9 de Dey, escudo antiaéreo de corto alcance de Irán para proteger su arsenal de misiles frente a amenazas avanzadas

9 de Dey, escudo antiaéreo de corto alcance de Irán para proteger su arsenal de misiles frente a amenazas avanzadas

Por: Arman Shariati El sistema Nohe Dey (9 de Dey) es un sistema iraní de defensa antiaérea de corto alcance diseñado para proteger las infraestructuras de misiles frente a drones, misiles de crucero y municiones de precisión. Sus sucesivas variantes buscan reforzar las capacidades de defensa inmediata. La Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) es conocida, sobre todo, por sus misiles balísticos de primer nivel y sus avanzadas plataformas de drones, cuya eficacia ha quedado demostrada en las dos guerras impuestas desde junio del año pasado. No sin motivo, esta fuerza concentra una parte considerable de las capacidades estratégicas y tácticas ofensivas de Irán.

Sus fuerzas de misiles, su extensa red de complejos subterráneos de lanzamiento y su familia de drones Shahed se han convertido en elementos distintivos del rápido desarrollo de la potencia militar iraní. La defensa antiaérea, sin embargo, es responsabilidad principalmente de la Fuerza de Defensa Antiaérea del Ejército iraní, que opera sistemas de largo alcance como el Bavar-373, el S-300PMU-2 y diversas versiones de la familia de misiles Sayyad. La Fuerza Aeroespacial del CGRI desempeña una función más especializada, pero igualmente importante: proteger algunos de los activos militares más sensibles de Irán, en particular sus complejos de misiles y sus instalaciones subterráneas de lanzamiento. Para cumplir esta misión, dispone de varios de los sistemas de defensa antiaérea de corto y medio alcance más avanzados del país.

Uno de los principales sistemas de su arsenal es el 9 de Dey, un sistema de misiles superficie-aire de corto alcance integrado en la familia más amplia del Sevome Jordad (3 de Jordad). Este último se ha consolidado durante la última década como uno de los sistemas de defensa antiaérea de desarrollo nacional más eficaces de Irán en términos operativos. Ocho contenedores de misiles 9 de Dey montados en una plataforma lanzadora del mismo tipo. Un vehículo lanzador, erector y radar (TELAR) del sistema 3 de Jordad armado con tres misiles Taer.

Origen y presentación pública El sistema de misiles 9 de Dey se presentó públicamente por primera vez en 2019, durante la exposición de defensa Eqtedar-40 (Poderío-40), organizada con motivo del 40.º aniversario de la Revolución Islámica. Su presentación oficial tuvo lugar en 2021, cuando se confirmó su función dentro de la arquitectura de defensa antiaérea por capas del sistema 3 de Jordad. El nombre 9 de Dey hace referencia a una fecha del calendario solar iraní asociada a una movilización multitudinaria de apoyo a la República Islámica en 2009, en respuesta a lo que las autoridades iraníes describieron como conspiraciones externas hostiles. El CGRI recurre con frecuencia a fechas de especial relevancia política e histórica para bautizar sus principales sistemas militares.

Características técnicas: primera generación La primera versión de producción del 9 de Dey incorpora dos variantes de misiles diseñadas para interceptar amenazas de corto alcance y vuelo a baja altitud, frente a las cuales los misiles de la serie Taer, de mayor tamaño y empleados por el sistema 3 de Jordad, resultan menos adecuados. Misil 1: guiado inercial y radar semiactivo Alcance máximo de interceptación: 20 km Altitud de interceptación: 10 km Velocidad máxima: 1300 m/s Peso total: 250 kg Carga explosiva: 50 kg Misil 2: guiado por comandos Alcance y velocidad: idénticos a los del primer misil Peso total: 240 kg Carga explosiva: 30 kg Dado que ambas variantes del 9 de Dey son considerablemente más pequeñas que los interceptores Taer-2 y Taer-3 empleados por el vehículo lanzador, erector y radar (TELAR) del sistema 3 de Jordad, la configuración original permite transportar ocho misiles 9 de Dey por lanzador. El sistema está diseñado para contrarrestar misiles de crucero, vehículos aéreos no tripulados (VANT) y bombas planeadoras. Constituye la capa más interna de la arquitectura defensiva del 3 de Jordad y complementa las capacidades de mayor alcance de los misiles Taer-3, con un alcance de 200 km, y Taer-2, con un alcance de 105 km.

