El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció el miércoles 21 de octubre la muerte de Ricardo Trigos Peñaranda, alias Resorte , a quien identificó como cabecilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Según su mensaje, el fallecimiento se produjo durante un operativo de las fuerzas de seguridad en el municipio de Chinácota, en Norte de Santander. De la Espriella acompañó el anuncio en redes sociales con una imagen de cuatro agentes de las fuerzas de seguridad junto a una bolsa en la que, según el texto original, supuestamente estaría el cadáver de Trigos Peñaranda. El presidente lo describió como un «peligroso delincuente» y lo señaló como cabecilla financiero del frente de guerra urbano Reynaldo Ardila Gómez del ELN.
El papel atribuido a Ricardo Trigos Peñaranda En su publicación, el mandatario colombiano atribuyó a Resorte la coordinación de delitos en Cúcuta y su área metropolitana. «Era responsable de coordinar extorsiones, secuestros, homicidios y actividades relacionadas con el narcotráfico en Cúcuta y su área metropolitana. Registraba antecedentes por secuestro extorsivo, concierto para delinquir, tráfico de armas y homicidio», afirmó. La información sobre esas responsabilidades y antecedentes corresponde a lo señalado por De la Espriella. El anuncio vincula a Trigos Peñaranda con el frente urbano Reynaldo Ardila Gómez, aunque el texto no aporta más detalles sobre el operativo ni sobre las circunstancias de la muerte.
El anuncio sobre el impacto en el ELN De la Espriella calificó el resultado del operativo como un «duro golpe» y sostuvo que afecta «directamente las finanzas criminales y la capacidad logística del ELN». La guerrilla es descrita en el anuncio como una de las organizaciones armadas más antiguas de Colombia. El presidente indicó que el ELN está presente en unos 170 municipios, repartidos en alrededor de una veintena de departamentos. El texto no concreta cuáles son esos municipios ni ofrece más información sobre la operación realizada en Chinácota.
En el mismo mensaje, De la Espriella dirigió una advertencia a los grupos armados: «Que les quede claro a todos los grupos narcoterroristas: en Colombia no habrá un solo rincón donde puedan sentirse seguros para delinquir. Los perseguiremos con toda la fuerza legítima y la contundencia del Estado hasta desmantelar sus estructuras criminales».