Guatemala atraviesa una etapa oscura, de incertidumbre y miedo ante una ola de sucesos que enlutan al país. El asesinato de Juan Francisco Solórzano Foppa desnuda la impunidad que impera a sus anchas, la complicidad del poder ante el crimen organizado y la fragilidad de los guatemaltecos que valientemente denuncian a las mafias que tienen de rodillas al pueblo, en un día lluvioso fue despedido quien fue por mucho, una de las voces más incomodas para el crimen. En un país donde se utiliza el aparato estatal para perseguir a quienes alzan la voz y donde es más fácil asesinar a un líder social que enfrentar el cáncer del crimen en todas sus manifestaciones aún queda la solidaridad y la esperanza. El 20 de octubre de cada año salen a las calles miles de sindicalistas, trabajadores, organizaciones y colectivos que exigen mejoras a las condiciones de vida de los guatemaltecos y salir de un sistema capitalista que oprime al pueblo.
Miguel Salay, Ciudad de Guatemala. msr/tmv