Para Pablo Molina, mecánico argentino de 51 años, el sueño de tener una casa más grande era ligeramente distinto que el del resto de la población. ¿Para qué gastárselo en una mansión cuando podía montar una casa ambulante con la que irse de viaje con su familia sin renunciar a absolutamente ninguna comodidad de una casa común y corriente? En diciembre de 2025, decidió dar el primer paso. Tras haber intentado hacer lo propio con una furgoneta camperizada, al ver que la idea se les quedaba pequeña decidieron comprar un antiguo autobús escolar de 40 plazas. Un monstruo de 10 metros y medio de largo y 2,40 de ancho que, tras empezar a desmontarlo, apenas un mes después ya estaba homologado como autocaravana.
Sin embargo, la cosa sólo acaba de empezar. De autobús escolar a una casa con todas las comodidades Molina y su familia tuvieron que deshacerse de un coche para conseguir el autobús y vender un todoterreno para financiar las reformas, pero la sangría de dinero no terminó ahí. Ni mucho menos. Molina aseguraba que tuvo que meter más dinero de su bolsillo y, cuando te asomas al interior de su particular casa rodante empiezas a entender el porqué.
El palacete con ruedas tiene salón, comedor, cocina, baño con ducha, dormitorio con cama de matrimonio, agua caliente garantizada mediante las placas solares y baterías que también alimentan el resto de electrodomésticos, incluido un sistema de calefacción que la familia puede controlar desde el móvil. Hasta se han montado una antena Starlink para tener internet incluso donde no llegan las redes convencionales. Aunque desde fuera aún sigue viéndose como un autobús escolar, Molina planea seguir mejorándolo y tuneándolo hasta transformarlo en la casa sobre ruedas ideal. Lástima que, por aquello de tener que trabajar para seguir pagándola, en realidad no pueda echarse a la carretera para recorrer el mundo.
En 3DJuegos | Consiguió trabajo en Google pero no podía pagar el alquiler. Vivir en el parking parecía una buena idea