Pedro Pestana, fundador de la tecnológica gallega Marosa, especializada en automatizar registros fiscales de empresas globales, vendió la semana pasada su compañía a la multinacional holandesa Wolters Kluwer por 112 millones de euros, casi 126 millones de dólares, y decidió retribuir parte del dinero para gratificar a los 120 trabajadores de la firma con un total de 4,5 millones de euros , unos cinco millones de dólares, que fueron cargados a su cuenta. De acuerdo con un reportaje del medio local La Voz de Galicia , Pestana tenía la idea de distribuir un millón de euros en cantidades iguales para cada trabajador , pero tras la asesoría de la persona responsable de recursos humanos se tomó "la decisión última" de entregar una cifra diferente a cada empleado "en función de los años trabajados". Jefa china regala BMW a sus empleados por esta razón Tras formalizar la venta en sus oficinas en Vigo, Pestana llamó a sus trabajadores uno por uno, por orden de antigüedad, para explicarles personalmente y con detalle el cambio de manos de Marosa e informarles de la proporción que les correspondía del reparto monetario. "Era algo que quería hacer, seguro. No tuve dudas.
Lo merecían ", dijo. El reparto, sin embargo, no marcó exclusiones entre los más veteranos y las incorporaciones recientes. De hecho, un empleado contratado el día anterior fue incluido en la transacción, debido a que el empresario garantizó una suma mínima para cada integrante del equipo en Vigo. La venta, además, impuso como condición prioritaria la continuidad de toda la plantilla y del propio Pestana en la nueva estructura corporativa, desde donde pretende inspirar a otros líderes empresariales a compartir ganancias con sus trabajadores para premiar el esfuerzo colectivo.