Ciudad de México — El izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva frenó la ola de victorias conservadoras en América Latina tras ser electo para un cuarto mandato como presidente de Brasil e imponerse al ultraderechista Flávio Bolsonaro en una inédita remontada durante la segunda vuelta electoral. Lula, de 80 años, será presidente de Brasil por cuarta vez, luego de vencer al senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro en los comicios del domingo 25 de octubre y convertirse en el primero en la historia de Brasil en llegar a la Presidencia en la segunda vuelta después de haber perdido en la primera. Con 64,2 millones de votos, es decir, el 51,79% de los votos válidos, Lula, abanderado del Partido de los Trabajadores, fue reelegido presidente de Brasil, mientras que el candidato Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, quedó en segundo lugar con 59,8 millones de los sufragios, equivalentes al 48,21% de los votos válidos, declaró el Tribunal Superior Electoral. El triunfo de Lula puso un freno a una ola de victorias conservadoras que se han registrado en América Latina en los últimos dos años de forma paralela a la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha dejado ver sus intenciones de intervenir en la región.
El sindicalista Lula, quien gobernará durante los próximos cuatro años a la mayor economía de América Latina, detuvo la oleada de siete victorias presidenciales del ala conservadora que se han registrado en la región desde 2025. En 2025, el electorado dio un giro a la derecha en Chile con la llegada de José Antonio Kast en marzo. En mayo fue la toma de posesión Daniel Noboa para un segundo mandato en Ecuador. En Bolivia, el político Rodrigo Paz inició en noviembre su gestión presidencial y ese mismo mes resultó ganador de la elección en Honduras Nasry Asfura.
La ola conservadora siguió en 2026. En mayo, tomó posesión como presidenta de Costa Rica la politóloga Laura Fernández; en julio Keiko Fujimori juró como mandataria de Perú tras ganar la segunda vuelta de las elecciones, y en agosto el abogado, empresario y político de derecha Abelardo de la Espriella asumió en Colombia. La ola conservadora y Trump Los siete presidentes latinoamericanos de derecha que llegaron al poder en los últimos dos años se han adherido al Escudo de las Américas de Trump, una iniciativa creada en marzo de este año por Estados Unidos, que reúne a 15 países, para coordinar la lucha contra el narcotráfico y acciones económicas. Entre los firmantes del Escudo de las Américas también figuran la Argentina de Javier Milei y El Salvador de Nayib Bukele, quienes son probablemente dos de los presidentes latinos más cercanos a la administración Trump.
Durante su primer discurso tras ser declarado ganador de la elección presidencial, Lula dijo a sus simpatizantes que en estas elecciones se tuvo que hacer frente a la “injerencia procedente del exterior” a través de plataformas digitales. Asimismo, el presidente brasileño declaró que su país “no acepta ser el patio trasero de nadie”. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aliada política y económica de Lula en la región, felicitó brevemente al mandatario en su cuenta de X. “Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil”. Sheinbaum ha defendido la soberanía nacional y ha rechazado en múltiples discursos la injerencia extranjera en la vida pública del país y en las elecciones.
Ni Lula ni Sheinbaum han firmado su ingreso al Escudo de las Américas, el cual es gestionado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, a cargo de Marco Rubio, y mediante el cual se han realizado declaraciones de apoyo a los gobiernos de los países adheridos. Ver más: Flávio Bolsonaro pide anular las elecciones de Brasil tras perder ante Lula La discusión del giro a la derecha de América Latina pasa por el efecto Trump, quien ganó la presidencia de Estados Unidos en un primer mandato en 2016 y su segundo en las elecciones de 2024. Javier Aparicio, politólogo mexicano del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), apuntó que hay una lectura de que Trump está “poniendo” a presidentes en América Latina, aunque matizó que eso no se sabe a ciencia cierta, por lo que se tendrá que esperar a ver los resultados de los nuevos gobiernos. Aparicio mencionó que Estados Unidos tendrá elecciones federales en noviembre de 2026 y, aunque Trump y el Partido Republicano podrían tener un revés, este ocurriría al mismo tiempo que varios presidentes latinoamericanos se declaran amigos de Trump como un presidente guardián del continente. “Trump tiene actitudes injerencistas o imperialistas en América Latina, yo creo que es difícil negarlo, lo que no sabemos es si esos intentos o esa voluntad de Trump en realidad se traduce en votos en América Latina”, apuntó. ¿Alternancia política o voto de castigo? ¿Hay un giro a la derecha en las elecciones más recientes en América Latina?
Los resultados electorales dirían que sí, pero tal vez ahora la pregunta es si este giro debiera preocupar o si es parte de la normalidad democrática, señaló Aparicio en un webinar organizado por la Cámara de Diputados. El politólogo del CIDE planteó que la oleada de triunfos con giro a la derecha abre el debate sobre si la región está atravesando por una alternancia política o si más bien se trata de un impulso de la administración Trump o de un voto de castigo de los ciudadanos a los gobiernos de izquierda. Hace 20 años la discusión en América Latina era el giro a la izquierda con victorias importantes como fue la de Hugo Chávez en Venezuela en 2002, la primera era de Lula en Brasil en 2003 y la de Evo Morales en Bolivia en 2006. Pero ahora que varios países de la región están dando un giro a la derecha, la discusión también es si lo que ocurre debe preocupar con independencia de si llega un gobierno de derecha o de izquierda, dijo el politólogo de la institución del Estado mexicano especializada en ciencias sociales.
Es decir, el debate va más allá y cuestiona si lo que está aconteciendo implica giros al autoritarismo o al populismo con un agrandamiento de las facultades de los presidentes y una reducción de los contrapesos institucionales. “Para los académicos o los politólogos la dimensión de izquierda o derecha es fácil de comprender, pero para la gente en general eso puede ser abstracto”, refirió. “En cambio, cuando ves temas concretos como impuestos, derechos reproductivos, nacionalismo, migración o diversidad sexual, hay más votantes que simpatizan con posturas conservadoras o de derecha”. Aparicio comentó que la pregunta que surge recientemente a partir de las alternancias políticas es si son un giro a la derecha o en realidad son una oleada de voto de castigo contra los partidos en el gobierno, en general. Indicó que en los últimos 25 años ha habido 91 elecciones presidenciales con alternancia en 18 países de América Latina, lo que significa cinco alternancias políticas por país en ese periodo. Si se acota el periodo a los últimos 5 años, lo que se observa es que la mayoría de las alternancias han sido hacia la derecha, con Uruguay y Guatemala como las excepciones. ¿Por qué hubo tanta alternancia o por qué está habiendo tanto voto de castigo al partido en el gobierno?, cuestiona Aparicio.
Una posibilidad es que lo que estamos viendo en América Latina es el fruto de dos grandes shocks, primero la crisis económica de 2008-2009 y después la crisis de la pandemia y, otra posibilidad es que hay insatisfacción con los resultados de los gobiernos de izquierda y con el desempeño de los partidos de izquierda. “Hay a quien le preocupa una oleada una oleada autoritaria o populista en estos gobiernos de derecha, yo creo que, si uno ve a Javier Milei, a (Jair) Bolsonaro en su primer periodo o a Nayib Bukele, difícilmente podríamos negar que tienen fuertes tendencias autoritarias o populistas”, expuso.