¿Hay una relación entre los sueños y los videojuegos? Una pregunta así puede dar lugar a múltiples debates sobre narrativas emergentes, efectos visuales que simulan lo onírico y experiencias que dejan tras de sí la sensación de que el jugador se ha sumergido en un mundo completamente diferente. Algunos de los grandes creativos de la industria también han estado reflexionando sobre esta cuestión y hasta han encontrado vínculos muy claros entre el desarrollo de aventuras digitales y los lugares a los que vamos cuando dormimos. Y este es el caso de Fumito Ueda, quien gusta de incluir los elementos "más realistas" del sueño en sus proyectos para transmitir una impresión única al usuario.
Ueda, quien ha dejado su impronta en el sector con grandes joyas como ICO, Shadow of the Colossus o The Last Guardian, reflexionó sobre el particular lazo que une los sueños con los videojuegos en una entrevista concedida a La Vanguardia allá por 2018 en el marco del evento Fun & Serious de Bilbao, donde al creativo le fue entregado el Premio Honorífico por su aportación artística a la industria. En la charla, el profesional expresaba su interés en el mundo onírico señalando un fenómeno que todos hemos vivido alguna vez: "Cuando uno es consciente de que está viendo un sueño, no está pensando que eso es un sueño, sino que ese es un momento real". "Ese es, quizá, el aspecto del sueño que más me interesa. Aquellos elementos del sueño que sean los más realistas posibles son aquellos que sí me gusta ver reflejados en los videojuegos que creo", continuaba el padre de ICO en la entrevista. Desde luego, es difícil imaginar que la esquiva e inmaterial esencia de los sueños pueda utilizarse como un recurso digital para el desarrollo de un videojuego, pero Ueda observa la relación entre ambos conceptos no por su significado y forma, sino por la huella que deja en el corazón y memoria de las personas. "Si uno es consciente de lo que está soñando, esto puede llegar a provocarle un gran impacto, puede parecerle real", continuaba Ueda en la conversación. "Aplicado a los videojuegos, aunque no estemos ante un título con un gran argumento, sí que creo que su creador puede llegar a impactar emocionalmente al jugador".
Básicamente, y siguiendo con las explicaciones del creativo nipón, un jugador puede emocionarse cuando siente que los acontecimientos de un videojuego son reales; incluso si el título en cuestión no tiene una trama muy compleja. "El hecho de que en mis juegos los personajes se junten o se separen es algo que no difiere demasiado de lo que podríamos experimentar en otras circunstancias. El hecho de que parezca tan real es lo que, quizá, provoque esa intensa emoción para la persona que afronta el juego". Un efecto que se construye "pieza a pieza" Ahora bien, ¿cómo se puede conseguir un efecto de tales características, teniendo en cuenta las enormes diferencias que separan el mundo de los sueños del mundo de los videojuegos? Ueda defiende que esta sensación de realidad en sus proyectos "se consigue a través de un proceso de construcción pieza a pieza, es decir, hay que eliminar todos aquellos elementos que no puedan parecer reales, de manera que podamos hacer sentir al jugador que lo que está viendo, presenciando y experimentando es completamente real".
No es una tarea sencilla, pues Ueda señala que esa apariencia de realidad es difícil de ver al principio del proceso creativo. Sin embargo, eso es precisamente lo que convierte al videojuego en algo más que un mero producto de entretenimiento: "Pasa lo mismo cuando creamos una obra artística, hay un momento en el que esa obra comienza a tomar forma. Ese es el momento en que eso que estamos creando adquiere ese efecto de realidad". Y muchos coincidirán en que Ueda ha logrado su objetivo en sus videojuegos, pues las obras que ha firmado a lo largo de su carrera han dejado un recuerdo imborrable en muchos jugadores; como sueños que se sintieron increíblemente reales.