El presidente de Repsol rechaza el veto a los coches de gasolina y diésel en 2035 y pide que decidan los conductores, no Europa

El presidente de Repsol rechaza el veto a los coches de gasolina y diésel en 2035 y pide que decidan los conductores, no Europa

Coches Eléctricos El presidente de Repsol rechaza el veto a los coches de gasolina y diésel en 2035 y pide que decidan los conductores, no Europa Antonio Brufau cuestiona la prohibición europea de vender nuevos coches de combustión desde 2035 y reclama libertad para elegir tecnología. Antonio Brufau reclama que los conductores puedan elegir qué tecnología utilizar en sus próximos vehículos. Samuel Saco 26/10/2026 07:00 Actualizado a 26/10/2026 07:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora La decisión de la Unión Europea de poner fin, en la práctica, a la venta de coches nuevos de gasolina y diésel a partir de 2035 continúa provocando importantes discrepancias dentro de la industria. Uno de los últimos en pronunciarse ha sido Antonio Brufau, presidente de Repsol, que ha cuestionado abiertamente la estrategia europea y ha reclamado que sean los propios conductores quienes decidan qué vehículo quieren comprar. El directivo considera que las instituciones comunitarias cometieron un error al establecer un calendario que, a su juicio, no tuvo suficientemente en cuenta la realidad industrial del automóvil europeo. Por ello, pide revisar las restricciones previstas para 2035 y sustituirlas por una regulación que permita competir a diferentes tecnologías de propulsión.

Brufau advierte de que la regulación europea ha perjudicado las inversiones de la industria del automóvil. El presidente de Repsol pide que sean los conductores quienes elijan Brufau fue especialmente crítico con la decisión europea de establecer un objetivo de emisiones que, con la regulación actualmente prevista, impedirá comercializar con carácter general nuevos turismos de gasolina y diésel convencionales desde 2035. En su intervención, calificó aquella decisión de "gravísimo error" y pidió a las autoridades comunitarias que reconocieran sus consecuencias para la industria europea. El presidente de Repsol considera que el calendario regulatorio ha generado incertidumbre y ha perjudicado las decisiones de inversión de fabricantes y proveedores.

También defendió que las instituciones europeas deben legislar de forma pragmática y respetando la neutralidad tecnológica, en lugar de orientar la transición hacia una única solución. "Dejemos a los ciudadanos y no a funcionarios de Bruselas que sean los que elijan", afirmó Brufau, defendiendo que cada comprador pueda escoger el tipo de vehículo que mejor responda a sus necesidades de movilidad. El directivo sostiene que preservar distintas tecnologías permitiría aprovechar las capacidades industriales que Europa ha desarrollado durante décadas. Su preocupación no se limita al futuro de los motores de combustión, sino también al empleo, las inversiones y la competitividad de toda la cadena de suministro. Repsol amplía su red de recarga eléctrica como parte de su estrategia.

Brufau advierte de la ventaja que Europa ha perdido frente a China Otro de los argumentos del presidente de Repsol está relacionado con la posición internacional de la industria automovilística europea. En su opinión, la apuesta regulatoria por la electrificación ha contribuido a debilitar una de las principales fortalezas industriales del continente. Brufau considera que Europa ha renunciado parcialmente a su ventaja competitiva en los motores de combustión para favorecer una tecnología en la que China dispone de una posición especialmente relevante. También relaciona las decisiones regulatorias con la deslocalización de actividades industriales y la pérdida de determinadas inversiones.

Según el presidente de Repsol, las autoridades europeas deberían reconocer el error cometido y adoptar medidas más adaptadas a las circunstancias actuales. Sus afirmaciones representan una valoración empresarial sobre las consecuencias de la normativa, no una conclusión compartida por todos los fabricantes. El presidente de Repsol considera que Europa cometió un grave error con la prohibición prevista para 2035. El debate resulta especialmente relevante porque la Unión Europea mantiene el objetivo de reducir un 100% las emisiones de CO2 de los turismos y vehículos comerciales ligeros nuevos en 2035 respecto a los niveles de referencia.

Esta exigencia hace inviable, con carácter general, seguir comercializando nuevos modelos convencionales de combustión que emitan CO2 por el escape. Sin embargo, eso no significa que los automóviles de gasolina y diésel que ya circulan tengan que desaparecer de las carreteras en 2035. La normativa se refiere a las nuevas matriculaciones sujetas a esos objetivos, no a la prohibición de utilizar los vehículos existentes. Un plan de renovación para un parque automovilístico cada vez más antiguo Más allá de las críticas a Bruselas, Brufau defendió la necesidad de poner en marcha un plan nacional de renovación del parque automovilístico.

Su propuesta pasa por establecer ayudas estables, accesibles y previsibles para facilitar la sustitución de los vehículos más antiguos. El presidente de Repsol considera que la incertidumbre sobre las futuras restricciones y tecnologías puede estar provocando que numerosos conductores retrasen la compra de un automóvil. Esa situación contribuye, según su análisis, al envejecimiento del parque español, cuya antigüedad media se sitúa ya en torno a los 14,6 años. La propuesta defendida durante la jornada contempla que distintas tecnologías puedan contribuir a reducir las emisiones y mejorar la seguridad vial, en lugar de limitar los incentivos exclusivamente a los vehículos de cero emisiones.

En ese mismo encuentro, representantes de Faconauto y Sernauto también reclamaron medidas para acelerar la renovación del parque, destacando las dificultades económicas de muchos consumidores para acceder a vehículos más modernos. Las declaraciones de Brufau llegan cuando Europa continúa debatiendo cómo compatibilizar sus objetivos climáticos con la competitividad de los fabricantes y la capacidad económica de los compradores. Para el presidente de Repsol, la respuesta debe pasar por una regulación que permita avanzar en la descarbonización sin renunciar a las capacidades industriales existentes ni limitar la elección del consumidor. Temas Repsol Coches Eléctricos

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