A nivel de batallón, la configuración original del 9 de Dey proporciona 96 misiles listos para el lanzamiento y permite atacar hasta 32 objetivos simultáneamente mediante sus distintas baterías, cada una de las cuales puede gestionar hasta ocho enfrentamientos al mismo tiempo. Esta capacidad podría dificultar que un adversario saturase el sistema mediante ataques coordinados con misiles de crucero, VANT y municiones planeadoras. Configuración original del Nohe Dey, con ocho contenedores, instalada en un vehículo lanzador, erector y radar (TELAR) del sistema 3 de Jordad. Las dimensiones compactas de los misiles permiten una capacidad de munición muy superior a la de los interceptores de mayor tamaño de la serie Taer, optimizada para hacer frente a ataques de saturación con drones y misiles de crucero.

Primer despliegue operativo Durante unas maniobras militares celebradas en 2023, el sistema 9 de Dey realizó su primer despliegue operativo documentado. Se emplearon misiles guiados por comandos para atacar e interceptar con éxito los objetivos aéreos designados. Las maniobras demostraron la integración del sistema en la arquitectura del 3 de Jordad y ofrecieron la oportunidad de evaluar su función operativa. Segunda generación: ampliación de la familia de misiles y nueva configuración del TELAR Durante una visita del difunto líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, a una exposición de la Fuerza Aeroespacial del CGRI, se presentó una nueva generación del sistema 3 de Jordad junto con un lanzador 9 de Dey modernizado y una nueva gama de misiles.

El vehículo lanzador, erector y radar (TELAR) de segunda generación abandonó la configuración original de ocho contenedores y adoptó otra con seis contenedores de mayor tamaño. Aunque este cambio parecía reducir el número de misiles listos para el lanzamiento, también apunta a una ampliación más ambiciosa de las capacidades del sistema. Cabe destacar que la sección transversal de los contenedores pasó de tener una forma cuadrada a otra rectangular, lo que sugiere un rediseño destinado a alojar misiles de mayor diámetro o longitud y, posiblemente, sistemas de guiado más avanzados. Cinco variantes de la familia 9 de Dey expuestas en una muestra de la Fuerza Aeroespacial del CGRI.

La imagen ilustra la evolución del sistema: de un interceptor especializado en defensa inmediata a una familia polivalente capaz de incorporar guiado terminal pasivo, atacar VANT a muy corta distancia y, posiblemente, integrar variantes con mayores capacidades de resistencia a las contramedidas electrónicas. Junto al TELAR modernizado de seis contenedores se exhibieron cinco variantes diferentes de misiles de la familia 9 de Dey, lo que refleja una considerable ampliación de sus capacidades: 1. Variante miniaturizada de corto alcance El misil más pequeño de la familia presenta una reducción considerable tanto de longitud como de diámetro. Sus dimensiones sugieren que podrían alojarse cuatro unidades en un único contenedor lanzador.

Además de sus posibles aplicaciones en sistemas navales de lanzamiento vertical, esta variante está optimizada para interceptar VANT a muy corta distancia y a baja altitud. Esta configuración podría incrementar sustancialmente el número de misiles disponibles para cada batería, mejorando su capacidad para contrarrestar amenazas aéreas modernas de bajo coste. 2. Variante con guiado por infrarrojos de imagen (IIR) Uno de los avances más significativos es la incorporación de un buscador infrarrojo de imagen (IIR). Este sistema permite lanzar el misil hacia una zona en la que se encuentra el objetivo para que, durante la fase terminal, lo detecte y ataque de forma autónoma.

De este modo, disminuye su dependencia del radar terrestre para seguir el blanco. Esta capacidad resultaría especialmente valiosa en entornos electromagnéticos hostiles, donde las emisiones de radar pueden delatar las posiciones de defensa antiaérea y exponerlas a ataques con misiles antirradiación. Estos misiles también incorporan espoletas de proximidad, que permiten detonar la carga explosiva cuando el proyectil pasa a una distancia suficientemente reducida del objetivo. De esta forma, dispersan fragmentos en sus inmediaciones sin necesidad de un impacto directo. 3.

Variante con una sección de guiado alargada Esta variante se distingue por una sección de guiado y control notablemente más larga que la observada en otros misiles de la familia. También presenta diferencias aparentes en la ubicación de las espoletas de proximidad. La longitud adicional podría indicar una arquitectura de guiado diferente, posiblemente basada en un buscador de radar activo, un sistema de guiado multimodal o capacidades mejoradas de protección frente a contramedidas electrónicas (ECCM). No obstante, Irán no ha confirmado públicamente qué sistema de guiado incorpora esta variante ni ha explicado la finalidad de las modificaciones introducidas.

