Desde 1928, el recorrido promedio anual del S&P 500 muestra que el 27 de octubre suele marcar el punto más bajo de la última caída del año. A partir de allí, el índice tiende a recuperarse y avanzar hasta fines de diciembre, según un análisis de Deutsche Bank. Un informe de la entidad alemana sostiene que, una vez superado ese último retroceso, el comportamiento histórico del índice suele mostrar una tendencia ascendente hacia fin de año. Sin embargo, se trata de un patrón estadístico, no de una señal que garantice ganancias para los inversores. ¿Cómo se comporta el S&P 500 a lo largo del año?
La trayectoria promedio del S&P 500 desde 1928 muestra varios puntos de inflexión durante el calendario. El índice suele avanzar hasta alcanzar un máximo local alrededor del 18 de julio y luego registra otro pico cerca del 2 de septiembre. A partir de entonces, aparece la habitual corrección del otoño boreal, que lleva al índice a un mínimo alrededor del 30 de septiembre. Tras un rebote, se produce un último retroceso que, según el análisis de Deutsche Bank, toca fondo el 27 de octubre.
Desde ese momento, la trayectoria promedio apunta hacia arriba hasta el cierre del año. Este comportamiento es el que alimenta las expectativas de un posible repunte bursátil en los últimos meses, aunque los resultados efectivos varían de un año a otro. ¿Qué cambia en los años de elecciones de medio término? Los años de elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos presentan una dinámica diferente. Según el análisis de Deutsche Bank, el S&P 500 suele tener un comienzo de año favorable, pero alcanza su máximo promedio hacia fines de abril.
Después, el índice retrocede entre un 4% y un 5% hasta tocar un piso a comienzos de octubre, en un contexto en el que aumenta la incertidumbre política. Históricamente, el ánimo del mercado tiende a cambiar una vez superado ese mínimo. En un análisis difundido a principios de octubre, Binky Chadha y Parag Thatte, de Deutsche Bank, señalaron que el S&P 500 avanzó durante los tres meses posteriores a comienzos de octubre en 21 de los últimos 23 años de elecciones de medio término. Entre los factores que pueden contribuir a ese comportamiento se encuentran la disipación de la incertidumbre electoral y la posibilidad de que un Congreso dividido limite cambios de política económica.
Este tipo de bloqueo político suele ser bien recibido por los mercados, según el análisis citado por el banco. VER MÁS: Cuatro razones por las que el mercado puede subestimar el alza de tasas de la Fed ¿Qué significa el patrón estacional para el cierre de 2026? El desempeño de 2026 presenta algunas similitudes con el patrón histórico de los años de elecciones de medio término, aunque con movimientos más moderados. El S&P 500 cerró en un máximo histórico el 29 de mayo, con una ganancia cercana al 11% desde el inicio del año.
Casi cinco meses después, el avance acumulado era inferior al 1%, de acuerdo con el análisis de Deutsche Bank. La evolución refleja que el impulso inicial perdió fuerza durante los meses siguientes. Con las elecciones legislativas estadounidenses previstas para el 3 de noviembre, los patrones estacionales asociados a los años de medio término y al cierre del año coinciden en el calendario. Esa combinación constituye un antecedente favorable para las acciones, aunque no determina su comportamiento futuro.
Deutsche Bank advierte que los promedios históricos ocultan diferencias importantes entre períodos y que algunos años electorales de medio término registraron mercados bajistas por razones independientes de las elecciones, como ocurrió en 1962, 1974, 2002 y 2022. Por eso, la fecha del 27 de octubre puede servir como referencia para analizar el comportamiento histórico del mercado, pero no elimina los riesgos vigentes. Las preocupaciones relacionadas con Irán, la inteligencia artificial y Francia siguen formando parte del panorama que evalúan los inversores. El patrón estacional apunta a un posible repunte hacia fin de año, conocido en los mercados como rally de Santa Claus.
La historia ofrece un antecedente, pero no una garantía de que el S&P 500 vaya a repetirlo en 2026.