Toyota suplica a la Comisión que considere 'europeo' a Japón y otros países en el bloqueo a China

Toyota suplica a la Comisión que considere 'europeo' a Japón y otros países en el bloqueo a China

Coches Eléctricos Toyota suplica a la Comisión que considere 'europeo' a Japón y otros países en el bloqueo a China Toyota propone ampliar el futuro ‘Made in Europe’ a Japón, Reino Unido y Turquía y pide que el contenido europeo alcance progresivamente el 70%. Toyota considera que proteger la industria europea no debería significar aislarla de países estrechamente integrados en sus cadenas de suministro. Rubén Leal 22/10/2026 08:30 Actualizado a 22/10/2026 08:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora Toyota reclama que la futura Ley de Aceleración Industrial de la Unión Europea no limite sus ventajas a los vehículos ensamblados estrictamente dentro de la UE. La compañía propone sustituir la filosofía ‘Made in Europe’ (Hecho en Europa) por un enfoque ‘Made with Europe’ (Hecho con Europa) que reconozca también a socios comerciales de confianza como Japón, Reino Unido y Turquía, siempre bajo condiciones de reciprocidad. Además, plantea introducir progresivamente los requisitos de contenido local hasta alcanzar el 70% del valor del vehículo después de tres años, incluyendo ingeniería, I+D y ensamblaje final. La propuesta llega mientras Bruselas prepara la Industrial Accelerator Act (IAA), una legislación destinada a reforzar la fabricación europea y utilizar criterios de origen en ámbitos como ayudas públicas, contratación y flotas corporativas.

Toyota pide disfrutar de las ventajas como 'productor europeo'. Toyota respalda ese objetivo, pero cree que una interpretación exclusivamente comunitaria reduciría demasiado la escala disponible para competir con China y otros grandes centros mundiales de producción. Un mercado de 31 millones de coches El fabricante japonés calcula que la combinación de la Unión Europea con socios como Reino Unido, Turquía y Japón conformaría un mercado de aproximadamente 31 millones de vehículos. De hecho, Ford es el gran interesado en que Turquía y Reino Unido formen parte del acuerdo europeo, mientras que el Grupo Renault (Renault y Dacia) necesitan incluir igualmente a Turquía, e incluso a Marruecos .

Esa escala, sostiene Toyota, permitiría mantener cadenas de suministro competitivas y justificar inversiones en nuevas tecnologías, fábricas y componentes. Su planteamiento coincide parcialmente con las peticiones realizadas recientemente por otros fabricantes. Piden que no queden excluidos simplemente porque determinados vehículos completen su ensamblaje final fuera del territorio europeo. Para los fabricantes japoneses es importante contar con el beneplácito de Bruselas.

Toyota amplía ahora esa discusión incorporando también a Japón. El 70% del valor tendría que proceder de Europa y sus socios La compañía propone que los requisitos de contenido europeo se introduzcan gradualmente hasta alcanzar el 70% del valor a salida de fábrica después de tres años. Pero Toyota quiere que ese cálculo vaya más allá de contar piezas. También deberían incluirse el valor generado por ingeniería, investigación y desarrollo y ensamblaje final, porque considera que esas actividades forman parte fundamental de la aportación industrial de un automóvil.

Además, pide que los requisitos sustanciales no comiencen antes de 2030 y plantea que el porcentaje de vehículos de cada fabricante que deba cumplir las nuevas condiciones sea del 70%, en lugar del 85% que se ha manejado en las negociaciones. Japón debe ser un aliado, no como China, según lo que dice la firma japonesa. “Toyota no es un invitado en Europa” Yoshihiro Nakata, presidente y consejero delegado de Toyota Motor Europe, ha defendido la posición del fabricante con un mensaje explícito: “Toyota no es un invitado en Europa. Somos un fabricante europeo”. La compañía lleva más de seis décadas produciendo, desarrollando motores y realizando ingeniería en el continente y considera que excluir automáticamente a sus socios comerciales podría terminar perjudicando esas mismas inversiones.

La cuestión resulta especialmente importante para la industria española y europea porque las cadenas de suministro del automóvil no terminan en las fronteras de la UE. Motores, baterías, componentes y vehículos completos cruzan continuamente Reino Unido, Turquía y otros mercados asociados. La futura legislación todavía está en negociación. Pero el debate empieza a estar claro: Europa quiere proteger dónde se fabrican sus coches, mientras los fabricantes piden que esa protección reconozca también dónde se genera realmente su valor industrial.

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