EE.UU. arrastra a vecino de Irán a una apuesta peligrosa

EE.UU. arrastra a vecino de Irán a una apuesta peligrosa

Irak cerró este 21 de octubre el paso fronterizo de Al Shib con Irán con el fin de revisar la seguridad e instalar equipos de detección para detener el contrabando de materiales prohibidos, informa Reuters. La medida rige "hasta nuevo aviso", es decir, por tiempo indefinido. El país dio este paso bajo presión estadounidense, y la decisión entraña riesgos para el Gobierno iraquí, que tradicionalmente intenta mantener un difícil equilibrio. Un paso arriesgado Según la agencia de noticias, la decisión la tomó Bagdad.

De acuerdo con AFP , EE.UU. presiona a Irak para que cierre más pasos fronterizos y así estrechar el cerco sobre Teherán . EE.UU. se fue de Irak, pero podría seguir bombardeándolo Al Shib une la provincia iraquí de Maysán con la iraní de Juzestán. Irak es un socio clave para las exportaciones no energéticas de Teherán . Mientras Ormuz siga cerrado, la frontera terrestre con Irak es uno de los principales canales de la nación persa para acceder a bienes y dinero .

El año pasado, las exportaciones iraníes a Irak sumaron 11.900 millones de dólares . No es la primera vez que Bagdad cierra este paso. El 12 de septiembre clausuró temporalmente tres pasos fronterizos con Irán , entre ellos Al Shib, después de que drones atacaran el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita. Riad afirmó que los aparatos habían despegado desde territorio iraquí.

El primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, y el mandatario estadounidense, Donald Trump Andrew Harnik / Gettyimages.ru La presión sobre Irak marca una nueva etapa en el intento de arrancar concesiones a Teherán por la vía económica . El 8 de septiembre, el Departamento del Tesoro de EE.UU. sancionó a 36 objetivos vinculados a la aviación iraní , entre ellos 27 aerolíneas. Según medios iraquíes , el enviado especial de Trump para Irak, Tom Barrack, señaló que el cierre de fronteras forma parte de la política de presión de EE.UU. sobre Irán. El primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, protestó contra la decisión, "teniendo en cuenta el tránsito de millones de visitantes entre los dos países", asegurando que no quieren verse arrastrados a la guerra contra la República Islámica .

Suma cero en Bagdad Irak intenta tradicionalmente mantener el equilibrio en sus relaciones con Washington y Teherán, dados los estrechos lazos de las autoridades iraníes con las milicias chiitas armadas del país. El estrecho de Ormuz, por el que Irak exportaba antes la gran mayoría de su petróleo, sigue cerrado en buena medida. Los ingresos petroleros, que suponen cerca del 90 % del presupuesto estatal, han caído en torno a dos tercios desde el inicio de la guerra, y Bagdad tiene dificultades para pagar los salarios de los funcionarios . OPINIÓN EE.UU. se retira de Irak, pero mantiene el control de sus ingresos petroleros: ¿'soberanía fake' y/o 'balcanización' a la vista?

Las autoridades iraquíes también pretenden desarmar a las milicias , pero la palanca sigue en manos de Teherán. Para EE.UU., estas milicias son una prolongación armada del poder iraní que hay que eliminar, someter al Estado o privar de una autonomía significativa. Para el primer ministro iraquí, que llegó al poder hace apenas unos meses, la situación plantea un problema especialmente complejo. " Su éxito depende de si puede satisfacer a tres actores que exigen resultados mutuamente excluyentes . Es un juego de suma cero: cada concesión que haga corre el riesgo de alejar a uno de los tres pilares de su precario apoyo", señaló la experta en Oriente Medio Tanya Goudsouzian .

En julio, Al Zaidi intentó ejercer de mediador. Según reportó The New York Times , citando a funcionarios iraníes e iraquíes, Trump le encargó transmitir a Teherán una propuesta de alto el fuego tras reunirse con él en la Casa Blanca, pero Irán la rechazó. Un funcionario persa explicó que su nación no tenía interés en una tregua temporal mientras no se resolviera la cuestión del control del estrecho de Ormuz. El canciller Abbas Araghchi fue más allá y sostuvo que entre Teherán y Washington ya sobraban intermediarios , porque, a su juicio, el problema no estaba en hacer llegar los mensajes, sino en la postura de EE.UU.

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