Por tanto, estas posibilidades siguen siendo hipótesis. Función operativa: el escudo protector de las fuerzas de misiles La importancia operativa del 9 de Dey va más allá de su función en la defensa antiaérea convencional. Para comprender su posible relevancia, es necesario examinarlo en el contexto de las estrategias iraníes para operar y proteger sus fuerzas de misiles. Los complejos subterráneos de lanzamiento del CGRI, conocidos habitualmente como «ciudades de misiles», están diseñados para resistir ataques mediante infraestructuras reforzadas, ocultación y dispersión.

Sin embargo, los lanzadores móviles pueden quedar más expuestos cuando salen de estas instalaciones, se desplazan hasta las posiciones de tiro y se preparan para efectuar el lanzamiento. Los periodos previos y posteriores al despliegue y al lanzamiento pueden constituir, por tanto, momentos de especial vulnerabilidad. Es precisamente en este contexto donde los sistemas de corto alcance como el 9 de Dey pueden proporcionar una última línea de protección a los lanzadores móviles durante su ventana operativa. Las instalaciones subterráneas iraníes incorporan sistemas de defensa antiaérea destinados a proteger los lanzadores cuando emergen de sus emplazamientos subterráneos o regresan a ellos.

Gracias a su elevada capacidad de munición y a su orientación hacia la interceptación de VANT, misiles de crucero y bombas planeadoras, el 9 de Dey resulta adecuado para desempeñar una función defensiva a corta distancia. Desplegado en torno a las zonas de operación de los lanzadores, el sistema establece un perímetro de protección frente a amenazas aéreas durante el ciclo de lanzamiento. Sin embargo, no se ha podido determinar de manera independiente hasta qué punto se emplea efectivamente con esta finalidad. Gran cantidad de misiles 9 de Dey almacenados en una instalación subterránea no identificada del CGRI.

Gran cantidad de misiles 9 de Dey almacenados en una instalación subterránea no identificada del CGRI. Historial de combate: la guerra de los 12 días y la guerra de los 40 días La guerra impuesta de los 12 días, en junio del año pasado, y la posterior guerra impuesta de los 40 días, iniciada en febrero de este año, sometieron a la arquitectura de defensa antiaérea iraní a una intensa presión operativa. La agresión aérea israelí y estadounidense incluyó aeronaves avanzadas, operaciones de ataque de largo alcance, municiones guiadas de precisión e intentos de neutralizar o destruir las defensas antiaéreas iraníes, mediante operaciones conocidas como SEAD/DEAD ( supresión y destrucción de las defensas aéreas enemigas ). En conjunto, estas capacidades plantearon un desafío considerable a la capacidad de Irán para proteger sus infraestructuras militares y mantener operativas sus fuerzas de misiles.

Irán continuó lanzando misiles contra objetivos adversarios durante periodos de intensa presión aérea. Esto demuestra que sus fuerzas de misiles conservaron su capacidad operativa pese a la agresión enemiga. Sin embargo, la continuidad de los lanzamientos no basta, por sí sola, para determinar la eficacia de la red de defensa antiaérea iraní ni el grado de protección proporcionado por cada sistema. Para evaluar esa eficacia es necesario disponer de información sobre la supervivencia de los lanzadores, los daños sufridos por las instalaciones, el ritmo de los lanzamientos y la capacidad de las fuerzas adversarias para localizar y atacar objetivos móviles.

La contribución del 9 de Dey a la protección de las fuerzas de misiles iraníes puede analizarse desde varias perspectivas: Desgaste de los medios de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) Numerosas aeronaves no tripuladas israelíes y estadounidenses fueron derribadas durante las dos guerras impuestas, lo que evidencia la actividad de los sistemas iraníes de defensa antiaérea de corto alcance en la protección de las infraestructuras de misiles del país. Los VANT utilizados para tareas de vigilancia, reconocimiento y designación de objetivos se encuentran dentro del espectro de amenazas que el 9 de Dey está diseñado para interceptar, dependiendo de su altitud, velocidad y perfil operativo. Restos de misiles como indicio material La recuperación de restos de misiles 9 de Dey en las proximidades de los lugares donde se estrellaron drones enemigos derribados aporta indicios materiales que respaldarían la hipótesis de que el sistema participó activamente en estos enfrentamientos. Guiado pasivo en condiciones de supresión de defensas aéreas Dada la intensidad de las operaciones con misiles antirradiación y de las misiones SEAD llevadas a cabo por las fuerzas israelíes y estadounidenses durante ambas guerras, la capacidad de guiado infrarrojo pasivo de las variantes más recientes del 9 de Dey habría tenido un importante valor operativo, siempre que estas ya hubieran entrado en servicio en ese momento.

