ampliamente conocida como los Países Bajos de Irán. El 40 % de la población de la localidad trabaja como cultivadora, vendedora o en empleos vinculados a la industria floral. Sus aguas termales forman parte de un sistema geotérmico de notable interés científico. Se estima que el reservorio subterráneo alcanza aproximadamente los 90 °C, mientras que la temperatura de las piscinas oscila entre 32 °C y 48 °C.

Estas aguas ricas en minerales atraen a visitantes desde hace generaciones. La misma geología que calienta las aguas termales también origina travertino, lo que convierte a Mahalat y a la cercana Nimvar en importantes centros de la industria iraní de la piedra de construcción. En la provincia de Markazí, en el centro de Irán, la localidad de Mahalat destaca por sus paisajes cautivadores y unas tradiciones económicas que rara vez confluyen de una manera tan singular en un mismo lugar. Sus extensos invernaderos y explotaciones florícolas le han valido la reputación de ser uno de los principales centros iraníes de producción de plantas ornamentales, hasta el punto de que algunos la llaman los Países Bajos de Irán.

Las aguas termales ricas en minerales atraen a visitantes en busca de relajación y experiencias tradicionales de bienestar, mientras que un caudaloso manantial natural proporciona a la localidad uno de sus espacios recreativos más conocidos. Más allá de sus paisajes cultivados, las canteras y los yacimientos de travertino revelan una historia geológica que también ha convertido a Mahalat en un importante centro de la industria iraní de la piedra de construcción. Estos elementos están estrechamente relacionados con el desarrollo de la localidad: el agua sustenta la agricultura, la geología favorece tanto los sistemas de aguas minerales como los yacimientos de piedra de valor comercial, y los productores locales han sabido transformar estas ventajas naturales en fuentes de empleo, comercio y reconocimiento regional. Una localidad marcada por el agua Mahalat se encuentra en la provincia de Markazí, al este de Arak y al oeste de Delijan, en un oasis al que hay que llegar atravesando tierras áridas.

Lo primero que llama la atención de los visitantes al llegar son las hileras de altos árboles centenarios que bordean las calles, así como los bulevares ajardinados con flores. El agua ocupa un lugar central en la identidad de Mahalat. El manantial natural conocido como Sar Cheshmeh, situado en la parte norte de la localidad, abastece un conocido parque y área recreativa. Su caudal ha sustentado históricamente los asentamientos humanos y la agricultura.

Además, el manantial proporciona agua potable y agua para regar los jardines dedicados al cultivo de flores. Los visitantes pueden pasar horas junto al manantial, disfrutando del aire fresco a la sombra de los árboles. El parque se ha convertido en un espacio de ocio organizado, dotado de instalaciones para los visitantes y establecimientos de restauración. Su evolución demuestra cómo una fuente natural de agua puede adquirir una dimensión social más amplia y convertirse en parte de la identidad colectiva de una localidad, en lugar de limitarse a satisfacer una necesidad práctica.

Campos de flores en Mahalat La ciudad de las flores Mahalat es ampliamente conocida como la Ciudad de las Flores y las Plantas, y suele compararse con los Países Bajos por su extensa producción de plantas ornamentales. La floricultura profesional se remonta a 88 años atrás, cuando un trabajador llamado Yahyakhan aprendió a cultivar flores de su capataz neerlandés en Teherán y llevó esos conocimientos a su localidad natal. En la actualidad, el 40 % de la población de Mahalat se dedica al cultivo o la venta de flores, o trabaja en actividades relacionadas indirectamente con esta industria. El Pueblo de las Flores, situado al sur de Mahalat, y el Jardín de las Flores de la localidad son lugares muy recomendables para los visitantes.

Allí se encuentran más de 300 invernaderos donde se cultivan todo tipo de flores, incluso las más raras, hasta el punto de que su fragancia impregna el ambiente. La ciudad también alberga el mayor cultivo de cactus del país, con ejemplares de formas y colores muy diversos. Sin embargo, la reputación de Mahalat no se basa únicamente en el cultivo. La producción de flores destinadas a los mercados comerciales exige labores de propagación, riego, control de plagas, recolección, clasificación, embalaje y transporte.

