“Los superricos están incendiando el planeta y luego nos cobran al resto por los extintores”, según Oxfam

“Los superricos están incendiando el planeta y luego nos cobran al resto por los extintores”, según Oxfam

Bloomberg Línea — Los superricos son responsables de una parte “desproporcionada” de la contaminación por carbono en el mundo, pero las personas de a pie son las que sufren las peores consecuencias de las inundaciones, los incendios y las hambrunas resultantes, concluyó una nueva investigación de la ONG Oxfam revelada este martes. “La crisis climática se suele describir como un reto común para la humanidad. Pero no lo es”, dice Amitabh Behar, director ejecutivo de Oxfam Internacional. “Quienes menos han contribuido a provocarla están perdiendo sus hogares, sus cosechas y, cada vez más, sus vidas”. Mientras tanto, añade, “los superricos pueden comprarse una salida del peligro –refugiándose en búnkeres subterráneos de alta tecnología, contratando equipos privados de extinción de incendios y seguros privados– y se están beneficiando activamente de las consecuencias de su contaminación”, indicó. En consecuencia, afirmó Amitabh Behar, “esto no es una tragedia de destino compartido, es un delito de desigualdad extrema”.

El informe de Oxfam se publicó antes de la cumbre climática de la ONU (COP31), que se realizará del 9 al 20 de noviembre en Antalya (Turquía). La ONG dice que el 1% más rico es responsable del 20% del calentamiento global desde 1990. Es decir, 100 veces más por persona que alguien perteneciente a la mitad más pobre de la humanidad. Solo un año de emisiones del 1% más rico provocará 1,9 millones de muertes adicionales relacionadas con el calor.

El 78% de estas muertes se producirán en países de renta baja y media-baja, a pesar de que estos son responsables de solo el 8% de las emisiones globales. “Desmesuradas emisiones” El reporte concluye que el 0,1% más rico del mundo (8 millones de personas) genera más emisiones de carbono que los 3.500 millones de personas más pobres en su conjunto. Además, muestra que aquellos que pertenecen al 0,1% más rico han contribuido casi 400 veces más a las actuales olas de calor extremas que una persona que pertenece al 50% más pobre. En conjunto, advierte Oxfam, ese pequeño grupo de personas genera más del triple de contaminación por carbono que toda la población del África subsahariana (1.300 millones de personas). Según Oxfam, los superricos del mundo están provocando el colapso climático a través de sus “desmesuradas emisiones, al tiempo que se protegen de las consecuencias y, cada vez más, se benefician de la destrucción”.

Por ejemplo, dice que los superricos compran seguridad mediante seguros privados y viviendas en lugares más seguros y frescos. En cambio, expone, para todas las demás personas, las catástrofes climáticas suponen la destrucción de sus hogares y cosechas, el agotamiento de sus ahorros y la pérdida de sus medios de vida. “Esto deja a las personas aún más expuestas cuando se produce la siguiente catástrofe, lo que agrava la desigualdad que las hizo mucho más vulnerables a las catástrofes climáticas en primer lugar”, dice el documento. “Para 2050, hasta 1.000 millones de personas (alrededor del 10% de la población mundial) podrían verse desplazadas por la crisis climática. La mayoría de las personas desplazadas se encontrarán en el sur global”. Catástrofes climáticas, un negocio cada vez más lucrativo El informe de Oxfam muestra cómo las catástrofes climáticas se han convertido en un negocio aparentemente cada vez más lucrativo.

Oxfam estima que el mercado mundial de la recuperación tras catástrofes crecerá de US$70.000 millones a US$92.000 millones anuales para 2029. Basado en su índice “Destroy & Rebuild”, Oxfam dice que 217 empresas se benefician de sectores que contribuyen al colapso climático, así como a la preparación, la recuperación y la reconstrucción ante catástrofes. “Los superricos están incendiando el planeta y luego nos cobran al resto por los extintores”, afirmó Behar. “Se benefician de la contaminación. Se benefician del desastre. Y se benefician de nuevo de la limpieza”.

En visión de Oxfam, las catástrofes climáticas se aprovechan cada vez más para impulsar políticas que agravan la desigualdad, como la privatización de la acción climática y los servicios públicos, el acaparamiento de tierras, la desregulación y las desgravaciones fiscales que benefician a los más ricos. El resultado, argumenta, es un círculo vicioso de injusticia: las muertes por inundaciones son siete veces mayores en los países con mayor desigualdad. Oxfam pide que los más ricos paguen más Como parte de las propuestas de Oxfam a los gobiernos reunidos en la COP31 figura la de hacer que los contaminadores ricos paguen para reducir de “forma significativa y rápida” sus emisiones de carbono. Sugiere imponer impuestos permanentes sobre el patrimonio y la renta, así como un tributo permanente a las empresas de combustibles fósiles.

También llama a los gobiernos a adoptar impuestos punitivos sobre artículos de lujo que generan altas emisiones, como los aviones privados. En conjunto, dice Oxfam, los aviones privados emiten más carbono en dos segundos que lo que emite una persona de la mitad más pobre de la humanidad en un año. También sugiere que aumenten sustancialmente la financiación climática para el sur global, dando prioridad a la financiación pública basada en subvenciones en lugar de a préstamos que agravan la deuda. La cantidad destinada a la adaptación debería triplicarse para 2035, en su proyección.

También insta a los gobiernos a que reduzcan radicalmente la desigualdad dentro de los países y entre ellos mediante infraestructuras y servicios públicos resilientes al clima. Y que pongan fin a “la especulación” con las catástrofes climáticas. “Los gobiernos deben limitar el poder de las empresas en la respuesta a emergencias, la reconstrucción y los sistemas alimentarios durante las catástrofes”.

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