España está cada vez más cerca de conseguir algo que hasta hace pocos años parecía reservado a un pequeño grupo de potencias espaciales: disponer de un cohete privado propio capaz de poner satélites en órbita. El protagonista es Miura 5, el lanzador desarrollado por la empresa española PLD Space , que acaba de entrar en una etapa especialmente delicada. Ya no basta con demostrar que sus motores, estructuras y sistemas electrónicos funcionan por separado. Ahora deben hacerlo todos juntos.
La compañía, con sede en Elche, confirmó el 19 de octubre de 2026 que ha fabricado las tres primeras unidades del cohete y que comienza los ensayos integrados previos a su vuelo inaugural, previsto para el primer semestre de 2027 . El lanzamiento tendrá lugar desde el Puerto Espacial Europeo de Kourou, en la Guayana Francesa. Pero antes habrá que superar una serie de pruebas capaces de revelar problemas que no siempre aparecen cuando cada componente se examina individualmente. El cohete Miura 5 ya tiene tres unidades fabricadas, pero solo una está destinada a llegar al espacio PLD Space ha fabricado tres unidades de su cohete orbital Miura 5: dos destinadas a ensayos y una tercera que será preparada para volar. © PLD Space.
La estrategia de PLD Space consiste en desarrollar varios vehículos simultáneamente para acelerar las pruebas sin comprometer el modelo que acabará volando. De las tres unidades construidas, dos son modelos de calificación y se utilizarán para someter distintos sistemas a condiciones extremas. La tercera es el primer vehículo de vuelo, que todavía se encuentra en proceso de integración. Uno de los avances más importantes está en la segunda etapa del cohete, que ya reúne su estructura, aviónica, alimentación, control y propulsión.
Se encuentra instalada verticalmente en las instalaciones de Teruel, donde comenzará una campaña de ensayos para comprobar cómo interactúan sus componentes. Según el comunicado oficial de PLD Space , las próximas pruebas incluirán una carga completa de propelentes, conocida como Wet Dress Rehearsal, y un encendido estático. La primera permitirá comprobar cómo responde el vehículo durante una operación semejante a la preparación real de un lanzamiento. La segunda pondrá a prueba la propulsión con el cohete inmovilizado.
La empresa también completó las pruebas de separación entre etapas, un procedimiento crucial que debe ejecutarse en el momento preciso durante el ascenso. Cualquier fallo en esa secuencia podría comprometer la misión incluso si los motores funcionan correctamente. Siete motores completos y miles de componentes: España está construyendo algo más que un cohete PLD Space prepara su complejo de lanzamiento en Kourou, Guayana Francesa, desde donde está previsto que despegue el Miura 5. © PLD Space. La preparación del Miura 5 también implica desarrollar una capacidad industrial que permita fabricar lanzadores de forma recurrente, y no solamente completar un vuelo experimental.
PLD Space asegura haber fabricado e integrado siete motores completos de la familia Teprel-C. El proceso también incluye 35 cámaras de combustión, 40 generadores de gas y 15 turbobombas, componentes fundamentales para alimentar los motores con los propelentes necesarios. A esto se suman 13 tanques completos y la totalidad de la aviónica prevista para el vehículo de vuelo. De hecho, la compañía dispone de conjuntos electrónicos suficientes para cuatro cohetes, aunque eso no significa que todos estén terminados o preparados para despegar.
La información técnica publicada por PLD Space detalla que sus instalaciones industriales ocupan 17.000 metros cuadrados en Elche y que el centro de pruebas de Teruel dispone de diez bancos de ensayo. Entre ellos figura una infraestructura de 10,2 metros de altura preparada para ensayar segundas etapas completas. La dimensión industrial también alcanza a cientos de empresas proveedoras. Según PLD Space , el programa ha movilizado 42,7 millones de euros entre 493 proveedores nacionales y ha generado actividad vinculada a más de 1.000 puestos de trabajo.
La meta es disponer de una infraestructura capaz de fabricar, probar y lanzar cohetes de manera continuada. Y ahí aparece el siguiente gran obstáculo: preparar el lugar desde donde deberán despegar. El último desafío del Miura 5 está a miles de kilómetros de España El lanzamiento no se realizará desde territorio español, sino desde el Centro Espacial de Guayana, en Kourou, un puerto espacial europeo situado cerca del ecuador. Esta ubicación resulta especialmente favorable para determinadas misiones orbitales porque permite aprovechar la velocidad de rotación de la Tierra.
Las instalaciones de PLD Space en Kourou todavía están en construcción. La empresa ha recibido alrededor de 60 contenedores de equipamiento y trabaja junto a la agencia espacial francesa CNES en los procedimientos necesarios para realizar operaciones seguras. Mientras tanto, los ingenieros están ensayando en España los mecanismos que levantarán el cohete, lo mantendrán sujeto durante el encendido y lo conectarán a los sistemas eléctricos y de suministro de combustible antes del despegue. La intención es detectar posibles errores antes de transportar el hardware definitivo a la Guayana Francesa.
La compañía había planteado anteriormente realizar el primer vuelo en 2026, pero el calendario se ha desplazado al primer semestre de 2027. Por ahora, esa fecha continúa siendo un objetivo y dependerá de los resultados de las pruebas y de la preparación del complejo de lanzamiento. El Miura 5 representa una apuesta industrial importante para España, aunque todavía no ha demostrado su capacidad orbital. El antecedente más cercano es Miura 1, el cohete suborbital que PLD Space lanzó en octubre de 2023 y que sirvió para validar parte de las tecnologías y operaciones de la compañía.
El próximo desafío será mucho más exigente. Si el vuelo inaugural de 2027 tiene éxito, España contará con una nueva vía comercial de acceso al espacio desarrollada por su industria privada. Y si las pruebas revelan problemas, los ingenieros tendrán que resolverlos antes de que Miura 5 pueda comenzar a transportar satélites de forma recurrente.