Además, al tratarse de productos perecederos, las flores deben llegar a los compradores en condiciones adecuadas. Los propietarios de invernaderos, los trabajadores agrícolas, los proveedores, los operadores de transporte y los mayoristas contribuyen a una cadena que conecta el cultivo local con los consumidores de otras partes de Irán. Los invernaderos son espacios productivos y fuentes de ingresos, mientras que las propias plantas se han convertido en un símbolo con el que Mahalat presenta su identidad a los visitantes. Los floricultores de Mahalat figuran entre los más profesionales del mundo, y el gladiolo producido en la ciudad destaca por ser la flor más duradera del mundo.

Mahalat recibió un premio por la producción de gladiolos frescos en una exposición internacional celebrada en Osaka, Japón, en la que Irán compitió con experimentados productores de los Países Bajos. El festival anual de flores y plantas, que tradicionalmente se celebra durante varios días a finales de agosto, exhibe flores y plantas y, al mismo tiempo, da a conocer a los visitantes el potencial hortícola de la región. Parque del manantial de Sarcheshmeh, en Mahalat Aguas termales: geología, agua y bienestar Las aguas termales de Mahalat se encuentran a unos 15 kilómetros al noreste de la localidad, cerca de las laderas del Kuh Jorzan. Esta zona, conocida como Ab-e Garm-e Mahalat, alberga varias fuentes de aguas minerales que atraen visitantes desde hace generaciones.

Los manantiales son tan importantes para Mahalat como sus flores. En las instalaciones termales, la temperatura del agua alcanza los 50 °C, y se le atribuyen propiedades terapéuticas debido a los diversos minerales que contiene. Estos manantiales presentan un notable interés científico, ya que forman parte de un sistema geotérmico más amplio. Las estructuras geológicas, las fallas, las fuentes de agua caliente y los extensos afloramientos de travertino constituyen importantes indicios de actividad geotérmica.

Los análisis apuntan a la existencia de un reservorio geotérmico poco profundo cuya temperatura se estima en aproximadamente 90 °C. Esta estimación corresponde al subsuelo y no a la temperatura del agua de las piscinas para visitantes, ya que en la superficie los valores son considerablemente inferiores. Los estudios sitúan la temperatura del agua entre 32 °C y 48 °C, con una media aproximada de 46 °C en cinco manantiales utilizados por los visitantes. Las diferencias entre las temperaturas publicadas se explican por las variaciones en los puntos de muestreo, las ubicaciones y los métodos empleados.

La explicación geológica se basa en la circulación de aguas subterráneas a través de rocas fracturadas, donde entran en contacto con fuentes de calor en profundidad. Las fallas y fracturas proporcionan vías por las que el agua circula, se calienta y vuelve a emerger en la superficie. La región carece de rocas volcánicas recientes, y se ha planteado que la desintegración radiactiva en extensas formaciones graníticas podría constituir una fuente de calor. Los estudios publicados describen estas aguas como de tipo sulfatado ácido, mientras que otras fuentes señalan la presencia de componentes de calcio y sulfato.

Durante generaciones, los visitantes han asociado los baños en aguas termales con el alivio de la tensión muscular, la rigidez y el malestar general, una práctica que forma parte importante de la tradición de turismo de bienestar de la región. No obstante, es necesario distinguir entre el uso tradicional y los testimonios de los visitantes, por un lado, y las pruebas clínicas, por otro. La presencia de minerales no demuestra que estos baños puedan curar enfermedades reumáticas, renales, hepáticas, cutáneas u otras afecciones. Las personas con problemas de salud, enfermedades cardiovasculares, preocupaciones relacionadas con el embarazo o sensibilidad al calor deben consultar con un profesional sanitario antes de bañarse en piscinas a temperaturas elevadas.

Las aguas termales de Mahalat se comprenden mejor como una combinación de patrimonio geotérmico, baños recreativos y cultura tradicional del bienestar. Cantera de travertino cerca de Mahalat El travertino y el paisaje de la industria extractiva de piedra El mismo contexto geológico que explica la presencia de las aguas termales de Mahalat sustenta también su industria de la piedra de construcción. La región es conocida por sus yacimientos de travertino, una roca carbonatada que se forma cuando el agua rica en minerales deposita carbonato de calcio. Cuando las aguas subterráneas alcanzan la superficie y experimentan cambios de temperatura o pierden dióxido de carbono disuelto, los minerales precipitan y se acumulan gradualmente.