Un sistema capaz de atacar sin emitir energía de radar resulta considerablemente más difícil de localizar y neutralizar mediante operaciones de supresión electrónica y ataques contra sus sensores. La lógica operativa sugiere que estas variantes podrían haber sido desplegadas, aunque las autoridades iraníes no han confirmado públicamente su utilización en combate. Producción, inventario y potencial de exportación Irán no publica cifras sobre sus inventarios militares. Esta política deliberada de confidencialidad se aplica al conjunto de su aparato de producción militar.

No obstante, las fuentes abiertas ofrecen una base razonable para realizar una evaluación aproximada. Las imágenes de depósitos subterráneos y bases de la Fuerza Aeroespacial del CGRI han mostrado cantidades considerables de misiles 9 de Dey almacenados, lo que apunta a una cadena logística consolidada y no simplemente a un programa experimental o de producción limitada. Las imágenes de instalaciones de fabricación fechadas en 2021, contrastadas con los números de serie visibles en las secciones propulsoras de los misiles, situaban el volumen de producción de aquel momento en varios centenares de unidades anuales. En el caso de un misil de defensa antiaérea, producir varios centenares de unidades al año constituye una cifra significativa.

Sugiere la existencia de reservas operativas reales, más allá de un inventario destinado a exhibir capacidades militares, y apunta a una capacidad sostenida de despliegue en múltiples emplazamientos. Dado que la cifra correspondiente a 2021 constituye un dato de hace varios años, y teniendo en cuenta la posible ampliación de la capacidad industrial y la prioridad concedida a la producción durante los conflictos, es muy probable que el volumen anual actual sea superior. Imágenes de una línea de producción de misiles 9 de Dey que apuntan a una fabricación a gran escala ya en 2021. Imágenes de una línea de producción de misiles 9 de Dey que apuntan a una fabricación a gran escala ya en 2021.

Imágenes de una línea de producción de misiles 9 de Dey que apuntan a una fabricación a gran escala ya en 2021. La combinación de un rendimiento probado en combate, una capacidad de producción demostrada, opciones de guiado pasivo adecuadas para entornos sometidos a interferencias electrónicas y compatibilidad con sistemas de lanzamiento vertical (VLS) confiere al 9 de Dey un auténtico potencial exportador. Irán ha promocionado el sistema en exposiciones internacionales de defensa. Su historial posterior a la guerra, como sistema que habría contribuido a operar en uno de los entornos de defensa antiaérea más exigentes de los últimos años, no pasará inadvertido para los potenciales compradores que se enfrenten a amenazas similares.

El sistema 9 de Dey expuesto en la feria internacional de defensa Army 2024, celebrada en Moscú. Su experiencia de combate y su familia de misiles con distintas configuraciones le confieren un atractivo potencial en los mercados de exportación que buscan soluciones de defensa antiaérea de corto alcance organizadas en varias capas. El sistema 9 de Dey expuesto en la feria internacional de defensa Army 2024, celebrada en Moscú. Su experiencia de combate y su familia de misiles con distintas configuraciones le confieren un atractivo potencial en los mercados de exportación que buscan soluciones de defensa antiaérea de corto alcance organizadas en varias capas.

Ventaja para Irán El 9 de Dey ocupa un nicho específico y bien definido dentro del dispositivo de defensa antiaérea iraní. No es un sistema concebido para exhibir prestigio tecnológico ni una plataforma de largo alcance destinada a proyectar poder. Es un instrumento de defensa inmediata diseñado para un escenario operativo concreto: el tipo de agresión aérea más intensa que ha sufrido el territorio iraní en la historia moderna del país. La evolución de su diseño, desde una configuración inicial de ocho misiles y dos variantes hasta una familia de cinco versiones con guiado infrarrojo pasivo y compatibilidad con sistemas navales de lanzamiento vertical, refleja un programa que ha evolucionado a partir de las lecciones operativas, en lugar de permanecer limitado a sus especificaciones originales.

La transición hacia el guiado pasivo constituye el avance más significativo desde el punto de vista analítico, ya que refleja el reconocimiento doctrinal de que los conflictos futuros incluirán intensas operaciones de supresión de defensas aéreas y de que, en esas condiciones, la dependencia exclusiva del radar conlleva costes en términos de supervivencia que los buscadores pasivos pueden contribuir a reducir. La conclusión general es clara: las fuerzas de misiles iraníes sobrevivieron a dos guerras impuestas frente a adversarios que disponen de algunas de las capacidades de supresión de defensas aéreas más avanzadas del mundo. Esa supervivencia no fue fruto de la casualidad. Fue el resultado de una combinación de dispersión, fortificación, seguridad operativa y sucesivas capas de defensa antiaérea de corto alcance.

En los emplazamientos más sensibles de esa red, el 9 de Dey habría constituido probablemente la capa más interna y la última línea de protección. Texto recogido de un artículo publicado en Press TV

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