La fundación de la primera dama de la nación, Fundación Colombia Luz y Sonrisas, fue seleccionada por el mismo presidente de la República para manejar las donaciones de empresas privadas y gobiernos internacionales para las víctimas del terremoto ocurrido en el sur del país, al parecer las cuentas que da la señora no están claras. Se denuncia igualmente que los dineros no han sido puestos a disposición con eficacia como se debe hacer para los afectados por el sismo. No se entiende cómo se le da tanta responsabilidad a una fundación que tan solo fue creada hace menos de 3 meses. A las entidades encargadas del estado y a los equipos de investigación de los medios de comunicación, parece habérsele olvidado hacer sus funciones de fiscalizar e investigar estos procesos, ya que no se oye ni una sola investigación de estos dineros, al contrario que si lo hacían insistentemente en el gobierno pasado.
Álvaro Altamiranda, Bogotá. mep/hnb