Con el tiempo, estos depósitos pueden dar lugar a grandes formaciones rocosas susceptibles de ser extraídas en canteras y transformadas para su uso en la construcción. El travertino es muy apreciado en arquitectura por sus variaciones cromáticas, sus texturas naturales y su facilidad para ser cortado en losas y bloques. Según las condiciones de formación y los métodos de procesamiento, la piedra puede presentar vetas, poros y patrones distintivos. Estas características han convertido al travertino en un material importante para fachadas, pavimentos y superficies decorativas, tanto en Irán como en los mercados internacionales.

Mahalat y la cercana Nimvar son importantes centros de la industria de la piedra, pues conectan las zonas de extracción con las instalaciones de corte y procesamiento. Un estudio de campo examinó 29 canteras de travertino y 18 unidades de corte y procesamiento de piedra en la región, donde se utilizaban ampliamente modernos métodos de corte con hilo diamantado. La industria de la piedra contribuye al empleo local mediante actividades de extracción, corte, acabado, transporte, mantenimiento de maquinaria y comercialización. Asimismo, las ferias comerciales especializadas en piedra han ofrecido espacios para presentar distintas variedades y fomentar las relaciones comerciales.

Sin embargo, los beneficios económicos de la extracción deben evaluarse junto con sus repercusiones ambientales, ya que la actividad de las canteras puede alterar el aspecto de las laderas, generar residuos rocosos y polvo, y ejercer presión sobre los terrenos y los sistemas hídricos circundantes. Los medios de comunicación locales han expresado preocupación por los posibles efectos de las explotaciones mineras cercanas sobre el caudal de las aguas termales, al tiempo que han documentado discrepancias sobre la manera en que debería regularse la actividad extractiva. Invernaderos en Mahalat Descubrir Mahalat como visitante Una visita a Mahalat permite combinar distintas experiencias en lugar de centrarse en una sola atracción. Sar Cheshmeh constituye un punto de partida natural para explorar la relación de la localidad con el agua, mientras que la zona de aguas termales, al noreste, ofrece un entorno diferente, centrado en las aguas geotérmicas y las instalaciones de baño.

Los visitantes interesados en la horticultura pueden descubrir la identidad de la localidad como centro de cultivo de flores, mientras que quienes sienten curiosidad por la geología encontrarán igualmente reveladores los paisajes de la industria de la piedra y las exposiciones locales. Los alrededores también ofrecen la posibilidad de visitar lugares históricos como Jurheh. Dado que estas atracciones se encuentran dispersas por la región, conviene comprobar las distancias, el estado de las carreteras y las condiciones de acceso antes de desplazarse, ya que los invernaderos comerciales y las canteras en funcionamiento son lugares de trabajo y no necesariamente espacios abiertos al turismo. La época del año también es importante, pues el festival de las flores se celebra tradicionalmente a finales del verano.

Las excursiones de un día resultan muy útiles para aliviar el estrés y la ansiedad derivados de la vida en las grandes ciudades. Bañarse en agua caliente ayuda a reducir el estrés y favorece la relajación. También se le atribuyen efectos desintoxicantes y una reducción del riesgo de enfermedades infecciosas. Asimismo, flotar en aguas minerales dos horas antes de acostarse puede favorecer un sueño nocturno de mayor calidad.

Los baños termales ayudan a aliviar el dolor articular al reducir la presión sobre los músculos y los huesos. Además, se afirma que quienes los utilizan con regularidad tienen menos probabilidades de desarrollar artritis. También se atribuye a estas instalaciones la capacidad de reducir la presión arterial, por lo que se recomiendan a las personas que padecen hipertensión. Los viajeros también deben tener en cuenta algunas consideraciones prácticas relacionadas con la salud, ya que durante la temporada de cultivo pueden sufrir reacciones alérgicas al polen de las flores.

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